Un padre intenta hablar con su hijo adolescente
La violencia de hijos a padres deja 151 expedientes en Galicia: el problema que permanece oculto en muchos hogares
Los expertos advierten de que la mayoría de estas situaciones no llega a denunciarse y señalan el uso de las pantallas como uno de los nuevos focos de conflicto familiar
Galicia registró 151 expedientes judiciales por violencia filio-parental durante 2025, procedimientos incoados a menores de edad por delitos cometidos contra sus progenitores, según los datos recopilados por Fundación Amigó a partir de las memorias de las Fiscalías de Menores. La cifra refleja únicamente los casos que llegan al ámbito judicial ya que una parte importante de estas situaciones permanece dentro de los hogares y no llega a denunciarse.
La violencia filio-parental no se limita a las agresiones físicas. En los casos atendidos por los profesionales aparecen también insultos, amenazas, intimidaciones y otros comportamientos violentos dirigidos contra los progenitores, habitualmente en un contexto de convivencia familiar muy deteriorada.
Cuando la convivencia llega al límite
Desde Fundación Amigó señalan que muchas familias solicitan ayuda cuando la situación ya se encuentra muy deteriorada y los enfrentamientos han escalado hasta convertirse en una dinámica habitual. La entidad advierte de que no existe un perfil único de adolescente que ejerza violencia contra sus padres.
Entre las dificultades que aparecen con frecuencia en los casos atendidos figuran la impulsividad, la baja tolerancia a la frustración, los problemas para regular las emociones, la baja autoestima, el deterioro del rendimiento escolar o las dificultades en las relaciones con otros jóvenes.
También se han detectado situaciones de exposición previa a la violencia, acoso escolar, violencia de género en el hogar o abuso sexual. Estos factores pueden aparecer en determinados casos, pero no permiten establecer por sí solos un perfil de los menores que ejercen violencia contra sus progenitores.
Otro de los focos de conflicto que los profesionales están detectando está relacionado con el uso de las nuevas tecnologías y la gestión de las pantallas. Las normas y límites sobre el acceso a dispositivos pueden convertirse en un motivo de enfrentamiento especialmente cuando ya existen problemas de convivencia.
Las madres son las principales víctimas
Según Fundación, las madres continúan siendo las principales víctimas en los casos atendidos. La violencia filio-parental puede darse en todo tipo de estructuras familiares y aparece asociada, en algunos casos, a dificultades de comunicación, diferentes estilos educativos entre los progenitores, falta de corresponsabilidad o problemas para establecer límites y normas de convivencia.
Por ello, los especialistas defienden que la intervención no debe centrarse únicamente en el menor, sino que debe implicar al conjunto de la familia y trabajar aspectos como la comunicación, la prevención y la resolución de conflictos.
En Galicia existen recursos especializados para atender estas situaciones. Fundación Amigó desarrolla el Proyecto Conviviendo en La Coruña, Vigo y Lugo, donde ofrece intervención dirigida a familias que atraviesan situaciones de violencia o graves conflictos de convivencia.
La dimensión del fenómeno gallego se enmarca en una problemática presente en todo el país. En España se registraron 4.038 procedimientos judiciales por violencia filio-parental durante 2025, según los mismos datos recopilados a partir de las memorias de las Fiscalías de Menores.
Pero detrás de las estadísticas oficiales existe una realidad mucho más difícil de cuantificar. Muchas familias no denuncian a sus propios hijos y buscan ayuda únicamente cuando la convivencia se ha deteriorado de forma considerable.