Búsqueda con georradar de los restos de Enrique Bolivar en el pinar de Quende, en Abadín

Búsqueda con georradar de los restos de Enrique Bolivar en el pinar de Quende, en AbadínGuardia Civil

Los restos óseos hallados en Abadín tras la confesión de su amigo pertenecen al anciano desaparecido en 2023

Los resultados se han obtenido a partir del estudio de tres fragmentos óseos remitidos al departamento de biología del servicio de criminalística

La investigación sobre la desaparición de Enrique Bolívar en septiembre de 2023 ha dado un paso decisivo tras la confirmación oficial de que los restos óseos encontrados en una finca de Quende, en Abadín (Lugo), corresponden al desaparecido. Así lo ha confirmado la Guardia Civil tras los análisis genéticos realizados en el laboratorio de criminalística en Madrid.

Los resultados se han obtenido a partir del estudio de tres fragmentos óseos remitidos al departamento de biología del servicio de criminalística. Según detalla la Guardia Civil, las pruebas han permitido obtener un perfil genético único en todas las muestras analizadas, lo que ha sido clave para la identificación.

Este perfil ha sido posteriormente comparado con el ADN de referencia de la víctima, obtenido a partir de objetos personales intervenidos en su domicilio por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Lugo. El cotejo ha determinado una coincidencia plena entre ambos perfiles genéticos, estableciendo de forma concluyente la correspondencia con Enrique Bolívar.

No obstante, las autoridades han subrayado que el informe tiene carácter provisional, a la espera de la validación definitiva por parte del servicio de criminalística, que emitirá el dictamen final en los próximos días. A pesar de ello, la investigación considera ya este hallazgo como un elemento clave en el caso.

Una investigación que sigue abierta

Aunque la identificación de los restos supone un avance importante, la investigación judicial continúa abierta para esclarecer por completo las circunstancias de la muerte y el posterior ocultamiento del cuerpo.

El caso dio un giro relevante tras la confesión del principal investigado, vecino de la víctima y con quien mantenía una relación previa de confianza. Durante la reconstrucción de los hechos, el hombre reconoció haber sido el autor de un atropello que calificó como accidental.

Según su versión, tras el impacto habría actuado de forma impulsiva, trasladando el cuerpo en su vehículo hasta un pinar cercano, donde lo abandonó sin enterrarlo, cubriéndolo únicamente con restos vegetales. Esta localización fue facilitada posteriormente a los agentes durante la reconstrucción, aunque en un primer momento no se hallaron restos humanos en el lugar.

El Juzgado de Mondoñedo ordenó la reconstrucción de los hechos tras el levantamiento del secreto de sumario. Durante la diligencia, el investigado mostró inicialmente una actitud poco colaboradora, aunque posteriormente modificó su declaración y reconoció su implicación en el atropello mortal.

Tras la confesión, los equipos de investigación centraron las labores de búsqueda en la zona indicada, donde finalmente se localizaron restos óseos que fueron trasladados para su análisis. La confirmación genética cierra ahora una pieza clave del caso, aunque aún quedan aspectos por esclarecer, especialmente en lo relativo a las circunstancias exactas del fallecimiento y la cronología de los hechos.

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