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El Rey de Marruecos Mohamed VI durante un discurso el pasado 31 de octubre

El Rey de Marruecos Mohamed VI durante un discurso el pasado 31 de octubreEFE

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Los caprichos de Mohamed VI en palacio: 1.100 sirvientes, 600 coches de lujo y chilabas de oro

Mohamed VI responde a distintos apodos. Es conocido como el rey ausente, por sus largas vacaciones lejos de Marruecos. También, como el rey de los pobres, a pesar de que en realidad es uno de los monarcas más ricos del mundo. Se estima que su fortuna asciende a más de 5.700 millones dólares en todo el mundo. El estilo de vida del monarca alauí vuelve periódicamente al centro del debate público debido al contraste entre el lujo de la corte y la realidad social del país

En uno de sus momentos más delicados por sus problemas de salud, se dio a conocer que había puesto a la venta una de las propiedades más ostentosas que posee en un intento de reorganizar su patrimonio inmobiliario. El impresionante castillo situado a 70 kilómetros de París, en la exclusiva localidad de Betz, habría salido a la venta con un precio que no se ha revelado, pero que superaría los varios millones de euros.

Esta no es la única vivienda que posee en Francia. El monarca es un enamorado de la zona y también compró un palacete de lujo de más de 1.000 metros cuadrados en el distrito VII de París, con vistas a la Torre Eiffel, por cerca de 80 millones de euros. Más allá de su joie de vivre, Mohamed VI también dispone de una propiedad en Zanzíbar, uno de los hoteles más lujosos del mundo, el Royal Mansour, que mandó construir en 2007, y uno de los diez yates más grandes –y caros– del planeta.

La ostentación del rey de Marruecos también se vislumbra dentro del país. Posee 12 residencias con una corte de 1.100 funcionarios marroquíes que trabajan de forma invisible las 24 horas por si acude a alguno de ellos en algún momento. El mantenimiento, además, supone un gasto de más de un millón de euros.

Otro de los símbolos más visibles del lujo atribuido al monarca es su colección de automóviles, que diversas fuentes sitúan en torno a 600 vehículos. Entre ellos se encuentran modelos de lujo y deportivos de fabricantes como Ferrari, Lamborghini, Rolls Royce o Bentley, aunque tampoco faltan Cadillac, Porsche, Aston Martin, Lexus, Mercedes, Range Rover o una de las dos únicas unidades que existen del Laraki Sahara. Mohamed VI heredó su gusto por ellos de su padre, Hassan II. Siendo pequeño, le regaló un Jeep de juguete con el que era habitual verle por los jardines del palacio de Rabat. En su día, la colección fue valorada en 6 millones de euros.

El rey Mohamed VI de Marruecos y su heredero, el príncipe Moulay Hasán, en una imagen de archivo

El rey Mohamed VI de Marruecos y su heredero, el príncipe Moulay Hasán, en una imagen de archivoMAP vía Europa Press

Mohamed VI también destina una parte nada desdeñable de su patrimonio a su estilo personal. Entre las prendas más comentadas figuran chilabas elaboradas con hilos de oro y tejidos de alta gama, confeccionadas por artesanos especializados en la tradición textil marroquí. Suele acompañarlos de calcetines y calzado a juego.

Cuando está en occidente, en cambio, opta por trajes a medida, zapatos italianos y relojes de lujo, como el Patek Philippe, de un millón de euros que suele lucir en su muñeca. Entre sus diseñadores predilectos destaca Gianfranco Ferré, a quien, según dice la prensa marroquí, el rey confía más de dos millones de euros al año para la confección de ropa y accesorios.

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