El embalse de Belesar, a 22 de agosto de 2021, en Lugo, Galicia (España)

Un embalse de LugoEuropa Press

La sequía pone en alerta a Galicia: seis de cada diez ayuntamientos están en prealerta y con restricciones de agua

La falta de lluvias y el descenso de los caudales obligan a reforzar las medidas de ahorro en buena parte de la comunidad, mientras varios ayuntamientos ya limitan los usos no esenciales del agua potable

La sequía empieza a dejar de ser una preocupación a medio plazo para convertirse en un problema cada vez más visible en Galicia. Después de varios meses con precipitaciones muy por debajo de lo habitual, el descenso de los caudales de los ríos y la caída de las reservas ha llevado a las administraciones a reforzar las medidas de vigilancia y ahorro. El resultado es el de seis de cada diez ayuntamientos gallegos se encuentran ya en situación de prealerta por escasez de agua y algunos municipios han comenzado a aplicar las primeras restricciones de uso.

Aunque el abastecimiento para el consumo humano continúa garantizado, tanto la Xunta como la Confederación Hidrográfica Miño-Sil insisten en que la prioridad pasa por reducir el consumo antes de que la situación pueda agravarse si la falta de lluvias se prolonga durante agosto.

Prealerta en gran parte de Galicia

La Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS) ha declarado la fase de prealerta por sequía, en nivel amarillo, en prácticamente toda la demarcación gallega de la cuenca tras constatar una reducción del 45 % de los caudales circulantes respecto a los valores habituales del mes de julio.

La medida afecta a los sistemas del Miño Alto, Cabe, Sil Inferior, Bajo Miño y Limia, distribuidos por las provincias de Lugo, Orense y Pontevedra. Solo queda fuera el sistema del Sil Superior, situado en la provincia de León.

La situación también se refleja en los embalses. Los del sistema Galicia-Costa presentan la ocupación más baja registrada en los últimos quince años, circunstancia que ha llevado a mantener la prealerta por sequía en 31 ayuntamientos dependientes de esta demarcación.

Esta declaración implica un refuerzo de la vigilancia sobre la evolución de los recursos hídricos y la recomendación a las administraciones locales de adoptar medidas preventivas para fomentar el ahorro de agua.

Los municipios limitan el uso del agua

El empeoramiento de la situación hidrológica en buena parte de la comunidad ha llevado a imponer restricciones municipales. En municipios, donde el incremento del consumo provocado por la llegada de visitantes durante el verano ha obligado a intensificar la vigilancia y no se descarta adoptar nuevas medidas si las reservas continúan descendiendo. Vigo, Bayona y Santiago de Compostela han aprobado medidas para limitar los usos no esenciales del agua potable con el objetivo de preservar las reservas disponibles.

Entre las limitaciones se encuentran la prohibición de llenar piscinas privadas con agua de la red, el riego de jardines, césped y zonas verdes, salvo excepciones justificadas, el lavado de vehículos fuera de establecimientos autorizados, la limpieza de calles o fachadas con agua potable y el funcionamiento de fuentes ornamentales que no dispongan de sistemas de recirculación.

La situación de prealerta por sequía responde a un prolongado déficit de precipitaciones. Desde finales de febrero, cuando concluyó el tren de borrascas que dejó abundantes lluvias durante el invierno, apenas se han recuperado las reservas. Entre marzo y julio se registraron 180 litros por metro cuadrado, una cantidad que representa un 49 % menos de lluvia que la media habitual para ese periodo, según los datos de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil.

Aunque el año hidrológico, iniciado el 1 de octubre de 2025, presenta todavía un volumen acumulado de precipitaciones ligeramente superior a la media histórica gracias a las lluvias registradas entre noviembre y febrero, los meses posteriores han sido especialmente secos. Marzo, abril, junio y julio cerraron con precipitaciones claramente por debajo de lo normal, favoreciendo el descenso progresivo de los caudales.

Las administraciones insisten en que la situación actual no es de alarma, pero sí requiere una vigilancia constante. El objetivo es actuar con antelación para impedir que el descenso de las reservas obligue en las próximas semanas a adoptar restricciones que puedan afectar al abastecimiento de la población.

Con el mes de agosto todavía por delante y sin un cambio significativo en las previsiones meteorológicas, Galicia encara una de las etapas más delicadas de los últimos veranos en materia de recursos hídricos. Las primeras restricciones ya son una realidad en algunos municipios y la evolución de la sequía marcará si estas medidas terminan extendiéndose a más puntos de la comunidad.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas