Un Guardia Civil lleva a cabo un control de alcoholemia
La DGT detecta a más de 800 conductores ebrios o drogados al volante en solo una semana en Galicia
La Guardia Civil realizó más de 32.600 controles entre el 13 y el 19 de julio en el que uno de cada tres test de drogas resultó positivo
La última campaña especial de vigilancia de la Dirección General de Tráfico (DGT) ha dejado un balance preocupante en Galicia. En apenas una semana, la Guardia Civil detectó 866 conductores que circulaban bajo los efectos del alcohol o de las drogas, después de realizar más de 32.600 controles en las cuatro provincias gallegas.
La campaña, desarrollada entre los días 13 y 19 de julio, tuvo como objetivo intensificar la vigilancia sobre uno de los comportamientos de mayor riesgo al volante. Durante esos siete días se practicaron 31.700 pruebas de alcoholemia y 939 test de detección de drogas.
Uno de cada tres dieron positivo
Los resultados reflejan que 547 conductores dieron positivo en alcohol, lo que supone un 1,7 % del total de pruebas de alcoholemia realizadas. Más llamativo aún fue el resultado de los controles de drogas: 319 personas dieron positivo, es decir, el 34 % de los conductores sometidos a estas pruebas, prácticamente uno de cada tres.
Por provincias, La Coruña fue la que registró el mayor número de infracciones detectadas. Allí se realizaron 17.426 controles, con 448 positivos entre alcohol y drogas. En Lugo se contabilizaron 152 positivos tras efectuar 7.085 pruebas; en Orense, 116 positivos de 4.185 controles, mientras que Pontevedra registró 150 conductores positivos en un total de 4.024 pruebas.
La Delegación del Gobierno recuerda que estas campañas buscan reducir la siniestralidad y concienciar sobre el peligro que supone conducir tras consumir alcohol o sustancias estupefacientes.
No en vano, los datos de la DGT sitúan el consumo de alcohol y drogas como el segundo factor concurrente más frecuente en los accidentes de tráfico.
Con estos controles, Tráfico insiste en reforzar el mensaje de tolerancia cero frente al consumo de alcohol y drogas antes de conducir, al considerar que ambos reducen la capacidad de reacción, alteran la percepción del riesgo y multiplican las posibilidades de sufrir un accidente grave o mortal.