Las carreteras más espectaculares de Galicia

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Las carreteras más espectaculares de Galicia: las mejores rutas para admirar sus paisajes sin bajar del coche

Lejos de las autopistas y de los recorridos más rápidos, existen carreteras que invitan a descubrir la comunidad gallega sin prisa

Galicia es un destino que invita a viajar sin prisas. Su geografía, marcada por el mar, la montaña y los grandes valles fluviales, esconde algunos de los paisajes más espectaculares de España y muchas veces la mejor forma de descubrirlos es siguiendo el trazado de sus carreteras. Lejos de las autopistas y de los recorridos más rápidos, existen rutas que convierten el trayecto en parte fundamental de la experiencia.

Desde la Costa de la Muerte hasta La Mariña lucense, pasando por la Ribeira Sacra, estas son algunas de las rutas por carretera más impresionantes para descubrir Galicia sin bajarse del coche.

Golfo Ártabro a la Costa de la Muerte

La costa occidental gallega concentra algunos de los recorridos más impresionantes de la comunidad. Ejemplo de ello es el golfo Ártabro cuya compleja geografía convierte cada desplazamiento en una experiencia. Aquí no importa la distancia, sino el camino. Aunque muchos puntos de la costa apenas distan unos kilómetros en línea recta, la carretera serpentea entre cabos, rías y pequeñas ensenadas, regalando al viajero vistas de acantilados, playas casi vírgenes, puertos pesqueros y algunos de los paisajes más auténticos y mejor conservados del litoral gallego.

En esta zona merece la pena recorrer los alrededores de Ferrol, Valdoviño y Ares, deteniéndose en zonas como el cabo Prioriño, la playa de Doniños, el mirador de Monteventoso o los numerosos balcones naturales.

Siguiendo hacia el norte aparece una de las carreteras más espectaculares de Galicia: la que une Cabo Ortegal con San Andrés de Teixido. Pocas rutas ofrecen una combinación tan espectacular de mar, montaña y vértigo. Son apenas 20 kilómetros por la carretera DP-2205, pero cada uno de ellos regala vistas inolvidables.

El recorrido arranca en Cabo Ortegal, uno de los grandes balcones naturales de Galicia. Desde allí la carretera asciende por la Sierra da Capelada ofreciendo panorámicas únicas sobre la ría de Ortigueira. Uno de los puntos culminantes es la Vixía Herbeira, situada a más de 600 metros de altitud y considerada uno de los miradores más impresionantes de Europa. La ruta finaliza en San Andrés de Teixido, uno de los principales lugares de peregrinación de Galicia.

Mirador Vixía de Herbeira, cerca del cabo Ortegal.

Mirador Vixía de Herbeira, cerca del cabo Ortegal.Getty Images/Carsten Behme

La ruta continúa hacia el sur para adentrarse en la Costa de la Muerte, donde destacan dos recorridos. El primero une Muros con el faro de Finisterre a través de las carreteras AC-550 y AC-445. Aunque desde el monte Louro el faro parece estar a escasa distancia, el trayecto revela la compleja geografía de esta costa, entre playas, villas marineras y miradores con vistas privilegiadas al Atlántico.

Las paradas obligatorias incluyen la playa de Carnota, considerada una de las más largas de Galicia; el casco histórico de Corcubión y el mirador de la cascada de Ézaro, donde el río Xallas protagoniza uno de los espectáculos naturales más singulares de la comunidad antes de desembocar en el Atlántico.

Muy cerca se encuentra otra de las rutas más sorprendentes de la zona: la que une Camariñas, Cabo Vilán y Camelle, en la que la Costa de la Muerte vuelve a ser protagonista. Desde Camariñas, una carretera local conduce hasta el faro Cabo Vilán. A partir de ahí comienza uno de los recorridos más singulares de Galicia. La ruta avanza junto al océano entre dunas, rocas y vestigios de antiguos naufragios hasta llegar al conocido Cementerio de los Ingleses, Más adelante, el asfalto reaparece para conducir al viajero hasta la villa marinera de Camelle.

De la Mariña a las Rías Bajas

En el extremo norte de Galicia, el recorrido entre Ribadeo y O Barqueiro permite conocer buena parte del litoral de La Mariña lucense. La ruta recorre la costa a través de la N-634 y la N-642. La primera parada obligatoria es la playa de Las Catedrales, famosa por sus arcos naturales esculpidos por el mar. A pocos kilómetros aparece Rinlo, una pequeña localidad pesquera conocida por sus cetáreas y su gastronomía.

La carretera continúa hacia Foz, Burela, San Cibrao y Viveiro. El recorrido finaliza en O Vicedo y O Barqueiro, dos localidades marineras que conservan buena parte de su esencia tradicional.

O Vicedo, Lugo. La ruta de O Fuciño do Porco (El hocico del cerdo) en Punta Sucastro, se ha convertido de un tiempo a esta parte en una de las principales atracciones turísticas de A Mariña lucense. La ruta, abierta hace algo mas de 5 años, se ha popularizado de tal manera, que el Concello de O Vicedo se ha visto obligado a extender un numero limitado de pases diarios para impedir la masificación del espacio natural

La ruta de O Fuciño do PorcoCarlos Castro/Europa Press

Ya en el extremo opuesto de Galicia, la carretera PO-552 une Baiona y La Guardia siguiendo prácticamente toda la línea de costa del sur de Pontevedra. A lo largo de sus 32 kilómetros, el océano Atlántico acompaña a los viajeros prácticamente durante todo el viaje. Esta ruta permite descubrir lugares como el monasterio de Santa María de Oia o el faro de Cabo Silleiro.

La ruta concluye en La Guardia, donde resulta imprescindible ascender al monte Santa Tecla para disfrutar de una de las panorámicas más espectaculares de la desembocadura del Miño y visitar uno de los castros mejor conservados del noroeste peninsular.

Ribeira Sacra y Lobios-Gerês

Aunque la costa concentra buena parte de los focos turísticos, algunas de las rutas más impresionantes de Galicia se encuentran tierra adentro. Si existe un territorio donde las curvas forman parte de la experiencia, ese es la Ribeira Sacra. Tanto en las provincias de Lugo como de Orense, las carreteras serpentean entre bancales de viñedos, bosques centenarios y profundos cañones excavados por los ríos Miño y Sil.

En la vertiente orensana destaca el recorrido que une los monasterios de San Pedro de Rocas, Santo Estevo y Santa Cristina, continuando después hacia Parada de Sil. En la zona lucense, las carreteras que conectan Doade, Os Chancís, Santiorxo y Pena do Castelo permiten contemplar las laderas cubiertas de viñedos donde se practica la viticultura heroica.

Muy cerca de la frontera portuguesa se encuentra otra de las carreteras más sorprendentes de Galicia: la que conecta Lobios con la localidad portuguesa de Gerês. El recorrido atraviesa el parque natural Baja Limia-Sierra del Xurés y el Parque Nacional Peneda-Gerês. Antes de cruzar la frontera merece la pena visitar las termas de Lobios y el campamento romano de Aquis Querquennis.

Estas rutas demuestran que Galicia además de caminando, también puede explorarse a través de carreteras que atraviesan algunos de los paisajes más impresionantes de Europa.

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