Fernando Frías, en el centro de la imagen con los nuevos notarios de Galicia
Fernando Frías, el notario más joven de España: nació en Madrid y eligió Galicia para trabajar
Del esfuerzo extremo al despacho propio en un municipio costero de La Coruña con menos de 7.000 habitantes
Mientras los jóvenes gallegos se examinan de la PAU soñando con un futuro universitario, Fernando Frías Fontes (Madrid, 2000) ya ha cruzado una meta que para muchos parece inalcanzable.
Con solo 24 años, ha aprobado la oposición a notarías, una de las más duras del país, y lo ha hecho con nota; fue el número uno de su tribunal y ha obtenido una de las mejores calificaciones en los últimos años.
Una oposición que lo cambió todo
El camino no fue corto ni sencillo para el joven notario. Tras licenciarse en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando se lanzó de lleno a preparar las oposiciones a notarías, un reto que requirió una dedicación absoluta.
Las jornadas interminables de estudio, una vida reducida casi exclusivamente al estudio y un sacrificio personal que pocos están dispuestos a asumir, todo este esfuerzo finalmente tuvo recompensa.
Con una nota de 19,7 sobre 20 en el dictamen práctico, se situó a la cabeza de su promoción, ganándose el derecho a elegir destino y Fernando eligió Galicia.
Y es que, aunque nacido en Madrid, Fernando siempre ha sentido una conexión con la región gallega. Sus veraneos en Bayona y las amistades que conserva en la comunidad fueron determinantes para decantarse por una plaza en Cedeira, un municipio costero de La Coruña con menos de 7.000 habitantes.
Confundido con un becario
El pasado 14 de mayo tomó posesión como notario en este pequeño rincón del norte gallego. A pesar de su juventud y de un aspecto que ha dado lugar a comentarios virales como «parece el becario», el recibimiento ha sido cálido y cercano. Él mismo reconoce que buscaba un equilibrio entre el rigor profesional y una calidad de vida más humana, algo que Cedeira le ofrece.
Ya en ejercicio, se ha encontrado con un Derecho Civil gallego lleno de matices y particularidades que lo obligan a seguir formándose. Además, se ha visto sorprendido por el alto nivel de digitalización del sistema notarial, clave incluso en entornos rurales como este.
Con tan solo 24 años, Fernando Frías demuestra que la excelencia no tiene edad, que el sacrificio sí da frutos y que empezar desde un pequeño despacho en la costa gallega puede ser tan ambicioso como cualquier gran bufete en la capital.