Este el pueblo con una de las cetáreas y cofradías más antiguas de España
Este es el pueblo gallego que guarda una de las cetáreas y cofradías de pescadores más antiguas de España
La primera de ellas se dedicó a la captura de centollos y langostas
En la comarca de La Mariña lucense, existe un pequeño puerto que ha forjado su historia en torno al mar. Su identidad está marcada por dos elementos patrimoniales singulares: una de las cetáreas naturales más antiguas de España y una de las cofradías de pescadores más veteranas del país. Entre sus acantilados y calles estrechas, este enclave conserva la huella de siglos de trabajo, ingenio y adaptación a los recursos que el océano ofrecía.
De cazar de ballenas a la criar marisco
Se trata de Rinlo, localidad perteneciente al municipio de Ribadeo (Lugo). De pasado ballenero, ha sido históricamente un centro de actividad pesquera.
Entre la Edad Media y el siglo XVIII, la economía local dependía en gran medida de la caza de ballenas. Se trataba de una actividad arriesgada pero muy rentable ya que su aceite de grasa era un bien escaso y de alto valor en los mercados.
La industria ballenera comenzó a decaer en el siglo XIX y desapareció por completo a inicios del XX. Fue entonces cuando las cetáreas tomaron el relevo como principal fuente de ingresos.
Su Cofradía de Pescadores, una de las más antiguas de España, ha sido pieza clave en la organización y regulación de la actividad pesquera. Y aunque la cría de marisco en cetáreas ya no se practica, el puerto sigue en uso y mantiene una actividad constante ligada a la pesca artesanal.
En 1904 se construyó la primera cetárea natural, dedicada a la cría de centollos y langostas. El diseño aprovechaba una entrada natural de agua entre las rocas de la llamada Rasa Cantábrica, permitiendo el flujo y renovación constante mediante compuertas sincronizadas con las mareas. El éxito del sistema llevó a crear dos cetáreas adicionales en los años siguientes.
Estas instalaciones generaron un notable crecimiento económico pero a partir de la década de 1990, el negocio cesó y las cetáreas quedaron abandonadas. Actualmente, aunque no cumplen su función original, las cetáreas se han convertido en un punto de interés para visitantes que recorren la costa de Ribadeo y desean conocer un ejemplo de patrimonio industrial pesquero.
Más allá de las cetáreas: gastronomía
En las últimas décadas, el turismo ha ganado protagonismo como complemento económico de esta villa marinera, especialmente el gastronómico.
Cada fin de semana, visitantes de la comarca y de otras partes de Galicia se acercan a Rinlo para degustar platos como percebes, mariscos frescos o el popular arroz caldoso en los restaurantes del lugar.
Además, el puerto mantiene su trazado tradicional y es escenario de diversas actividades vinculadas al mar. Cada verano se celebra la Fiesta del Percebe, evento gastronómico que atrae a vecinos y turistas para degustar este crustáceo y otros mariscos de la zona.
Su ubicación, a poca distancia de Ribadeo y de la famosa playa de Las Catedrales, lo convierte en un punto de paso de la Ruta del Cantábrico, un camino natural que recorre la costa y puede disfrutarse a pie o en bicicleta.
El recorrido ofrece vistas de acantilados, calas y del propio puerto, con la posibilidad de visitar las antiguas cetáreas y conocer de cerca este ejemplo de patrimonio industrial vinculado al mar.