La villa termal de Galicia que conquista el Camino de Santiago
La villa termal de Galicia que conquista el Camino de Santiago: tierra de reyes y aguas medicinales
Un lugar donde el subsuelo guarda uno de los mayores tesoros naturales de Galicia
En Galicia, cada etapa del Camino de Santiago es una experiencia distinta. Hay tramos donde manda el océano, otros donde domina la montaña y algunos, como el que atraviesa la provincia de Pontevedra, en los que el agua, en todas sus formas, se convierte en protagonista absoluta del paisaje, la historia y la vida cotidiana.
Nos referimos a una de las villas más singulares del Camino Portugués, donde el río Umia marca el ritmo del día y donde el subsuelo guarda uno de los mayores tesoros naturales de Galicia: sus aguas termales.
Un pueblo de reyes y peregrinos
Hablamos de Caldas de Reyes, cuya ubicación estratégica la convirtió desde la antigüedad en una zona clave de comunicación en el noroeste peninsular. Romanos, viajeros medievales y peregrinos del Camino de Santiago han pasado por estas tierras, dejando una huella que todavía hoy se percibe en su trazado urbano y en su identidad. Durante los inicios del cristianismo, la localidad llegó a convertirse en Sede Episcopal y consolidó su importancia en la Galicia medieval gracias a sus estrechos vínculos con la monarquía y el poder eclesiástico. Su relevancia histórica quedó marcada en 1105 con el nacimiento del rey Alfonso VII, un acontecimiento que dio origen al nombre de ‘Caldas de Rex’, que conserva ese vínculo con la realeza y el pasado histórico.
Pero, si algo define realmente a Caldas de Reyes, es el agua. No solo la que fluye por el río Umia, que atraviesa el casco urbano dibujando paisajes de gran belleza, sino también la que brota desde el interior de la tierra en forma de aguas termales. Estas aguas mineromedicinales han sido utilizadas desde hace siglos y forman parte esencial de la identidad del municipio. Su composición, rica en minerales y con propiedades sulfuradas, cloruradas y sódicas, ha hecho que tradicionalmente se asocien a beneficios terapéuticos, especialmente en afecciones reumáticas, dermatológicas y respiratorias.
Este legado termal sigue vivo hoy en día en espacios que continúan recibiendo visitantes y peregrinos que buscan descanso tras largas etapas del Camino.
Las Burgas, termalismo en estado puro
En pleno corazón de la villa se alza la fuente pública de Las Burgas, donde el agua termal emerge de manera natural y constante. Su vapor y su temperatura recuerdan a vecinos y visitantes que, bajo el suelo, la actividad geológica sigue viva y ha marcado la historia y la identidad del lugar a lo largo de los siglos.
A su alrededor, la tradición termal se mantiene también en instalaciones históricas como el Balneario Acuña y el Balneario Dávila, que han contribuido a consolidar la villa como uno de los principales referentes del termalismo en Galicia.
Aunque muchos peregrinos llegan a Caldas de Reyes como parte de su ruta hacia Santiago, lo cierto es que cada vez más deciden quedarse, aunque sea unas horas más, pues el entorno invita a ello. Caldas de Reyes no necesita grandes monumentos para impresionar.
Es una villa que ha sabido conservar su esencia a lo largo de los siglos, manteniendo vivo su pasado romano, su legado medieval y su tradición termal sin renunciar a ser una parada moderna y acogedora dentro del Camino de Santiago.