El pan gallego que se dejaba a los muertos en la noche de Difuntos y que vuelve por Samaín

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El pan gallego que se dejaba a los muertos en la noche de Difuntos

Las nuevas versiones combinan ingredientes de temporada como la calabaza, la zanahoria y la manteca, con propuestas tanto dulces como saladas

En Galicia, la noche de Difuntos estaba ligada a antiguas creencias sobre las almas de quienes habían fallecido. Entre las costumbres populares que acompañaban estas fechas había una relacionada con un alimento básico de la vida cotidiana: el pan.

Algunas familias dejaban trozos sobre una mesa para que las ánimas pudieran llevárselos durante su viaje al más allá. Esta práctica está en el origen de una tradición que vuelve a cobrar protagonismo estos días en Galicia con motivo de Samaín (el Halloween gallego) y Todos los Santos.

Una tradición ligada a las ánimas

Se trata del pan de ánimas, una elaboración vinculada a las costumbres gallegas de recuerdo y ofrenda a los difuntos. Aunque hoy es una tradición poco conocida para buena parte de la población, una iniciativa impulsada en Pontevedra busca recuperarla.

El pan de ánimas forma parte del conjunto de costumbres que durante generaciones acompañaron la celebración del Día de Difuntos en Galicia. Las creencias populares atribuían a estas fechas una relación especial entre los vivos y los muertos, y los alimentos podían adquirir un significado simbólico dentro de esos rituales.

En algunas casas se dejaban trozos de pan sobre una mesa durante la noche de Difuntos para que las almas de los fallecidos pudieran llevárselos en su camino hacia el más allá. La práctica reflejaba la creencia de que los difuntos mantenían un vínculo con el hogar y podían regresar simbólicamente durante esas jornadas.

La tradición también se relaciona con otras costumbres de carácter religioso y solidario. En diferentes lugares se preparaban panes que se repartían durante las celebraciones vinculadas a los difuntos, en ocasiones entre los asistentes a los oficios religiosos o entre las personas con menos recursos.

No existía, sin embargo, una única forma de elaborar este pan. Los ingredientes y las preparaciones dependían de las costumbres de cada localidad y de los productos disponibles. Esa diversidad es precisamente la que se mantiene en la iniciativa que se desarrolla estos días en Pontevedra.

Hoy, la iniciativa pontevedresa traslada esa memoria a los obradores y la acerca al público a través de la gastronomía. Hasta el 1 de noviembre, las personas que se acerquen a los establecimientos participantes podrán descubrir distintas versiones de este pan, desde las elaboraciones saladas con calabaza asada hasta las piezas dulces con una textura similar a la bollería.

De la manteca a los panes dulces

La recuperación del pan de ánimas no implica reproducir una única receta antigua. Los obradores participantes han desarrollado propuestas propias en las que los productos de temporada tienen un papel destacado, especialmente la calabaza, uno de los ingredientes más característicos del otoño.

La calabaza es uno de los ingredientes protagonistas de varias de las elaboraciones de este año. Amásame Bakery Lab la incorpora cocida al horno en forma de pasta, integrada en una masa de textura esponjosa similar a la de un brioche, pero con una composición más ligera. La propuesta busca aprovechar el sabor y la jugosidad de esta hortaliza de temporada.

Anxemí también apuesta por la calabaza, aunque en este caso la combina con zanahoria y cúrcuma, entre otros ingredientes. La mezcla aporta matices diferentes a una elaboración que demuestra cómo cada obrador puede reinterpretar esta tradición sin necesidad de seguir una fórmula común.

Millo Obrador se estrena este año en la iniciativa con una propuesta salada: un pan semintegral con calabaza asada. La combinación de una masa con mayor presencia de harina integral y un ingrediente propio del otoño ofrece una alternativa a las versiones dulces que también se pueden encontrar en las panaderías participantes.

La variedad continúa en Pontepán, que participa por primera vez y ha elegido la manteca como ingrediente distintivo de su elaboración. Su propuesta combina matices dulces y salados, con una interpretación que busca mantener el vínculo con los sabores tradicionales. Xeve también se decanta por una versión salada, mientras que Acuña y la Confitería Solla optan por preparaciones más próximas a piezas grandes de bollería, con formas alusivas a esta época del año.

La relación de establecimientos participantes se completa con A Devesa, Panadería Pastelería Conchi y Entremigas. En total, son diez los obradores que se suman a la recuperación del pan de ánimas en Pontevedra.

La recuperación del pan de ánimas contribuye a rescatar tradiciones propias de Galicia y a reivindicar una forma de celebrar el Samaín que va más allá de la influencia del Halloween estadounidense. Una oportunidad para redescubrir las raíces de una festividad con profundas conexiones con el mundo celta y las costumbres ancestrales europeas.

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