Centolla decomisada

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La curiosa creencia popular entre los pescadores que convierte al centollo en el 'meteorólogo del mar'

Se dice que este crustáceo, el 'rey del marisco gallego', cuenta con una fascinante habilidad que sirve de aviso a los pescadores

Galicia se encuentra en parón forzoso de uno de sus mariscos estrella: el centollo. El nuevo plan de veda de este crustáceo se ejecuta a dos velocidades: mientras que el grueso del litoral gallego colgó las nasas a medianoche del 20 de junio, los marineros de la costa de Lugo ganaron diez días extra de faena.

La normativa aprobada establece que, durante los periodos de veda que durarán hasta el próximo mes de noviembre, queda expresamente prohibida la captura de estas especies con cualquier arte de pesca en aguas autonómicas. Las embarcaciones que utilicen nasas específicas para estos crustáceos tienen la obligación de retirarlas y llevarlas a puerto durante el tiempo que dure el cierre. Unas actuaciones con las que la Xunta de Galicia quiere proteger el futuro biológico de estas especies y asegurar la sostenibilidad de las rías de cara a 2027.

Más allá de las estrictas leyes de pesca, la protección de este crustáceo está más que justificada por sus excepcionales bondades gastronómicas. Este animal de diez patas duras y largas que le dan un aspecto de araña se corona como el «rey del marisco gallego» gracias a su sabrosa y delicada carne, un manjar que en el caso de las hembras se completa con el codiciado coral de su interior.

Como muchos otros mariscos, el centollo tiene propiedades nutricionales excepcionales. Conocido científicamente como Maja squinado, es una excelente fuente de ácidos grasos omega-3 y minerales esenciales como el selenio, el fósforo, el zinc y el yodo. Además, aporta vitaminas clave para el organismo como la niacina y la B6.

El 'meteorólogo del mar'

Sin embargo, el valor del centollo en Galicia trasciende las cocinas y los restaurantes. En muelles y tabernas portuarias, este crustáceo es respetado por una fascinante habilidad que va mucho más allá de su cotizado sabor: la creencia popular entre los marineros es que el centollo presiente la llegada de los temporales, agazapándose entre las rocas un par de días antes de que arrecie el mar.

Los centollos habitan en los fondos marinos rocosos o arenosos, donde aprovechan la abundante vegetación para decorar sus caparazones con algas y camuflarse fácilmente de depredadores como el pulpo. Sin embargo, días antes de que arrecie un temporal, estos animales se quedan inmóviles y agazapados para resguardarse. Incluso por la noche, cuando normalmente aprovechan para salir a alimentarse, prefieren mantenerse ocultos en las grietas más profundas, interrumpiendo su actividad rutinaria para no ser golpeados por la fuerza del mar.

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