El Monasterio gallego que está excavado en la roca

El Monasterio gallego que está excavado en la rocaTurismo de Galicia

Así es el monasterio más antiguo de Galicia: excavado en la roca y con un mapamundi románico

Se le atribuye origen del monacato en la comunidad, por lo que hoy sigue siendo uno de sus monumentos históricos más relevantes y singulares

Galicia conserva algunos de los conjuntos monásticos más importantes de España. Desde grandes complejos románicos hasta recónditos prioratos rurales, estos edificios no solo fueron centros religiosos, sino auténticos motores culturales, económicos y sociales durante la Edad Media. Muchos se levantaron en lugares aislados, buscando el silencio y la conexión con la naturaleza.

En comarcas como la Ribeira Sacra, hay una gran concentración de monasterios. Y entre todos esos conjuntos monumentales hay uno que destaca por su singularidad: no se construyó sobre la roca, sino dentro de ella.

El monasterio más antiguo de Galicia

Se trata del Monasterio de San Pedro de Rocas, considerado el origen más remoto del monacato en Galicia y uno de los templos cristianos más antiguos de España. Su historia se remonta al siglo VI y está vinculada a una lápida fundacional hallada en el propio enclave, que sitúa su nacimiento en el año 573. Según recoge la inscripción, siete monjes anacoretas heredaron este lugar y decidieron establecerse en él para llevar una vida austera, entregada a la oración y al retiro espiritual. La pieza original se conserva en la actualidad en el Museo Arqueológico Provincial de Orense.

El monasterio fue abandonado a comienzos del siglo VIII y hubo que esperar hasta finales del siglo IX o principios del X para que la vida regresara al lugar. La tradición señala que, durante el reinado de Alfonso III de León, el caballero Gemodus descubrió las antiguas capillas excavadas en la roca mientras cazaba por la zona. Fascinado por el enclave, decidió quedarse para hacer vida de penitencia. A él se sumaron otros caballeros, que lo eligieron abad, dando forma a una nueva comunidad monástica.

Desde el siglo X pasó a depender del monasterio de Monasterio de San Salvador de Celanova, aunque durante parte del siglo XII estuvo vinculado también al de Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil.

A finales del siglo XV, la reforma benedictina integró San Pedro de Rocas como priorato administrativo dependiente de Celanova. Tras la desamortización de Mendizábal en 1836, el conjunto pasó a funcionar como parroquia, aunque acabaría cerrándose a comienzos del siglo XX debido a derrumbes e incendios.

Un conjunto monumental excepcional

Al llegar al recinto, lo primero que llama la atención es la Casa Prioral, edificio levantado, probablemente, sobre los restos del primitivo monasterio desaparecido tras varios incendios. De planta cuadrangular y construida con sillares graníticos reaprovechados, presenta balconadas con barandillas de hierro apoyadas en ménsulas características del barroco gallego. Hoy alberga el Centro de Interpretación de la Ribeira Sacra, donde se explica cómo era la vida de los monjes.

Junto a ella se encuentra la iglesia rupestre que está formada por tres cuevas excavadas en la roca que corresponden a las tres naves del templo, comunicadas mediante arcos decorados con pilares y capiteles tallados en la propia piedra.

En su interior se conservan el altar, una reproducción de un Cristo románico y varias tumbas. Entre 1175 y 1200 se realizó en una de las capillas una pintura mural: el único mapamundi mural románico conocido en Galicia.

Tumbas de San Pedro de Rocas

Tumbas de San Pedro de RocasTurismo de Galicia

El elemento más icónico es su campanario cuya singularidad radica en su ubicación ya que se alza sobre un monolito natural de gran altura, convirtiéndose en la imagen más reconocible del monasterio.

Entre la iglesia y la Casa Prioral pueden verse ocho tumbas antropomorfas excavadas en la piedra, orientadas en su mayoría de suroeste a oeste. Una de ellas presenta una cruz grabada y todas muestran el rebaje donde encajaría la lápida sepulcral.

En las inmediaciones se sitúa también el antiguo cementerio parroquial y un sendero que desciende hasta la Fuente de San Bieito, manantial excavado en la roca al que la tradición atribuye propiedades milagrosas, especialmente contra las verrugas. Según la creencia popular, quien sumerge una verruga en sus aguas y reza un Padrenuestro puede ver desaparecer la dolencia.

Un ejemplo de auténtica supervivencia

La historia de San Pedro de Rocas no ha estado exenta de dificultades. Sufrió importantes incendios, uno de ellos en el siglo X que destruyó su archivo, y otro en 1928 que dejó el conjunto en un estado muy deteriorado. Tras este último, se optó por no restaurar completamente la iglesia y trasladar parte de la actividad parroquial a un nuevo templo en Quinta do Monte.

Ya en 1923 había sido declarado Monumento Histórico-Artístico, reconocimiento que subrayó su valor patrimonial. Hoy, restaurado y musealizado, forma parte de los grandes atractivos culturales de la Ribeira Sacra.

Más allá de su arquitectura, San Pedro de Rocas posee valor antropológico. La presencia documentada de varios varones que heredaron y habitaron el lugar en el siglo VI apunta a uno de los primeros ejemplos en Galicia del paso de la vida eremítica individual a una forma de comunidad monástica organizada.

Visitar el Monasterio de San Pedro de Rocas permite conocer uno de los enclaves más antiguos del patrimonio religioso gallego y comprender el origen del monacato en la comunidad. Un monasterio que hoy sigue siendo uno de los monumentos históricos más relevantes y singulares de Galicia.

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