Edificio de la Audiencia Provincial de Lugo
«Eran juegos sexuales»: la polémica defensa del acusado de violar, asfixiar y encerrar a su pareja en Cangas
Se enfrenta a 20 años de prisión, además de diversas prohibiciones de acercamiento y comunicación con la víctima.
El hombre acusado de retener a su pareja durante varios días en su domicilio de Lugo, agredirla físicamente, insultarla y someterla a varias agresiones sexuales se ha enfrentado a la primera sesión del juicio en la Audiencia Provincial de la ciudad. Se enfrenta a 20 años de prisión, además de diversas prohibiciones de acercamiento y comunicación con la víctima.
Según el escrito de acusación, la mujer acudió el 27 de agosto de 2024 al domicilio del acusado, en Cangas, donde permaneció hasta el 1 de septiembre. Durante esos días, el procesado habría impedido que abandonase la vivienda y habría controlado sus pertenencias y movimientos. Además, presuntamente la amenazó con causar daño a sus hijas menores y a sus padres para incrementar su temor a salir del domicilio.
La acusación recoge varios episodios violentos. En uno de ellos, el hombre habría tirado a la mujer al suelo, colocado un pie sobre su cara y golpeado su rostro. En otro, según Fiscalía, la agarró por el cuello con ambas manos hasta que perdió el conocimiento. También habría proferido contra ella diversos insultos y expresiones vejatorias.
La Fiscalía sostiene que el acusado inmovilizó a la mujer y mantuvo relaciones sexuales con ella pese a ser consciente de que se encontraba bajo los efectos de sustancias que mermaban su capacidad para prestar un consentimiento válido. Según el escrito, la penetró en varias ocasiones por vía vaginal y anal.
La defensa del acusado ha sido alegar en todo momento que todos estos episodios se debían a prácticas propias de juegos sexuales y siempre con el consentimiento de su pareja. Sí reconoció haberla agredido físicamente en varias ocasiones. Según su versión de los hechos, tuvieron una discusión a los pocos días de estar juntos en su vivienda, le dio una bofetada y la empujó, aunque negó otros episodios de violencia y pidió perdón por esas agresiones.
Asistencia de una psicóloga
La mujer consiguió finalmente abandonar el domicilio en la madrugada del 1 de septiembre. Cuando se encontraba en el interior de su vehículo, el acusado habría accedido al mismo y le habría propinado varios golpes en la cara.
Durante la vista, la víctima se ha mostrado muy nerviosa, afectada y con un gran temor hacia el acusado, lo que obligó a retrasar la sesión y a solicitar la asistencia de una psicóloga. A final, y tras varios intentos, ha declarado entre lágrimas asegurando que ya no recordaba todo lo ocurrido durante aquellos días.
También ha prestado declaración un testigo que ha asegurado haber encontrado a la mujer muy alterada cuando trataba de escapar. Según ha relatado, la víctima vestía un camisón y se encontraba en su vehículo, mientras el acusado la seguía llegando a introducirse en la parte trasera del coche.
El testigo ha explicado que intentó ayudarla, momento en el que el procesado lo habría insultado y amenazado, tratando de impedir que hablara con ella. Finalmente, llamó a la Guardia Civil y a una ambulancia.