Galicia activa la alerta por falta de agua
Galicia declara la alerta por escasez de agua en 32 ayuntamientos y eleva a 91 los municipios afectados
Es el segundo nivel más elevado contemplado en el Plan especial de sequía de Galicia-Costa, solo por debajo de la emergencia
La Xunta ha elevado este martes el nivel de alerta por escasez de agua en varios puntos de Galicia ante el descenso continuado de los caudales de los ríos y la falta de lluvias, una situación agravada por las altas temperaturas de las últimas semanas. En total, 91 municipios gallegos están ya afectados por medidas de alerta o prealerta.
La Oficina Técnica de la Sequía ha acordado declarar la situación de alerta por escasez de agua en el sistema del río Lérez, en Pontevedra, y en el del río Anllóns y Costa de La Coruña, mientras que en el subsistema de Bayona se aplicarán medidas equivalentes a las de un escenario de alerta. Además, otras cuatro unidades territoriales pasan a situación de prealerta por escasez moderada: el río Tambre y la ría de Muros, el río Grande, el río Mendo y la ría de Betanzos y el río Landro y el río Ouro. La decisión llega después de analizar los datos meteorológicos de julio, las previsiones para las próximas semanas, la evolución de los caudales de los ríos y el volumen de agua almacenada en los embalses.
Más de dos meses con niveles bajos
Uno de los principales motivos que ha llevado a la Xunta a elevar la situación a alerta es el descenso importante y continuado de los caudales circulantes desde la primavera. Las tres zonas que ahora entran en alerta acumulan más de dos meses con indicadores de caudal bajos y, por el momento, no se aprecia un cambio de tendencia. La situación también preocupa en el río Grande, en Camariñas, donde las aportaciones hídricas experimentaron un acusado descenso durante julio. En esta cuenca, el caudal se redujo más de un 50 % durante el pasado mes.
El escenario se produce en plena época estival y después de un periodo marcado por las escasas precipitaciones y las temperaturas elevadas, dos factores que incrementan la presión sobre los recursos hídricos.
La situación de alerta afecta a 32 municipios, repartidos entre las cuencas del Lérez, el Anllóns y el subsistema de Bayona. En la UTE del río Lérez están Beariz, Barro, Bueu, Campo Lameiro, Cangas, Cerdedo-Cotobade, La Estrada, Forcarei, A Lama, Marín, Meaño, Meis, Moaña, Moraña, Poyo, Puentecaldelas, Pontevedra, Sangenjo, Silleda y Vilaboa. En el sistema del río Anllóns y Costa de La Coruña se encuentran Arteixo, Cabana de Bergantiños, Carballo, Cerceda, Coristanco, Culleredo, A Laracha, Malpica de Bergantiños, Ponteceso, Tordoia y Zas.
La situación es también de vigilancia en otras cuatro zonas de Galicia-Costa. En total, 59 municipios están en prealerta. En la UTE del río Tambre y ría de Muros se incluyen Abegondo, Ames, Arzúa, A Baña, Boimorto, Boiro, Boqueixón, Brión, Carnota, Carral, Curtis, Frades, Lousame, Mazaricos, Melide, Mesía, Muros, Negreira, Noya, Ordenes, Oroso, Outes, Oza-Cesuras, O Pino, Puebla del Caramiñal, Porto do Son, Rianxo, Ribeira, Rois, Santa Comba, Santiago de Compostela, Sobrado, Toques, Trazo, Val do Dubra y Vilasantar.
En la UTE del río Grande, la prealerta afecta a Camariñas, Laxe, Muxía y Vimianzo. En el río Mendo y ría de Betanzos se encuentran Aranga, Bergondo, Betanzos, Coirós, Irixoa, Miño, Monfero, Oleiros, Paderne, Sada, Vilarmaior, Friol y Guitiriz. Por último, en la unidad del río Landro y río Ouro están Alfoz, Foz, Muras, Ourol, O Valadouro y Viveiro. Aunque la situación de escasez se ha agravado en estas zonas, el resto de la Demarcación Hidrográfica Galicia-Costa continúa en situación de normalidad.
Qué implica una situación de alerta
Los datos de comienzos de agosto muestran que los embalses de abastecimiento se encuentran al 72,74 % de su capacidad, un nivel que, sin embargo, supone un descenso del 14,44 % respecto al registrado en las mismas fechas del año pasado.
La situación de alerta es el segundo nivel más elevado contemplado en el Plan especial de sequía de Galicia-Costa, solo por debajo de la emergencia. En la práctica, la declaración permite adoptar medidas destinadas a conservar el agua disponible. Entre ellas se contempla la prohibición de usos considerados prescindibles, como el baldeo de calles, el llenado de piscinas o el riego de jardines. También podrían establecerse cortes de agua puntuales si la evolución de la situación lo hiciera necesario.
En el caso de los municipios que se encuentran en prealerta, las medidas son principalmente de vigilancia y prevención. Se intensifica el seguimiento de los ríos y embalses, se controla la evolución meteorológica y se pide a la población que haga un uso responsable del agua. Los ayuntamientos, además, deben comunicar a Augas de Galicia sus datos diarios de consumo en este escenario.
La Xunta mantiene así el seguimiento de la evolución de los recursos hídricos para anticiparse a un posible empeoramiento durante las próximas semanas. El objetivo es detectar con antelación nuevos episodios de escasez y adoptar medidas para garantizar el abastecimiento y fomentar un consumo responsable del agua.