Pazo de Bayón
El resurgir del Pazo de Bayón: de búnker de Oubiña a símbolo de la lucha contra la droga y templo del albariño
La propiedad gallega con pasado señorial fue adquirida en 1987 por el conocido capo de la droga Laureano Oubiña y su mujer, Esther Lago, por 275 millones de las antiguas pesetas
El Pazo de Bayón, situado en pleno corazón del Valle del Salnés, es hoy un referente de alta viticultura. Esta joya patrimonial, con cinco siglos de historia a sus espaldas, se ha consolidado como el auténtico templo del albariño y el escenario idílico para la organización de bodas y eventos exclusivos.
Rodeado por un espectacular mar de viñedos que se extiende a lo largo de 22 hectáreas de superficie, el complejo perteneciente a la bodega Condes de Albarei (galardonado en 2016 como el Mejor Rincón Enoturístico de España) no solo cautiva por su imponente belleza arquitectónica, sino por albergar una producción de vinos que se sitúan entre los mejores exponentes de la D.O. Rías Bajas.
Mucho antes de convertirse en uno de los viñedos más espectaculares del panorama vitivinícola mundial, el Pazo de Bayón vivió épocas muy oscuras. La propiedad gallega con pasado señorial fue adquirida en 1987 por el conocido capo de la droga Laureano Oubiña y su mujer, Esther Lago, (además de la participación de otros socios como Sito Miñanco y Pablo Vioque en la misma sociedad) por 275 millones de las antiguas pesetas. Su situación estratégica, en pleno centro de descargas, convirtió a la finca en el centro de mando ideal para coordinar la entrada de planeadoras.
Oubiña transformó el histórico pazo en un búnker blindado e inaccesible, un retiro dorado que servía tanto para exhibir su inmensa fortuna ilegal como para controlar las principales rutas del contrabando en la ría de Arosa. Sus estancias fueron testigos de la coordinación de las grandes operaciones de droga en Galicia durante años hasta que el 13 de junio de 1990 la policía entró en el búnker para detener al conocido narco en el marco de la operación Nécora.
Símbolo de la lucha contra la droga
Cinco años después de aquella detención, el 9 de enero de 1995, el juez Baltasar Garzón decretó el embargo definitivo de la histórica propiedad. La medida judicial se ejecutó para hacer frente a las millonarias multas impuestas al narco por blanqueo de capitales y tráfico de drogas, convirtiendo al pazo en el primer gran símbolo del patrimonio incautado a las mafias en España.
A pesar de las sucesivas batallas legales de Laureano Oubiña y su familia para recuperar el complejo, la justicia se mantuvo firme. El Estado asumió la tutela del recinto y lo arrendó al grupo Freixenet durante 13 años para mantener la explotación vitivinícola, hasta que en 2007 el Plan Nacional sobre Drogas puso en venta la propiedad a través de un concurso público.
Frente a potentes corporaciones del sector, Condes de Albarei se hizo con la propiedad al presentar un proyecto que iba más allá de lo económico. La cooperativa selló un pacto de justicia poética: hoy en día, el pazo cuenta en su equipo con trabajadores que superaron la drogodependencia, y revierte el 5 % de la recaudación de sus botellas de albariño directamente en las asociaciones que combaten la lacra de las adicciones en Galicia, financiando terapias y reinserciones.
Esta victoria social es el reflejo de la lucha que llevaron a cabo las Madres contra la Droga. Encabezadas por Carmen Avendaño, las mismas mujeres que durante años se manifestaron con cacerolas a las puertas de los grandes muros que rodean el Pazo de Bayón y su portalón, entraron el 23 de julio de 2008 victoriosas al interior de la propiedad durante el acto oficial de su nueva etapa. Su paso al corazón del fortín criminal consagró al pazo como el símbolo de la lucha contra el narcotráfico.