Donelle, aldea abandonada en Sober (Lugo)
La aldea de Galicia que vuelve a la vida tras 30 años abandonada: así es el proyecto que la está recuperando
Comenzará a desarrollar sus primeras actividades el próximo 3 de septiembre
Durante décadas, muchas aldeas españolas han seguido el mismo camino: las casas se cierran, los últimos vecinos se marchan y los antiguos caminos terminan conduciendo a lugares donde ya casi nadie vive. En Galicia, donde la dispersión de la población ha dejado cientos de núcleos rurales prácticamente vacíos, algunas iniciativas intentan darle la vuelta a esa historia. Una de ellas está en plena Ribeira Sacra, en Sober (Lugo), y tiene como escenario una pequeña aldea que hasta hace poco permanecía abandonada.
Una iniciativa impulsada por la cooperativa Ecooo está rehabilitando el conjunto de la aldea para convertirlo en un centro de formación, alojamiento y actividad turística, pero también para recuperar y conservar los terrenos que la rodean. El proyecto, denominado Guardabosques, comenzará a desarrollar sus primeras actividades el próximo 3 de septiembre, después de que las obras hayan transformado buena parte de este enclave de la Ribeira Sacra.
La aldea que revive con este proyecto
Nos referimos a Donelle una pequeña aldea situada en la parroquia lucense de Gundivós. Pero esta aldea no fue siempre un lugar vacío. Tradicionalmente vinculada a la vida rural de la Ribeira Sacra, sus habitantes producían y prestaban servicios a otras personas de la zona.
Compuesta originalmente por una casona tradicional y dos palleiras, construcciones típicas para guardar la paja y los aperos de labranza, de la vivienda principal llegó a contar con dos hornos, un pequeño telar y una fragua. La historia de sus casas habla de una pequeña economía rural en la que los habitantes producían y prestaban servicios a otras personas de la zona. La vivienda principal llegó a contar con dos hornos, un pequeño telar y una fragua, según explican los responsables del proyecto.
La rehabilitación afecta a más de 1.200 metros cuadrados y contempla 19 habitaciones, tres aulas y un restaurante con cafetería y comedor. El complejo funcionará además con sistemas energéticos basados en fuentes renovables, con instalaciones fotovoltaicas y sistemas de climatización de alta eficiencia. Pero el objetivo no es únicamente crear un alojamiento rural.
La intención de los promotores es que la aldea tenga distintos usos a lo largo del año. Durante determinados periodos acogerá cursos y actividades formativas, con alojamiento para los participantes, mientras que en las épocas de mayor actividad turística las habitaciones estarán disponibles para visitantes. Es precisamente esta combinación la que convierte el proyecto en algo diferente de la simple recuperación de una casa rural.
Y a partir del 3 de septiembre, aquella pequeña aldea de Gundivós que durante años permaneció prácticamente en silencio comenzará una nueva etapa. Entre las antiguas construcciones, los bosques y los campos de la Ribeira Sacra volverán a entrar personas, se impartirán cursos, habrá visitantes y se desarrollarán nuevas actividades. No es exactamente volver al pasado. Es intentar que una aldea que parecía condenada a desaparecer vuelva a tener futuro.