SANTIAGO DE COMPOSTELA, 26/07/2026.- El bolsillo mágico de Doraemon, gato cósmico con una serie creada por el fallecido Tsutomu Shibayana, tiene su réplica en Compostela en los 94 cajones de la artesa creativa e intergeneracional de Rosa Rodríguez, que almacenan una cantidad infinita de inventos. EFE/Xoán Rey

El bolsillo mágico de Doraemon tiene su réplica en los 94 cajones de la artesa creativa de Rosa Rodríguez,EFE

El bolsillo mágico de Doraemon está en Galicia: así es el taller de los 94 cajones donde todo tiene una segunda vida

No hay inventos futuristas ni artilugios imposibles, pero sí materiales que, en manos de la creatividad, encuentran una segunda oportunidad antes de acabar en la basura

Ese universo de infinitas posibilidades tiene nombre propio: Artesa Creativa, el proyecto que la artesana Rosa Rodríguez puso en marcha en octubre de 2024 y que, en menos de dos años, ya se ha convertido en un pequeño referente para quienes creen que reciclar también puede ser una forma de crear, aprender y compartir.

Nada más cruzar la puerta del taller llaman la atención los decenas de cajones de colores perfectamente etiquetados. En ellos se almacenan maderas, botones, telas, cuerdas, cartones, tapones, latas y un sinfín de objetos que para muchos ya no tienen utilidad. Sin embargo, para Rosa cada uno de ellos es una posibilidad.

Creatividad convertida en arte

Un simple cartón de leche puede convertirse en la nevera de una casa de muñecas; una lata acaba siendo un macetero decorativo; unos periódicos viejos terminan transformados en cestas trenzadas y un trozo de madera olvidado puede acabar convertido en una pieza de decoración o en un regalo personalizado. Esto hace que, la comparación con el famoso personaje japonés surja de forma casi inevitable. Igual que Doraemon sorprendía sacando del bolsillo cualquier invento para cada situación, en Artesa Creativa siempre aparece el material adecuado para dar forma a una nueva idea.

La filosofía del espacio va mucho más allá de las manualidades. Rosa Rodríguez defiende que cada objeto tiene una historia y que antes de desecharlo merece la pena preguntarse si todavía puede tener una nueva vida. Una convicción que resume con humor cuando asegura que «deberían cobrarme menos de basura, porque no tiro nada». De hecho, son muchos los vecinos que se acercan al taller para dejar materiales que ya no utilizan porque saben que allí encontrarán un nuevo destino. Objetos destinados al contenedor se convierten después en colgantes, juguetes, elementos decorativos o piezas únicas creadas a mano.

Pero si hay algo que diferencia a Artesa Creativa es el ambiente que se respira entre sus paredes. En los talleres conviven niños de apenas cinco años con personas de varias décadas más. Para Rosa, esa mezcla es uno de los mayores logros del proyecto. Los adultos se contagian de la imaginación de los niños y estos aprenden que las mejores creaciones requieren tiempo, dedicación y constancia. Un intercambio que convierte cada sesión en mucho más que una clase de manualidades.

Además de organizar talleres para todas las edades, Artesa Creativa recibe encargos personalizados para bodas, comuniones, regalos o decoración y celebra cumpleaños en los que los protagonistas son la imaginación y el reciclaje.

En una época marcada por el consumo rápido y los productos de usar y tirar, este pequeño taller compostelano propone justamente lo contrario: detenerse, observar y descubrir que aquello que parecía inservible todavía puede sorprender.

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