El mayor conjunto de Galicia está en este pueblo de Ourense

El mayor conjunto de Galicia está en este pueblo de OurenseTurismo de Galicia

Todos conocen el de Carnota, pero el mayor conjunto de hórreos de Galicia está en este pueblo de Orense

Estas construcciones tradicionales, levantadas sobre pilares de piedra para proteger los cultivos de la humedad y de los roedores, forman parte de la identidad de Galicia y todavía hoy sorprenden por su valor arquitectónico y etnográfico

Los hórreos son una de las imágenes más reconocibles del paisaje gallego. Estas construcciones tradicionales, levantadas sobre pilares de piedra para proteger los cultivos de la humedad y de los roedores, forman parte de la identidad de Galicia y todavía hoy sorprenden por su valor arquitectónico y etnográfico.

Entre todos ellos, hay dos que destacan especialmente por sus dimensiones: el hórreo de Carnota, considerado el más largo de Galicia con casi 35 metros, y el hórreo de Araño, en Rianxo, que ocupa el segundo puesto con cerca de 37 pares de pies y es otra de las grandes referencias patrimoniales de la comunidad. Sin embargo, existe un lugar donde el protagonismo no recae en una única construcción, sino en un conjunto que convierte a un pequeño municipio de Orense en uno de los mayores tesoros del patrimonio rural gallego.

El pueblo popular por sus hórreos

En pleno corazón de la provincia de Orense, el municipio de A Merca alberga el mayor conjunto de hórreos de Galicia. En total son 34 construcciones tradicionales reunidas en un mismo espacio, una cifra que sitúa a este enclave entre los conjuntos de hórreos más importantes de España.

El visitante los encuentra en el Campo de la Feria, en la parroquia de Santa María de A Merca, un espacio que se ha consolidado como el principal atractivo patrimonial del municipio. La estampa de decenas de hórreos alineados en la ladera conforma una de las imágenes más singulares de Galicia y refleja la importancia que la agricultura tuvo durante siglos en la vida cotidiana de estas aldeas.

Sin embargo, lo más sorprendente de este conjunto es que los hórreos no siempre ocuparon este emplazamiento. En origen pertenecían a distintos vecinos y estaban repartidos junto a las viviendas o dispersos por diferentes puntos del municipio.

Durante la década de los años setenta, cuando muchos habían dejado de utilizarse debido al abandono progresivo de la agricultura tradicional y a la desaparición de la antigua feria mensual, el Ayuntamiento y los propietarios decidieron poner en marcha una iniciativa pionera para evitar que acabaran desapareciendo.

El acuerdo permitió trasladar los 34 hórreos hasta un mismo recinto, restaurarlos y garantizar su conservación. Fueron colocados aprovechando la pendiente natural del terreno. Se distribuyen en varias filas siguiendo las curvas del desnivel y orientados de norte a sur, una disposición que favorece la circulación del aire y ayuda a mantener unas condiciones óptimas de conservación. Gracias a aquella decisión, A Merca conserva hoy uno de los conjuntos etnográficos más importantes de Galicia y un espacio que cada año atrae a numerosos visitantes interesados en descubrir la arquitectura popular gallega.

La utilidad de estas estructuras

Aunque actualmente constituyen un importante reclamo turístico, durante siglos los hórreos desempeñaron una función esencial para la economía familiar. Estas construcciones servían para almacenar maíz, trigo, centeno y otros cereales después de la cosecha.

Aunque todos comparten la misma estructura básica, ninguno es exactamente igual ni su diseño era casual: elevados sobre pilares de piedra rematados por tornarratos, impedían el acceso de los roedores, mientras que las rendijas laterales favorecían una ventilación constante que mantenía el grano seco y en buen estado durante el invierno.

La madera forma el cuerpo del granero, la piedra sostiene toda la construcción mediante pies y columnas, mientras que la cubierta está realizada con teja tradicional a dos aguas. Son materiales característicos de la arquitectura popular gallega, pero cada ejemplar presenta pequeños detalles que lo hacen único.

La mayoría de los hórreos que forman este conjunto fueron levantados a comienzos del siglo XX, aunque conservan intacta la esencia de una forma de vida ligada al campo que marcó durante generaciones el paisaje gallego.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas