Los ‘dulces divinos’ de clausura: la receta centenaria que sobreviven en un monasterio de la Ribeira Sacra
Los ‘dulces divinos’ de clausura: las recetas centenarias que sobreviven en un monasterio de la Ribeira Sacra
Cada elaboración en un producto exclusivo y difícil de encontrar fuera del convento
En Galicia, la tradición monástica ha estado ligada durante siglos a la elaboración artesanal de dulces, licores y productos gastronómicos que hoy forman parte del patrimonio cultural de la comunidad. En conventos y monasterios repartidos por toda la geografía gallega, las órdenes religiosas encontraron en la cocina una forma de sustento económico, pero también de conservar recetas.
Muchos de estos productos nacieron ligados a festividades religiosas, peregrinaciones o al aprovechamiento de ingredientes locales como las almendras, la miel, los huevos o el aguardiente. Con el paso del tiempo, estas elaboraciones trascendieron los muros de los conventos y se convirtieron en auténticos símbolos de la gastronomía gallega, apreciados tanto por vecinos como por visitantes como es este dulce que siguen elaborando las monjas del monasterio de San Salvador de Ferreira.
Así son los 'dulces divinos' gallegos
La repostería conventual forma parte de una larga tradición en Galicia y en otros puntos de España, aunque cada vez quedan menos comunidades religiosas que la mantengan activa. En el caso de las bernardas descalzas de Ferreira, son una vía fundamental para sostener económicamente el monasterio. Allí, las monjas elaboran dulces siguiendo métodos tradicionales, sin procesos industriales y respetando recetas heredadas.
Las religiosas preparan diferentes especialidades artesanas, desde pastas tradicionales hasta almendrados y otros productos típicos elaborados con ingredientes sencillos. Todo el proceso se realiza manualmente y en pequeñas cantidades, lo que convierte cada elaboración en un producto exclusivo y difícil de encontrar fuera del convento.
De los obradores del monasterio salen cada día bandejas y cajas repletas de los conocidos como ‘dulces divinos’, elaboraciones artesanales en las que la almendra se convierte en la gran protagonista. Una tradición profundamente ligada a la repostería gallega.
Entre las especialidades más solicitadas destacan las tejas, los almendrados, las alegrías, los coquiños, elaborados con almendra, coco y miel, las golosas, unas delicadas galletas de mantequilla, y la famosa rosca de almendra, un dulce a medio camino entre bizcocho y tarta.
La elaboración de dulces en los conventos es una de las costumbres que han logrado sobrevivir al paso del tiempo y conservar este tipo de actividades se ha convertido también en una forma de preservar patrimonio cultural inmaterial. De hecho, los dulces de las monjas de Ferreira se han convertido en un reclamo para quienes visitan la zona.
Un monasterio con más de mil años
El monasterio de San Salvador de Ferreira, situado en el municipio lucense de Pantón, es uno de los grandes tesoros patrimoniales de Galicia. Fundado en el siglo X y ligado posteriormente a la orden del Císter, el cenobio destaca por su impresionante arquitectura románica y por ser el único monasterio femenino de la Ribeira Sacra que mantiene actualmente vida religiosa activa.
Cada año, cientos de visitantes llegan hasta este rincón del interior gallego atraídos por la monumentalidad del edificio, su historia y el ambiente de silencio y espiritualidad que todavía se respira entre sus muros.
La historia de la Ribeira Sacra está profundamente vinculada al monacato. De hecho, el propio nombre del territorio hace referencia a la gran concentración de monasterios e iglesias que se levantaron entre los cañones del Miño y del Sil durante la Edad Media.
Aunque muchos de esos cenobios quedaron abandonados o convertidos en monumentos históricos, el monasterio de Ferreira continúa siendo una excepción, en el que las últimas monjas de la Ribeira Sacra siguen manteniendo viva una tradición centenaria que resiste entre hornos, recetas antiguas y muros románicos.