Pilar, a la puerta de la sede socialista de Coruña

Pilar, a la puerta de la sede socialista de Coruña

Recupera su casa okupada tras de 5 años y tiene que afrontar una deuda de miles de euros por el agua del piso

Un total de casi 4.000 euros, aunque la cifra no es exacta al haberse hecho los pagos de diferentes métodos

La historia de Pilar, contada desde un principio en El Debate, parece no tener fin. En julio del pasado año, y tras cinco años de espera, pudo recuperar su piso. Una casa en el centro de La Coruña okupada por la que fue su inquilina: una mujer marroquí que se negaba a abandonar el inmueble a pesar de que se le había ofrecido alternativa habitacional.

Ahora, Pilar ha comenzado a librar otra batalla, la de recuperar el dinero de las facturas que ella misma tuvo que abonar por los consumibles de su okupa. Los pagos se hicieron a trozos. La impotencia de no recuperar su casa y, además, tener que pagar el agua del inmueble hicieron que la propietaria dejase de pagar durante algunos meses. Finalmente, el embargo llegó directamente a su pensión. Para solucionar la situación, la víctima de okupación pagó la deuda de la persona que habitaba ilegalmente en su casa. Un total de casi 4.000 euros, aunque la cifra no es exacta al haberse hecho los pagos de diferentes métodos.

Como brizna de esperanza, Pilar tuvo conocimiento de que la Xunta podría hacerse cargo de ello. Sin embargo, debía presentar recibo tras recibo a la administración, algo imposible al haber pagado, en ocasiones, a través de una llamada telefónica de la que no quedó más constancia. La compañía de agua tampoco le facilita las cosas y, por el momento, no ha podido conseguir los documentos que la Administración le pide para hacerle el abono.

Una casa destrozada

Cuando Pilar recuperó su casa, el panorama era desolador: muebles rotos, suciedad y, lo más grave de todo, el gas de la cocina abierto.

Este inmueble, estaba recién reformado y lo había estrenado la inquilina, que en un principio pagaba algo más de 350 euros y luego dejó de hacerlo.

«Es un edificio de diez viviendas y esto no saltó por los aires porque Dios no quiso», señaló Pilar al encontrar el gas encendido.

10.000 € para irse

Una orden que paralizaba el desahucio de la okupa supuso el obstáculo más grande de toda esta historia. Entre medias, ni las ofertas de alternativas habitacionales ni de trabajo convencieron a la okupa, de origen marroquí, para devolver a Pilar lo que es suyo.

Además, la okupa se atrevió a pedirle 10.000 euros para abandona el inmueble. Lo hizo, según comentó, para pagar la fianza de otra casa.

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