El pueblo de Galicia que lleva buscando 50 años buscando la mejor empanada de España

El pueblo de Galicia que lleva buscando 50 años buscando la mejor empanada de EspañaTurismo de Galicia

El pueblo de Galicia que lleva 50 años buscando la mejor empanada de España

Una incógnita que cambia con cada edición, pero cuya tradición permanece

Hay lugares a los que se viaja para contemplar una cascada, visitar un monasterio o recorrer un tramo del Camino de Santiago. Y hay otros en los que una receta tradicional se ha convertido, con el paso de las décadas, en toda una institución. En este rincón de Galicia ocurre algo poco habitual: durante medio siglo sus vecinos han convertido uno de los platos más populares de la gastronomía gallega en una competición capaz de reunir a miles de personas.

Fue en 1974, cuando un grupo de amigos decidió llevar unas empanadas a una carballeira (un robledal) para pasar la tarde entre música y vecinos. Apenas unas diez familias participaron en aquella primera reunión. Nadie podía imaginar entonces que aquella merienda acabaría dando lugar a una de las grandes fiestas gastronómicas de Galicia.

La empanada como institución

El lugar es Bandeira, una localidad del municipio pontevedrés de Silleda, en pleno interior de las Rías Bajas. Allí se celebra desde 1974 la Fiesta de la Empanada de Bandeira, una cita que fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2024.

El corazón del acontecimiento sigue siendo el mismo que hace medio siglo: decidir cuáles son las mejores empanadas del año. Hay empanadas tradicionales, otras completamente inesperadas y hasta propuestas vegetarianas. Y algunas de las piezas ganadoras terminan en una subasta en la que pueden alcanzar varios cientos de euros.

La competición se divide en diferentes categorías y permite enfrentarse tanto a profesionales como a particulares. Un jurado especializado selecciona las propuestas ganadoras y, después, algunas de ellas salen a subasta. El dinero obtenido puede destinarse a fines benéficos.

El pueblo pontevedrés de Bandeira

El pueblo pontevedrés de BandeiraIstock

La cifra que pueden alcanzar estas elaboraciones es otro de los reclamos de la fiesta. En distintas ediciones se han llegado a pagar hasta 1.000 euros por una empanada. En la quincuagésima edición, la ganadora profesional, elaborada con pularda, alcanzó los 500 euros.

Y es que no se trata simplemente de preparar una buena empanada, sino de intentar encontrar cada año una combinación capaz de sorprender a un jurado acostumbrado a probar prácticamente de todo. La variedad de propuestas demuestra hasta qué punto ha evolucionado la competición. Las recetas tradicionales siguen teniendo un enorme peso, con clásicos como el bonito o el bacalao, pero junto a ellas aparecen combinaciones difíciles de imaginar: de cebolla caramelizada, sardinas y tomate; pollo en escabeche; elaboraciones con teriyaki y queso feta; pulpo y gambas con leche de coco; raxo acompañado de patatas fritas; chipirón de Malpica o rabo de vaca.

Bandeira más allá de la empanada

Pero llegar hasta Bandeira únicamente para comer sería quedarse a medias. La gastronomía es el gran reclamo, pero los alrededores invitan a prolongar la visita entre bosques, cascadas y uno de los grandes ejemplos del románico gallego.

Muy cerca se encuentra la Carballeira de las Silvas, un espacio estrechamente vinculado a la historia de la celebración y a aquellas primeras reuniones de vecinos que, con el paso de los años, acabarían convirtiéndose en una cita multitudinaria.

A pocos kilómetros aparece otro de los grandes atractivos naturales de la zona: la Fervenza do Toxa, una espectacular cascada de más de 30 metros de caída libre integrada en un espacio de la Red Natura 2000. El salto de agua queda encajado entre bosques y puede contemplarse desde un mirador.

Desde este entorno parte además una ruta hacia el monasterio de Carboeiro, uno de los grandes tesoros monumentales de Silleda. Sus orígenes se remontan al siglo X, aunque el edificio actual conserva especialmente la huella de la arquitectura románica del siglo XII.

Todo ello convierte la visita en algo más que una parada gastronómica. Se puede llegar atraído por el afán de descubrir cuál es la mejor empanada, una incógnita que cambia con cada edición, pero cuya tradición permanece. Y es que, después de 50 años, todavía hay miles de personas dispuestas a recorrer el camino hasta Bandeira para probarla y decidir por sí mismas.

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