1. Faro Punta Nariga

El rincón de Galicia donde el sol se despide como en ningún otro lugar

Ni Finisterre ni Touriñán: este es el cabo de Galicia con uno de los atardeceres más impresionantes de España

Es uno de esos lugares que muchos descubren por casualidad y que difícilmente olvidan

Galicia cuenta con algunos de los paisajes costeros más espectaculares de España. A lo largo de sus más de 1.600 kilómetros de litoral, cabos, acantilados y faros se han convertido en algunos de los principales atractivos turísticos de la comunidad. En plena Costa de la Muerte existe uno de esos lugares donde la fuerza del Atlántico y las puestas de sol ofrecen una de las estampas más reconocibles del litoral gallego.

Mientras miles de visitantes ponen rumbo cada año a Finisterre para contemplar el ocaso, un saliente rocoso situado en el municipio coruñés de Malpica de Bergantiños continúa siendo uno de esos lugares que muchos descubren por casualidad y que difícilmente olvidan por sus impresionantes atardeceres.

Se muestra la cara más salvaje del mar

Se trata de Punta Nariga, que se encuentra en el extremo occidental de la parroquia de San Pedro de Barizo, en el municipio coruñés de Malpica de Bergantiños, en plena Costa de la Muerte. Este cabo destaca por su paisaje de grandes formaciones rocosas, el fuerte oleaje y un entorno prácticamente intacto, alejado de las zonas más urbanizadas del litoral gallego.

La ubicación de Punta Nariga no es casual. Su orientación completamente abierta al oeste convierte este lugar en uno de los mejores miradores naturales para contemplar la puesta de sol en Galicia. Su ubicación privilegiada y su carácter salvaje lo han convertido en uno de los lugares más singulares de la costa gallega y en un lugar muy frecuentado por quienes buscan disfrutar de la naturaleza y la fotografía.

El paisaje de Punta Nariga está formado por grandes bloques de granito modelados durante miles de años por la acción del viento y del mar. La erosión ha dado lugar a curiosas formaciones rocosas y a las conocidas como pías, pequeñas cavidades naturales excavadas en la piedra que constituyen uno de los elementos geológicos más característicos de este tramo de la costa gallega.

Uno de los principales atractivos del cabo es su faro, inaugurado en 1998 y diseñado por el arquitecto gallego César Portela. El edificio destaca por una arquitectura que se integra con el entorno rocoso y evoca la proa de un barco orientada hacia el Atlántico. Su torre cilíndrica de granito y el conjunto, situado a unos 50 metros sobre el nivel del mar, se han convertido en un referente de la arquitectura contemporánea vinculada al patrimonio marítimo y en uno de los símbolos más reconocibles de la Costa de la Muerte.

Un reconocimiento poco conocido

Durante siglos, esta parte del litoral alimentó leyendas vinculadas al llamado Ara Solis, el lugar donde, según algunas creencias de la Antigüedad, el sol encontraba su descanso al final del día antes de desaparecer en el océano.

Aunque fuera de Galicia Punta Nariga continúa siendo menos popular que otros grandes faros de la Costa de la Muerte, su belleza ha sido reconocida en el año 2000 por lo lectores de la prestigiosa revista Condé Nast Traveler eligieron el atardecer de Punta Nariga como el mejor de Galicia, por delante de lugares tan emblemáticos como Cabo Touriñán, Cabo Home o el propio Finisterre.

Décadas después, el lugar sigue conservando precisamente aquello que lo hace especial: la ausencia de grandes masificaciones, y es que, incluso en verano, es posible disfrutar del paisaje con relativa tranquilidad, algo cada vez más difícil en otros puntos del litoral gallego.

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