Ciudad de la Justicia de Vigo
Un botín de 85 euros les puede costar 10 años de cárcel por dos atracos a farmacias de Redondela
Las empleadas relataron el miedo que sintieron cuando un encapuchado les exigió el dinero a punta de pistola
Dos atracos a farmacias, una pistola y un botín conjunto de apenas 85 euros. Es el balance de los asaltos registrados en noviembre de 2024 en Redondela (Pontevedra) por los que dos hombres se enfrentan a una petición fiscal de diez años de cárcel cada uno. El juicio, celebrado en Vigo, permitió conocer los testimonios de las trabajadoras que vivieron los hechos y las versiones de los acusados, que niegan haber participado en ambos robos.
El botín fue reducido. En una de las farmacias consiguió llevarse cinco euros, mientras que en la otra se hizo con unos 80 euros que las trabajadoras guardaban en un sobre para el cambio. La existencia de una caja fuerte automatizada impidió que pudiera acceder a la mayor parte de la recaudación.
«La caja, la caja», gritaban al entrar
Los asaltos se produjeron en dos establecimientos de la localidad, uno en Chapela y otro en Cedeira, con apenas unos días de diferencia. Según relataron las empleadas durante la vista, el autor entró con el rostro cubierto, vestido de oscuro y con gorra y capucha. Una vez dentro, reclamó el dinero de la caja mientras exhibía un arma.
Las trabajadoras coincidieron en describir un modus operandi similar. El asaltante entró en los establecimientos y reclamó insistentemente el dinero. Una de las empleadas recordó que repetía «la caja, la caja» y explicó que sintió miedo cuando vio la pistola, al pensar que podía ocurrir algo grave.
Al no conseguir abrir la caja de seguridad, el hombre registró cajones y otros espacios en busca de efectivo. En uno de los robos llegó hasta una zona de oficina, mientras que en el otro, después de hacerse con el dinero que encontró, ordenó a las empleadas que se encerrasen en el baño.
Las víctimas señalaron que no podían saber si el arma era real, pero que su apariencia resultaba suficientemente intimidatoria. Durante el juicio, varios guardias civiles explicaron que las armas localizadas posteriormente en el domicilio de uno de los sospechosos eran detonadoras y presentaban semejanzas con las que aparecían en las imágenes de seguridad.
«Me fumé un porro y me dio un colocón»
Los dos acusados ofrecieron versiones diferentes ante el tribunal. Uno negó haber participado en los atracos y se desdijo de la confesión que había realizado durante la instrucción. Entre lágrimas, sostuvo que había reconocido los hechos por consejo de su entonces abogada porque quería salir de prisión y reunirse con su hijo pequeño. También aseguró que las armas encontradas en su vivienda eran de juguete y que nunca habían salido de allí.
Su compañero admitió haber entrado en una de las farmacias, aunque negó haber utilizado un arma y aseguró que no llegó a robar dinero. Según su relato, ambos circulaban por la zona porque se dedicaban a la venta ambulante de patatas cuando decidió detenerse y entrar en el establecimiento.
El acusado afirmó que había fumado un porro y que, bajo sus efectos, vio una oportunidad. Aseguró que metió la mano en una caja que encontró prácticamente vacía, pero que no se llevó nada. Una huella dactilar hallada en el establecimiento lo vinculó con ese atraco.
También negó que su acompañante supiera lo que estaba haciendo. El otro procesado, por su parte, sostuvo que desconocía cualquier participación en los robos. La investigación policial apuntó, sin embargo, a que el vehículo en el que se desplazaban había permanecido ante una de las farmacias el día anterior, un comportamiento que los agentes interpretaron como una posible vigilancia del establecimiento.
La Fiscalía atribuye a los acusados dos delitos de robo con intimidación en establecimientos abiertos al público y aplica la agravante de disfraz. Por estos hechos, solicita diez años de prisión para cada uno. El ministerio público pide que cumplan dos tercios de la condena y que el último tercio sea sustituido por la expulsión del territorio español, dado que ambos son de nacionalidad colombiana.
La defensa reclama la absolución del acusado que niega haber intervenido en los asaltos y solicita para el otro una pena de tres años y medio de cárcel, limitada al robo que reconoció parcialmente. El juicio ha quedado visto para sentencia, por lo que será la resolución judicial la que determine la responsabilidad de cada uno.