Más allá de las playas, otros planes para disfrutar de Galicia en verano

Más allá de las playas, otros planes para disfrutar de Galicia en veranoTurismo Galicia

Ni Italia ni los Alpes: el pueblo de Galicia que parece las Dolomitas

Lejos de la costa, el interior conserva paisajes de una belleza extraordinaria y temperaturas mucho más suaves, convirtiéndose en un refugio ideal incluso en los días de más calor

Mientras las playas gallegas se llenan de bañistas durante los meses de verano, cada vez son más quienes buscan una forma diferente de descubrir la comunidad. Rutas de senderismo, aldeas, miradores con vistas espectaculares, cascadas, cañones fluviales o pequeños pueblos de montaña ofrecen una alternativa perfecta para escapar de las aglomeraciones y conocer la Galicia más auténtica. Lejos de la costa, el interior conserva paisajes de una belleza extraordinaria y temperaturas mucho más suaves, convirtiéndose en un refugio ideal incluso en los días de más calor.

Aunque tradicionalmente el turismo rural se asocia al otoño por el color de los bosques o al invierno por la tranquilidad de sus alojamientos, el verano también es una de las mejores épocas para adentrarse en estos rincones. La naturaleza luce en todo su esplendor, los senderos son plenamente accesibles y muchas aldeas recuperan la vida gracias a las fiestas populares y a la actividad de sus vecinos. Es el momento perfecto para descubrir lugares poco conocidos que combinan patrimonio, historia y paisajes como los que muchos ya conocen, como las Dolomitas gallegas.

Un pueblo gallego que recuerda a Italia

Se trata de Seceda, una diminuta localidad situada en el municipio de Folgoso del Courel, en plena Sierra del Courel, un espacio natural considerado uno de los grandes tesoros paisajísticos de Galicia. Su imagen, formada por casas de piedra con tejados de pizarra negra escalonadas sobre la montaña, unida a un espectacular entorno de valles, bosques y cumbres, ha llevado a que cada vez más visitantes la conozcan como las 'Dolomitas gallegas'.

Aunque la comparación nace por el impresionante paisaje que la rodea, existe además una curiosa coincidencia: Seceda también es el nombre de uno de los picos más conocidos de las auténticas Dolomitas italianas, un detalle que ha contribuido a popularizar este rincón gallego entre amantes de la naturaleza y la fotografía.

Sus estrechas calles empedradas, las viviendas tradicionales construidas íntegramente en piedra y cubiertas con grandes losas de pizarra y el silencio que envuelve el lugar ofrecen una imagen muy diferente de la Galicia más conocida.

La sensación al recorrer el pueblo es la de retroceder varias épocas. Apenas hay elementos modernos que rompan la estética tradicional, lo que convierte cualquier paseo en una experiencia especialmente atractiva para quienes disfrutan del turismo rural.

Declarada BIC por su conservación

Seceda, cuyo nombre oficial es San Silvestre de Seceda, posee un importante valor patrimonial. La aldea fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1997 gracias al excelente estado de conservación de su arquitectura tradicional. Buena parte del conjunto mantiene la disposición que presentaba durante la primera mitad del siglo XIX, algo cada vez más difícil de encontrar en el medio rural gallego.

En los últimos años, además, el núcleo ha sido objeto de un amplio proceso de restauración para preservar su identidad. Se rehabilitaron fachadas, cubiertas, escaleras y calles con el objetivo de mantener intacta la imagen histórica del pueblo y garantizar la conservación de uno de los conjuntos etnográficos más valiosos de Galicia.

Entre sus edificios más destacados sobresale la iglesia de San Silvestre, construida en el siglo XVIII. En su interior todavía se conservan imágenes dedicadas al santo que da nombre al templo, además de representaciones de San Brais y de Santiago Peregrino, un recuerdo de la profunda relación histórica que siempre ha mantenido esta comarca con las rutas jacobeas.

Lejos del turismo masificado, esta pequeña aldea representa la esencia de la Galicia rural mejor conservada. Historia, arquitectura, patrimonio y algunos de los paisajes más impresionantes de la comunidad convierten a Seceda en uno de esos lugares capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer Galicia a la perfección.

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