Este es uno de los pueblos balleneros más espectaculares de Galicia

Este es uno de los pueblos balleneros más espectaculares de GaliciaWillSelarep

El pueblo gallego con pasado ballenero que debes visitar: es la puerta de entrada de la Costa de la Muerte

La presencia de ballenas en Galicia va mucho más allá de un fenómeno puntual ya que forma parte de la historia de varias localidades de la comunidad

Los recientes avistamientos de cetáceos frente a la costa gallega han vuelto a poner el foco en la estrecha relación que Galicia ha mantenido históricamente con estos gigantes del mar. Durante los últimos días, varios ejemplares han sido observados cerca del litoral, despertando el interés de biólogos, vecinos y curiosos.

Pero la presencia de ballenas en Galicia va mucho más allá de un fenómeno puntual: forma parte de la historia de varias localidades de la comunidad, donde durante siglos su captura llegó a convertirse en una importante actividad económica. Entre ellos, este pueblo marinero, puerta de entrada de la Costa de la Muerte.

El puerto ballenero más importante

Nos referimos a Caión. Esta parroquia del municipio de A Laracha, de apenas 4,75 kilómetros cuadrados y 821 habitantes, se sitúa geográficamente como la puerta de entrada a la Costa de la Muerte. Su posición estratégica y su salida al Atlántico la convirtieron en un punto clave para el desarrollo del comercio marítimo en el norte peninsular desde la Edad Media.

A mediados del siglo XVI, Caión se consolidó como uno de los puertos balleneros más relevantes de la zona. Documentos del Archivo Notarial de La Coruña fechados en 1560 recogen los acuerdos alcanzados entre la nobleza local y marineros procedentes del País Vasco para la cesión y explotación del puerto. La actividad se centraba en la captura de la ballena vasca (Eubalaena glacialis), de la que se obtenía principalmente grasa y carne, generando un importante impacto económico en la comarca de Bergantiños.

Este legado histórico permanece reflejado en la simbología oficial del municipio. El escudo de A Laracha combina la figura de una ballena a los pies de una torre, referencia a las antiguas construcciones defensivas de Cillobre y O Viso, junto a dos espigas de trigo que representan la tradición agrícola de la zona.

Con el paulatino cese de la caza de cetáceos a comienzos del siglo XVIII, la flota local reorientó su actividad hacia la pesca de cerco, la captura del pulpo y la extracción del percebe en la franja comprendida entre Punta de Alba y A Pedra da Sal. Ya en el siglo XX, la industria del sector se completó con la instalación de plantas de salazón dedicadas a la sardina y el boquerón.

El peso de la industria ballenera en Galicia no se limitó a la comarca de Bergantiños, sino que se extendió por distintos puntos del litoral gallego. Uno de ellos fue Rinlo, en Ribadeo, desde donde se mantuvieron expediciones balleneras activas desde la Edad Media hasta el siglo XVIII. Más adelante, ya en el siglo XX, Morás, en Xove, albergó instalaciones industriales vinculadas al procesamiento de cetáceos. Y en Cee se situó la factoría de Caneliñas, considerada la mayor instalación ballenera de la península ibérica y la última de Europa en permanecer operativa, hasta su cierre definitivo en 1985.

Un pueblo marinero más allá de ballenas

Pero Caión no vive únicamente de su pasado. Su principal atractivo está precisamente en la combinación entre esa historia y un paisaje atlántico que anuncia lo que espera unos kilómetros más adelante: la Costa de la Muerte.

El puerto ocupa el corazón de la localidad y desde allí parte un paseo marítimo de más de dos kilómetros que permite bordear la costa y contemplar el océano. La playa de Salseiras constituye uno de los espacios más reconocibles del pueblo, mientras que el litoral ofrece pequeñas calas y rincones condicionados por las mareas.

Entre los edificios que ayudan a explicar la historia de la localidad destacan el Pazo de los Condes de Graxal y la iglesia de Santa María do Socorro. Muy cerca se encuentra además el antiguo convento de los agustinos, cuya fundación se remonta al siglo XVI y que actualmente acoge la Oficina de Información y Turismo.

Hoy en día, la reaparición de cetáceos frente a la costa reafirma el valor ecológico de unas aguas que, siglos atrás, sustentaron una de las industrias pesqueras más determinantes del norte de España.

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