Juan Vicente Boo con su nuevo libro León XIV, el Papa de la nueva era
Entrevista para El Debate
Juan V. Boo, experto en el Vaticano: «El Papa tiene un concepto de España muy superior al de muchos españoles»
El periodista y escritor acaba de publicar 'León XIV, el Papa de la nueva era', un libro que agotó su primera edición en apenas unos días
Pocas personas hay más conocedoras del Vaticano y, por tanto, de los papas que han pasado por allí. Juan Vicente Boo llegó a Roma en 1998. Como periodista, ha acompañado a estos los tres Papas previos a León XIV y, ahora, en su faceta de escritor, ha publicado un análisis de la figura aún desconocida de Robert Prevost. Boo ha conversado con El Debate para repasar su nueva publicación León XIV, el Papa de la nueva era y su visita a España.
– ¿Cómo ve o qué espera de la visita a España del Papa?
– Viene a un país que conoce al dedillo, por sus 50 viajes anteriores y haber estado en más de treinta ciudades desde aquel primer viaje como peregrino desde Roma a Santiago de Compostela en julio de 1982. Tiene un concepto de España superior al de muchos españoles, pues conoció a fondo la herencia cultural y evangelizadora en Perú y también en un tercio de los Estados Unidos. Este es su primer viaje extenso a un país, y desde España se está dirigiendo al mundo, pues los problemas, preocupaciones e inquietudes de Occidente son muy similares. ¡Mi corazonada es que nos va a sentar muy bien!
– Usted presenta a León XIV como el Papa de una «Rerum novarum 2.0». ¿Cree que la Iglesia llega tarde al debate sobre la Inteligencia Artificial y el poder de las grandes tecnológicas, o todavía está a tiempo de influir moralmente en esta nueva revolución?
– La «Rerum novarum» de León XIII llegó muchas décadas después de la primera revolución industrial, la del vapor, cuando el mundo estaba ya plenamente en la segunda, la del petróleo y el motor de explosión. «Magnifica Humanitas» de León XIV ha llegado a los tres años de la irrupción de ChatGPT y las otras IA en el mercado. El propio Papa intervino personalmente en la presentación de la encíclica —un gesto sin precedentes— junto con dos extraordinarias teólogas y el multimillonario canadiense Chris Olah, cofundador de Anthropic, la otra gran empresa del sector, que acaba de sobrepasar a OpenAI en capitalización.
Los grandes medios internacionales han prestado inmensa atención a la encíclica y empieza a extenderse entre ellos la idea de que el Papa es quien defiende hoy los intereses de las personas y la humanidad, como hacía el Silicon Valley idealista de hace treinta años desarrollando internet libre hasta que las grandes empresas fueron saliendo a la bolsa y convirtiéndose en depredadoras hacia finales de la primera década de este siglo.
Boo con su nueva publicación
– En el libro insiste mucho en la defensa de la dignidad humana frente a los algoritmos, la manipulación emocional y la cultura digital. ¿Qué cree que ve León XIV en esta revolución tecnológica que muchos políticos y empresarios todavía no quieren reconocer?
– El Papa nos ha hecho ver que las IA «antropomórficas» pueden tener rostros sonrientes, voces seductoras y una memoria de lo que les contamos mejor que la de los humanos. Pero no son más que gigantescos programas informáticos, creados por gigantescas empresas muy lucrativas con la reventa de fragmentos de nuestros psicogramas, sobre todo para acciones publicitarias subliminales disfrazadas de noticias, por lo que no debemos confiarles nuestra intimidad. Desde hace muchos años, las máquinas calculadoras son mucho más rápidas que los humanos, pero nunca intentaban engañar: se presentaban como meras herramientas.
León XIV ha llamado a los algoritmos «arquitectos ocultos de nuestros estados emocionales»
León XIV ha llamado a los algoritmos —todos absolutamente opacos— «arquitectos ocultos de nuestros estados emocionales» pues juegan sobre todo con las cuatro emociones básicas negativas. En estos momentos hay un tercio de usuarios «enganchados» en IAs psicólogas, amorosas, eróticas, deportivas o religiosas. Por no hablar de las adicciones que generan las redes, sobre todo en los chicos, como el juego, la pornografía o la violencia, por no hablar de la adicción a videos ultracortos muchas horas al día.
El Papa propone complementar las medidas con una vigorosa «alfabetización digital» para aprender a usar las máquinas sin ser usados.
– León XIV aparece como un Papa muy atento a la escucha. Hay fieles que temen que esa «escucha» termine diluyendo la claridad doctrinal. ¿Cómo responde el libro a esa inquietud?
– El modelo de escucha que presentaba Francisco es Jesús escuchando en el camino a dos discípulos abatidos que regresaban decepcionados a Emaús, pues no creían en la Resurrección, hasta que se dieron cuenta de quién era su acompañante. Algunos fieles sienten ese temor, como a muchos les inquietaba el diálogo ecuménico impulsado por el Concilio Vaticano II o el diálogo con las demás religiones que tanto impulsó Juan Pablo II, visitando docenas de países y convocando las oraciones interreligiosas por la paz en Asís. León XIV mantiene el acelerador pisado en estos tres frentes porque es la vocación de la Iglesia: dirigirse pacíficamente a todas las personas de todas las naciones y todas las religiones como un faro de humanidad y espiritualidad.
El Papa quiere dirigirse a todas las personas de todas las naciones y todas las religiones
– Usted describe al Papa como un hombre profundamente marcado por Perú, por la pobreza y por la experiencia misionera. ¿Hasta qué punto ese contacto directo con la realidad le diferencia de otros perfiles más curiales o académicos?
– Es una diferencia muy profunda respecto a los perfiles curiales, algunos un tanto alejados de las personas concretas. Un católico solo es de verdad «practicante» si practica las bienaventuranzas y las obras de misericordia, además de los actos de piedad y los sacramentos. En la parábola del juicio final, las preguntas no van sobre discursos, libros o cargos, sino sobre ayuda a personas hambrientas, sedientas, encarceladas, tristes… Estas obras de misericordia forman parte del programa de los viajes de los Papas y de su agenda en Roma.
– El libro habla con dureza de la instrumentalización política de la religión por parte quizá de la derecha, pero, ¿y la izquierda?
—¡Oh, la izquierda tuvo un turno larguísimo! El libro responde a la fase histórica actual. Hubo muchas décadas en que la Unión Soviética y los partidos comunistas corrompían ideológicamente con marxismo a sacerdotes, seminaristas y fieles por todo el planeta. Después tuvimos la época de los yihadismos, una horrible manipulación de los sentimientos religiosos de fieles musulmanes un tanto acalorados. Llevamos veinte años viendo la manipulación de la Iglesia Ortodoxa Rusa por Vladimir Putin. León XIV hace frente a la politización de la religión por la Casa Blanca y el Pentágono, sistemática y explícita en sus respectivas redes y discursos. También al «mesianismo político», fácilmente reconocible.
– Hay un contraste interesante entre el estilo de Francisco —más espontáneo y carismático— y el de León XIV, que usted presenta como sereno, analítico y discreto. ¿Piensa que este nuevo perfil puede ayudar a recomponer ciertas fracturas internas en la Iglesia?
– Está ayudando. Pero no solo por el carácter del Papa sino por su decisión deliberada de favorecer la concordia y la unidad, dedicando las horas necesarias a escuchar a todos y a acercar posturas. Es un procedimiento agotador, pero lleva décadas haciéndolo y, como es un Papa joven, espero que continúe. Al mismo tiempo, hay que darse cuenta de que la crispación en algunos ambientes de la Iglesia es, en buena parte, un reflejo de la crispación tremenda y deliberada de la sociedad por redes y políticos, fundamentalmente.
La crispación en algunos ambientes de la Iglesia es un reflejo de la crispación de la sociedad
–Usted sostiene que León XIV quiere responder a la soledad, la pérdida de sentido y la deshumanización contemporánea no solo con análisis sociales, sino con vida interior, oración y caridad. ¿Cree que ahí está el núcleo de este pontificado?
–Estoy seguro. Continúa en la senda de sus predecesores. Benedicto XVI creó el «Atrio de los gentiles» para favorecer el diálogo con personas no creyentes, y el Pontificio Consejo de Nueva Evangelización para dialogar con países y ambientes culturales poscristianos El ejemplo de caridad y de oración de los Papas es cada vez más visible. Les vemos en cárceles, en centros de refugiados y en hospitales, además de dar prioridad a los enfermos en las audiencias. También hay cada vez más adoración eucarística. En ese cuadro, los análisis sociales aportan datos y ningún Papa prescindirá de ellos o del magnífico trabajo de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, pues todo eso forma parte del proceso de escucha y del esfuerzo por entender correctamente el mundo contemporáneo en cada momento.
– Después de veinte años cubriendo el Vaticano, ¿qué es lo que más le ha sorprendido personalmente de este Papa?
– La extraordinaria riqueza de su personalidad, que reflejó en tríadas como la de matemático, teólogo y jurista, o la de misionero, viajero universal —por 46 países, incluidos 50 viajes a España— e «insider» del Vaticano, pues formaba parte de nueve departamentos —dicasterios— antes de ser elegido Papa. El libro recoge hasta cinco tríadas, que aportan 15 facetas. Esa riqueza explica su extraordinaria capacidad de análisis y su modo de gobernar.