Laguna Pedras Miúdas
La laguna formada en una antigua cantera que merece la pena descubrir en tu próxima visita a Galicia
Son varios los espacios naturales que fueron recuperados de forma natural o mediante intervenciones para integrarse en el paisaje gallego
Galicia cuenta con una amplia red de espacios naturales que permiten disfrutar del tiempo libre en contacto directo con la naturaleza. En este sentido, la comunidad gallega ofrece múltiples opciones de ocio al aire libre como el senderismo, la pesca o la observación de aves.
Entre estos espacios destacan varios enclaves que han surgido de antiguas actividades industriales, como minas o canteras, que con el tiempo fueron transformándose en lagunas o humedales. Estos lugares, recuperados de forma natural o mediante intervenciones puntuales, se han integrado en el paisaje gallego.
Uno de los casos más representativos se encuentra en el municipio pontevedrés de Catoira: la laguna de Pedras Miúdas, una antigua cantera convertida en un humedal protegido que hoy funciona como zona de recreo.
Un humedal nacido de una cantera
En la parroquia de Outeiro da Vila, en Catoira, se esconde uno de los rincones más sorprendentes del litoral gallego. La laguna de Pedras Miúdas, reconocida como Espacio Natural de Interés Local (ENIL), se formó de manera natural en el hueco que dejó una antigua cantera de granito, cuando esta cesó su actividad.
Gracias a la acumulación agua de lluvia y a varios manantiales subterráneos que afloran en la zona, el espacio fue colonizado lentamente por la vegetación autóctona hasta convertirse en un ecosistema acuático de alto valor ambiental.
Aunque este proceso de cambio no fue obra exclusiva de la naturaleza ya que la implicación de los vecinos de Catoira fue fundamental, pues consiguieron paralizar definitivamente la explotación minera y obtener la protección legal para la laguna. En 2008, su inclusión en el Inventario de Humedales de Galicia como ‘Outeiro da Vila’ reconoció oficialmente el valor ecológico de este espacio.
La transformación definitiva del entorno llegó en 2015, cuando las obras del Eje Atlántico del Tren de Alta Velocidad atravesaron la zona. Como compensación ambiental, el Ministerio de Fomento ejecutó un ambicioso proyecto de acondicionamiento del área.
Se construyó un aula medioambiental, se habilitó un aparcamiento y se plantaron árboles autóctonos, aunque actualmente su desarrollo se ve amenazado por la expansión del eucalipto. Además, se instalaron pasarelas peatonales y se limpiaron los senderos para facilitar el acceso a este enclave natural.
Hoy en día, la laguna es un lugar frecuentado por vecinos y visitantes, que la disfrutan como zona de esparcimiento, observación de aves o senderismo.
Más allá del agua: molinos y rutas
El entorno de Pedras Miúdas ofrece más que la laguna. Desde sus inmediaciones se puede ascender al monte Abalo, donde se encuentran los molinos de viento de Abalo, construidos a mediados del siglo XX. Estos molinos son únicos en Europa gracias a su doble sistema de aspas, que les permite aprovechar el viento en ambas direcciones.
La zona también permite explorar el rico patrimonio de Catoira: desde las míticas Torres de Oeste, que sirvieron de defensa contra los vikingos y son hoy el epicentro de la popular Romería Vikinga, hasta los petroglifos, molinos fluviales y rutas como el Rego de San Cibrán o el Paseo Fluvial.
Este rincón de Catoira representa una oportunidad para disfrutar del entorno ofreciendo una gran variedad de ocio al aire libre.