Puerto de Vigo

Puerto de VigoEuropa Press

Las políticas ecologistas europeas hunden la pesca más sostenible de Galicia

La evidencia científica demuestra que las artes fijas tienen una huella espacial y unas tasas de alteración del hábitat menores que el arrastre de fondo

La Comisión Europea puso en marcha, desde el año 2022, medidas encaminadas a salvar la biodiversidad marina en un amplio terreno. Sin embargo, un nuevo estudio subraya lo que el sector ya había advertido: las leyes impuestas no funcionan y, además, perjudican económicamente a los trabajadores.

Ha sido un equipo del Centro Oceanográfico de Santander del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) el encargado de publicar dos estudios complementarios en la revista ICES Journal of Marine Science que «ponen de manifiesto una paradoja en la gestión pesquera europea»: las flotas con menor huella ecológica están asumiendo el mayor coste económico de las medidas de conservación.

La pesca palangre es, por tanto, la gran perjudicada de esta normativa. El problema está en que, precisamente esta técnica, evita el contacto con el suelo por lo que carece de sentido que se incluya en la prohibición y es, además, la que más se está viendo perjudicada por las exigencias europeas.

El primero de los trabajos publicados concluye que las flotas españolas que utilizan artes de pesca fijas, como el palangre de fondo y el enmalle, son las más afectadas económicamente por los cierres de áreas marinas decretados por la Unión Europea.

Graves consecuencias

Además, las consecuencias las absorbe en gran mayoría (más del 80 %) los municipios costeros de Galicia. Por otro lado, el estudio alerta de que algunos puertos más pequeños de la cornisa cantábrica, como Cudillero, podrían enfrentarse a reducciones de ingresos drásticas que superarían el 40 %.

El artículo evalúa por primera vez las implicaciones espaciales y económicas por tipo de arte de pesca derivadas de los cierres decretados por la Comisión Europea en aplicación del Reglamento de Ejecución (UE) 2022/1614. Estos cierres, actualmente recurridos por los gobiernos de España e Irlanda ante el tribunal europeo, vedaron 87 áreas a la pesca de fondo entre los 400 y 800 metros de profundidad en el Atlántico Nordeste para proteger los Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV), medidas a las que ahora se suman los nuevos escenarios de cierre propuestos por el ICES en 2023.

Mediante el análisis de datos del sistema de localización de buques (VMS), diarios de pesca y notas de primera venta entre 2016 y 2021, el equipo científico cartografió la distribución del esfuerzo pesquero y los ingresos brutos (en términos de valor total de capturas) de las principales flotas afectadas: arrastre de fondo, palangre y redes de enmalle.

La evidencia científica demuestra que las artes fijas tienen una huella espacial y unas tasas de alteración del hábitat menores que el arrastre de fondo. Pese a ello, el estudio demuestra que son precisamente las artes fijas y especialmente el palangre de fondo las que sufren una mayor exposición económica a estos cierres.

El impacto económico se vuelve aún más agudo al enfocar el análisis en el mar Cantábrico y el noroeste peninsular. En esta zona, los nuevos escenarios propuestos implican un incremento muy significativo del área cerrada a la pesca, que puede superar el 300 % respecto a la situación actual. Debido a esta expansión y a la coincidencia entre las profundidades a las que opera la flota de palangre y las zonas de cierre, localizadas principalmente en los bordes de la plataforma y el talud continental (400-800 metros), la flota de palangre de fondo podría llegar a perder hasta un 19 % de sus ingresos totales (unos 7 u 8 millones de euros anuales), una cifra que casi duplica las pérdidas estimadas para el resto de las artes.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas