Matilde Solís luciendo la tiara «la rusa» el día de su boda con Carlos Fitz-James Stuart, hijo mayor de Cayetana de Alba, el 18 de junio de 1988 en la catedral de Sevilla
La fascinante historia de la tiara 'la rusa' de Cayetana de Alba, vendida por 1,7 millones de euros en EE.UU.
Durante un tiempo, la tiara rusa fue expuesta en el museo Victoria & Albert de Londres y, después, ha estado en paradero desconocido
Cayetana Fitz-James Stuart ha sido una de las mujeres más importantes de la aristocracia y su nombre todavía sigue despertando interés. Recientemente, se ha convertido en noticia a causa de una joya que era muy especial para ella: la tiara rusa. Doña Cayetana se deshizo de este tesoro durante la década de los 90. Lo vendió para, con ese dinero, comprarle un caballo a su hijo Cayetano Martínez de Irujo. Ella misma explicó esta decisión en sus memorias, un libro titulado Yo, Cayetana en el que confesó que la exclusiva diadema era «muy querida y simbólica», aunque la puso a la venta para que Cayetano Martínez de Irujo «pudiera dedicarse a la equitación y competir». Este esfuerzo no cayó en saco roto, pues el jinete y Gigoló, el animal en cuestión, consiguieron alzarse con un cuarto puesto durante los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.
Durante un tiempo, la tiara rusa fue expuesta en el museo Victoria & Albert de Londres y, después, ha estado en paradero desconocido. Ahora, se ha sabido que pertenece a un coleccionista que ha pagado 1,7 millones de euros por ella. La identidad de este comprador permanece en el más estricto anonimato, aunque sí ha trascendido que ha realizado la operación gracias a la intervención de M.S. Rau, una galería estadounidense ubicada en Nueva Orleans. Según informa esta casa, se trata de la joya que perteneció a la fallecida Duquesa de Alba y es «una maravilla del estilo de la época del Rey Eduardo VII». Fue diseñada por los mejores joyeros de la época, quienes no repararon en gastos y utilizaron unos diamantes excelentes. El objetivo era crear una obra de arte que estuviera a la altura de su propietaria. Doña Cayetana se hizo con ella al heredarla de su abuela materna, María del Rosario Gurtubay, y siempre fue consciente de su valor económico y sentimental.
La tiara «la rusa», que fue propiedad de Cayetana de Alba
La Casa de Alba ha atesorado algunas joyas que forman parte de la historia. De esta forma, los miembros de esta importante familia aristócrata han tenido ocasión de lucir algunas alhajas tan importantes como el collar de esmeraldas de la emperatriz Eugenia de Montijo. Sin embargo, la 'tiara rusa' siempre ha ocupado un puesto especial. Se llama así porque está inspirada en los tocados que llevaban las campesinas de Rusia durante el siglo XIX. Las damas de la alta sociedad copiaron este estilo y lo elevaron a la máxima potencia, encargando joyas que tenían la misma forma, pero añadiendo diamantes, oro puro y piedras preciosas.
Poseer un tesoro tan importante es un orgullo para cualquier familia, aunque los Alba protagonizaron algún desencuentro relacionado con esta joya. Doña Cayetana explicó en sus memorias que le dejó la tiara a María de Hohenlohe-Langenburg para que se la pusiera durante su boda con Alfonso Martínez de Irujo. No obstante, ella no estaba del todo de acuerdo y se generó una situación incómoda. “El incidente de la diadema marcó ya un inicio desagradable con María, mi primera nuera", contó la Duquesa en su libro.
Más adelante, fue Matilde Solís-Beaumont quién lució esta tiara cuando se dio el 'sí, quiero' con don Carlos, actual Duque de Alba. Esto demuestra que Cayetana siempre ha estado dispuesta a compartirlo todo con sus hijos, de ahí que todos la recuerden como lo que fue: una gran madre.