Retrato de viajero y abad Rosendo Salvado

Retrato de viajero y abad Rosendo SalvadoWeb Valentín Carrera

Rosendo Salvado, el monje gallego que cambió la historia de Australia y desafió al Imperio británico

Defendió a los aborígenes australianos y fundó una ciudad en medio del desierto

Mucho antes de que los derechos humanos se convirtieran en una preocupación global, un gallego nacido en Tui (Pontevedra) cruzó medio mundo para ponerse del lado de un pueblo perseguido. Su nombre era Rosendo Salvado y su historia, aunque todavía poco conocida en España, lo convirtió en una figura fundamental de la historia moderna de Australia.

Misionero, músico, escritor, explorador y defensor de los aborígenes australianos, Salvado desafió las políticas coloniales británicas en pleno siglo XIX y levantó en el corazón de Australia Occidental una comunidad. Allí creó escuelas, hospitales, cultivos, talleres y un modelo de convivencia. En Australia es una figura histórica reconocida; en Galicia, sigue siendo un gran desconocido.

De Tui a Australia: el viaje imposible

Rosendo Salvado nació en 1814 en la ciudad de Tui, en el seno de una familia acomodada y culta. Desde joven mostró un enorme talento para la música y los estudios religiosos. Ingresó con apenas 15 años en el Monasterio de San Martín Pinario, donde inició su formación benedictina.

La desamortización de Mendizábal obligó a cerrar numerosos conventos y truncó temporalmente su carrera eclesiástica. Sin embargo, lejos de abandonar su vocación, en 1838 partió desde Vigo rumbo a Italia para continuar su formación religiosa. Allí sería ordenado sacerdote antes de embarcarse en la misión que cambiaría su vida para siempre.

El destino apareció de forma inesperada cuando conoció al obispo John Brady, recién nombrado responsable de la diócesis de Perth, en Australia Occidental. Brady buscaba misioneros para una tierra prácticamente desconocida para los europeos. Salvado aceptó el desafío y, tras más de cuatro meses de navegación, llegó en 1846 a las costas australianas.

Lo que encontró allí fue un territorio marcado por la violencia colonial. El Imperio británico había convertido Australia en colonia penitenciaria y los pueblos aborígenes sufrían desplazamientos, enfermedades y persecuciones constantes.

Rosendo Salvado decidió acercarse a los aborígenes australianos y aprendió sus lenguas, convivió con ellos y recorrió el interior australiano siguiendo sus rutas nómadas.

La ciudad fundada en Australia

En 1847 fundó Nueva Nursia, una misión benedictina situada al norte de Perth que terminaría convirtiéndose en una auténtica ciudad en medio del desierto australiano. Allí levantó un monasterio, escuelas, talleres, granjas, viñedos, un hospital, una oficina postal e incluso una línea ferroviaria. El proyecto no buscaba únicamente evangelizar, sino también ofrecer formación y autonomía a los aborígenes para que pudieran defenderse frente al avance colonial.

Rosendo Salvado enseñó agricultura, ganadería y oficios, adaptando muchas de las técnicas que había aprendido en Galicia. También impulsó actividades culturales y musicales. Aprovechando el talento musical de muchos indígenas, creó un coro y una orquesta que sorprendían a los visitantes europeos. Con el paso de las décadas, Nueva Nursia se convirtió en una comunidad próspera y en uno de los proyectos sociales y religiosos más singulares de Australia.

La fama de Rosendo Salvado creció enormemente durante el siglo XIX. Reyes, nobles y personalidades europeas financiaron su obra y enviaron libros y recursos a Nueva Nursia. La reina Isabel II llegó a ofrecerle el obispado de Lugo, pero él lo rechazó. También declinó otros cargos importantes porque prefería seguir trabajando junto a los aborígenes australianos.

Durante sus viajes por Europa aprovechaba conferencias y encuentros para denunciar la situación de los pueblos originarios australianos y reivindicar su humanidad frente a los prejuicios raciales de la época.

Un legado que todavía sigue vivo

Rosendo Salvado murió en Roma en 1900, pero sus restos fueron trasladados posteriormente a Nueva Nursia, donde descansan bajo el altar de la iglesia de la misión que fundó.

La figura de Salvado ha recuperado protagonismo gracias a documentales, investigaciones y rutas históricas como el 'Camino Salvado', que recuerda los recorridos que el monje gallego realizó por el interior australiano.

En Galicia también permanece viva la leyenda que lo relaciona con la introducción de los primeros eucaliptos en la comunidad, aunque nunca pudo demostrarse de forma definitiva.

Más de 120 años después de su muerte, muchos historiadores consideran que la labor de Rosendo Salvado fue decisiva para evitar la desaparición de numerosas comunidades aborígenes en Australia Occidental. Su historia, todavía poco conocida en España, representa uno de los episodios más extraordinarios protagonizados por un gallego fuera de Europa.

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