Blanca Torrent

Blanca TorrentSamira Ouf

Blanca Torrent, delegada de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Córdoba

«Córdoba era una ciudad que no miraba al empresario a la cara y hoy sí lo hacemos»

Compagina la Presidencia del Instituto Municipal de Desarrollo Económico y Empleo (Imdeec) con sus responsabilidades como primera teniente de alcalde, y este verano no ha parado ni un momento

Una de esas frases motivadoras que circulan por las redes, vinculada al ámbito de la autoayuda, es aquella que dice que «si lo haces, hazlo con pasión». Para Blanca Torrent (Córdoba, 1971) no es una frase más, sino una actitud natural. Torrent vive lo que hace. Todo lo que explica, puntualiza y reconoce en esta entrevista está expresado casi con todo su cuerpo. Y si en algún momento aparece un punto oscuro, lo ilumina con un optimismo ciertamente envidiable en estos tiempos convulsos e inciertos.

Esta empresaria tiene la ventaja de que aterrizó en política sabiendo, entre otras cosas, defender nóminas. No es lo mismo jugarse lo cuartos propios que los del contribuyente. Y los empresarios siempre caminan por ese sinuoso camino. O sea, que ha sido cocinera antes que edil.

Pero es que además se le encomendó la misión de ayudar, promocionar y contribuir desde la responsabilidad municipal a los futuros empresarios y a los que quieran venir. Y ahí aparece la emprendedora que sigue siendo, hecha de una pasta especial que le obliga a mirar siempre hacia delante.

Nos cita en el Centro de Producción e Iniciativas (CPI), una antigua escuela de magisterio reformada y revestida como una nave espacial enmedio de un barrio, el Sector Sur, que envejece lentamente sin perder su idiosincrasia sencilla y popular. No hay mucha actividad ahí, en estos calurosos primeros días de septiembre, algo que contrasta con todo lo que Torrent expresa: pura energía.

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—En una época de escasas noticias, como suele ser el verano, su área no ha parado de dar a conocer su actividad. O usted no se ha ido de vacaciones o no lo ha hecho su equipo de comunicación.

— (Ríe) No nos hemos ido de vacaciones nadie. En el Instituto Municipal de Desarrollo Económico y Empleo (Imdeec) siempre ha habido alguien, porque el emprendimiento no tiene fecha ni hora. Lógicamente, hemos ido entrando y saliendo, pero era importante que el emprendimiento estuviera presente durante agosto. En septiembre comienza un nuevo curso y queríamos decirles a quienes tienen la ilusión o el sueño de poner en marcha un negocio que la ciudad de Córdoba va a apoyarlos.

—Estamos en la antigua Escuela Normal de Magisterio, un edificio que costó años recuperar. ¿Qué actividad se desarrolla actualmente aquí y qué parte del inmueble queda todavía pendiente de uso?

—El Imdeec ocupa la tercera planta y parte de la cuarta, destinadas al emprendimiento. Aquí impartimos formación, principalmente sobre cuestiones tecnológicas, y trabajamos también con la Junta de Andalucía en su proyecto Open Future.

En este espacio se desarrollan sobre todo proyectos tecnológicos y tenemos un talento potentísimo. Cuando hablamos de la llegada de la Base Logística, debemos tener en cuenta que va a encontrarse con un ecosistema de emprendimiento, talento y tecnología muy potente. Este es el lugar en el que podemos poner en común a muchos emprendedores de ese ámbito.

—¿Cómo describiría el momento económico que vive Córdoba?

—Córdoba tiene que vivir momentos más dulces que el actual, pero debemos hablar de una ciudad ilusionante y llena de oportunidades. No sólo tenemos que pensar en que un cordobés consiga un puesto de trabajo, sino también en quien da un paso al frente para poner en marcha su propio proyecto y se pregunta si cuenta con el apoyo de su ciudad.

Y no hablo únicamente del equipo de gobierno. Los grupos municipales estamos trabajando de forma coordinada. Tanto Vox como Hacemos Córdoba han colaborado intensamente con el Imdeec para que los autónomos y emprendedores tengan su espacio. Córdoba debe unirse alrededor del emprendimiento.

El cordobés necesita saber que existe esa unión y que, cuando la ciudad se une, no hay ideología. Hace unos días coincidí en el ascensor con un autónomo que me dijo: «A mí me da miedo decir que soy empresario». Le respondí que eso era un error, porque estamos uniendo fuerzas para que puedan sentirse orgullosos de serlo.

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Trabajamos, además, con personas de todas las edades. En nuestra Red de Emprendimiento tenemos desde un joven de 16 años hasta una mujer de 67 que está favoreciendo el relevo generacional de su negocio y, a la vez, quiere crear su propia empresa.

—Recuperar el orgullo está muy bien, pero al autónomo y al emprendedor no puede costarles más dinero abrir la persiana que cerrarla.

—Esa es una situación que estamos viviendo en toda España. Es indiscutible que el autónomo necesita un apoyo que ahora no tiene. La Administración local debe ayudarlo y acompañarlo, pero el respaldo estatal no es el que quisiéramos.

Cuando vivimos una situación como la del Covid, los ayuntamientos dimos un paso al frente enorme. El equipo técnico del Imdeec hizo un gran esfuerzo. Salíamos a la calle, hablábamos con la gente y nos contaban desde los balcones que no podían seguir adelante. Sin embargo, nunca llegó ese apoyo desde el ámbito nacional.

La Administración central no tiene la cercanía que tenemos nosotros, pero debemos reivindicar el reconocimiento que necesitan los autónomos y empresarios. No podemos lamentarnos de que nuestros barrios pierdan fuerza si no los apoyamos. Y ese respaldo no puede prestarlo exclusivamente una Administración local: debemos trabajar por ellos todas las administraciones unidas.

—El Imdeec ha puesto en marcha numerosos programas de ayudas, formación y asesoramiento. ¿Qué puede encontrar una persona que tenga una idea de negocio y no sepa por dónde empezar?

—Ahora mismo tenemos en nuestra Aula Emprende una serie de proyectos liderados, en gran medida, por mujeres. Entre el 60 y el 70 por ciento están encabezados por ellas. Puede deberse a que encuentran en el emprendimiento una posibilidad de desarrollarse profesionalmente y conciliar con el cuidado de niños o mayores.

Cuatro mujeres nos dijeron, por ejemplo, que querían montar un negocio en su barrio. Una de ellas necesitaba conocer qué tipo de público pasaba por el lugar en el que pensaba instalarse. Otra tenía tres ideas distintas y no sabía por cuál decidirse. También acudió una persona que quería montar una floristería y necesitaba saber cuántas había ya en su zona y si existía demanda suficiente. El Imdeec ha elaborado informes y estudios para ayudarlas a tomar esas decisiones.

El emprendimiento es muy amplio y también comprende la cultura y el patrimonio. Cuando ocupé la Delegación de Cultura encontré profesionales que no se consideraban autónomos, aunque realmente lo eran. Lo mismo ocurría con algunos vendedores ambulantes.

También sucedió con cinco jóvenes del Conservatorio Profesional de Danza que participaron en el musical estrenado por Teddy Bautista en el Festival de la Guitarra. Les expliqué que iban a cobrar por su trabajo y que, por tanto, necesitaban herramientas para saber cuánto cuesta ser autónomas y qué posibilidades podían encontrar. En Córdoba tenemos que darles la oportunidad de dedicarse a lo que quieren hacer.

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—Una de las principales preocupaciones sigue siendo que los jóvenes tengan que marcharse para encontrar oportunidades. ¿Está consiguiendo Córdoba generar empleos capaces de retenerlos o hacer que regresen?

—Hay dos vertientes. Por una parte está el joven vulnerable, que ha perdido la ilusión por trabajar y no sabe qué oportunidades tiene. Para ellos hemos desarrollado un proyecto con la Fundación Incyde, perteneciente a las cámaras de comercio. Hemos trabajado con más de 760 jóvenes gracias a la colaboración de 50 asociaciones empresariales y sociales.

Algunos han retomado su formación y han decidido seguir estudiando; otros han descubierto que podían crear su propio negocio. Deben acercarse al Imdeec y contarnos su situación. No vamos a generarles una falsa ilusión si consideramos que su proyecto todavía no está maduro, pero sí podemos ayudarlos a encontrar un camino.

También están quienes dicen que Córdoba no les ofrece nada. Pues Córdoba sí ofrece oportunidades y está consiguiendo que regrese talento. Las empresas relacionadas con la logística y la defensa que están llegando a la ciudad están favoreciendo ese retorno. El cordobés quiere volver a su tierra y estamos viendo cómo mucho talento regresa para incorporarse a estas empresas.

—¿Cuánto va a cambiar la Base Logística el tejido productivo de Córdoba?

—Estamos elaborando un informe sobre su impacto y en septiembre tendremos un primer borrador. Muchas veces los cordobeses no somos conscientes de lo que viene. Es un proyecto muy potente, pero no podemos pensar sólo en el empleo. También debemos analizar lo que supondrá para la cultura, la sociedad o la vivienda.

Quizá el ciudadano crea que el proyecto avanza despacio, pero no es así. Escribano tiene ya más de 300 trabajadores y prepara una ampliación. También conocemos las últimas noticias de Indra, que tiene un proyecto muy importante.

Pero no debemos centrarnos únicamente en las grandes compañías. El empresario de Córdoba de toda la vida ya se está preparando para aprovechar estas oportunidades. La Administración local debe volcarse en fortalecerlo y ayudarlo con la contratación y la formación. Ahí el Imdeec y el Ayuntamiento tienen una tarea muy importante.

—¿Y cómo se arbitra ese proceso? ¿Qué garantías ofrece el Ayuntamiento para evitar que lo que se genere alrededor de la Base Logística derive en un «capitalismo de amiguetes»?

—En el lenguaje empresarial, si algo funciona, bien, y si no funciona, pues nada. Ahí los amiguetes no existen porque debemos optimizar al máximo los recursos y buscar la mayor rentabilidad.

Habrá empresarios que quieran quedarse como están y otros que quieran prosperar y ampliar su actividad. También habrá profesionales que trabajan para una empresa y que, si tienen la oportunidad de crear su propio negocio, lo harán. Eso lo vamos a vivir en nuestra ciudad.

Hemos pasado por épocas en las que una empresa que salía fuera de la provincia no encontraba apoyo ni sustento en Córdoba. Creo que estamos cambiando esa situación. Lo he dicho en muchos plenos sin intención de molestar a ningún grupo: Córdoba era una ciudad que no miraba al empresario a la cara y hoy sí lo hacemos. Mi intención es que todos los grupos municipales lo miremos a la cara.

Blanca Torrent, durante la entrevista

Blanca Torrent, durante la entrevistaSamira Ouf

—El Plan Local de Trabajo Autónomo está dotado con 18 millones de euros hasta 2031. ¿Qué mejoras concretas van a notar quienes ya tienen un pequeño negocio o están pensando en iniciarlo?

—El plan no ha nacido para quedarse en un papel ni en un anuncio realizado en julio. Es un proyecto para los autónomos y empresarios de nuestra ciudad, tanto para quienes quieran crecer como para quienes prefieran mantener su negocio como está.

Nuestros empresarios dan vida a los barrios. Abren la persiana todos los días y deben recibir ese reconocimiento. Hemos trabajado durante más de dos años en este documento para ordenar y argumentar todo lo que está haciendo la Administración local y ofrecer la información con total transparencia a todos los grupos municipales.

El autónomo será el protagonista, tendrá voz y podrá evaluar el trabajo del Ayuntamiento. Habrá un plan estratégico y otro operativo anual. Necesitábamos una planificación a largo plazo, pero la revisaremos cada año para determinar qué funciona, qué debemos mejorar y qué actuaciones no quieren los propios autónomos.

Blanca Torrente durante la entrevista

Blanca Torrente durante la entrevistaSamira Ouf

La línea destinada a los autónomos sénior, por ejemplo, ha sido un éxito. También vamos a trabajar en el relevo generacional. Si sabemos que un comercio va a cerrar, intentaremos encontrar a una persona joven que quiera aprovechar esa oportunidad y evitar que ese negocio desaparezca.

—Córdoba Biotech ha incorporado nuevos proyectos y prepara una ampliación de 4,5 millones. ¿Qué se quiere conseguir con este espacio y qué posibilidades reales tiene Córdoba en el sector biotecnológico?

—Las posibilidades son enormes. Muchas veces los cordobeses no somos conscientes de nuestra importancia. Cuando llegué en 2019 les decía a los empresarios que teníamos que conocernos y reconocernos. Hemos sido referentes nacionales e internacionales y debemos seguir trabajando para serlo.

En Córdoba Biotech se ha generado una gran sinergia. La Universidad de Córdoba ha realizado un gran esfuerzo para que sus investigadores conozcan nuestro espacio. Ahora mismo tenemos 38 proyectos y 85 profesionales. Hay empresas que desarrollan allí su rama de innovación junto con investigadores de la Universidad y el espacio se nos ha quedado pequeño.

Cuando comenzamos, nos preguntaban qué ocurriría si de allí no salía ninguna empresa. Pedíamos tiempo para demostrar que se podía hacer. Ahora mismo Cobiomic, Flamingo y Tiaris están ubicadas en Córdoba Biotech, actúan como tractoras de nuestros proyectos y nos ayudan a dar a conocer el espacio entre los investigadores.

La biotecnología tiene su sitio en Córdoba. Hablamos de agroalimentación, medio ambiente y salud, tres pilares fundamentales para la ciudad. Córdoba Biotech será una herramienta esencial y espero que pronto podamos ofrecer buenas noticias sobre el proyecto.

—Las ayudas del Imdeec beneficiaron en 2025 a más de 900 empresas. Más allá de conceder una subvención, ¿cómo comprueban que esos negocios se mantienen y que el dinero ha servido realmente para crear empleo?

—El empresario debe tener claro que una ayuda económica constituye un respiro, pero puede llegar o no. Tiene que ser él quien haga posible su negocio, aunque la Administración local debe acompañarlo.

La inmensa mayoría de nuestras ayudas se destina a gastos ya realizados. No entregamos dinero para que alguien monte un negocio sin saber si finalmente lo hará. Si ha creado la empresa, realizado una inversión, recibido formación o efectuado una contratación, nosotros lo ayudamos. Eso da fuerza y solidez a su estructura empresarial.

Las subvenciones se auditan en tiempo y forma y también trabajamos con los autónomos para comprobar qué provecho han sacado de ellas. Una ferretería de Santa Rosa, por ejemplo, recibió una ayuda de Crece e Innova y ha incorporado un servicio de copia de llaves que no tenía. Ha podido ampliar sus servicios y ofrecer un valor añadido al barrio.

También apoyamos a los joyeros, que han recibido más de un millón de euros. Su producto es internacional y necesitan acudir a ferias. Quien antes no podía hacerlo ahora tiene esa posibilidad. Eso genera negocio y contribuye al crecimiento de nuestros barrios.

Pero nuestro trabajo va más allá de las ayudas. Queremos generar un ecosistema en el que los profesionales se conozcan y colaboren. Podemos tener una empresa digital muy potente cuyos servicios necesita una empresa agroalimentaria o un comercio de cercanía que ni siquiera sabe que ese proveedor se encuentra en Córdoba.

—Como responsable de Hacienda, le ha correspondido afrontar un plan económico-financiero después del incumplimiento de la regla de gasto. Explicado de manera sencilla, ¿deben preocuparse los cordobeses?

—No. Los cordobeses pueden estar tranquilos. En 2023 teníamos una inestabilidad presupuestaria de 21 millones de euros debido a una apuesta firme por la Base Logística. El Ayuntamiento tuvo que realizar una inversión que hoy está más que superada y que abre enormes oportunidades para la ciudad.

Ahora hablamos de una inestabilidad de seis millones. Entonces las reglas fiscales estaban suspendidas y podíamos trabajar con esa libertad, pero ahora debemos cumplirlas. Eso ha provocado que tengamos que implantar un plan económico-financiero.

El ciudadano no debe preocuparse. Lo que tenemos que hacer es organizar el trabajo. Había muchas inversiones pendientes, muchas «carpetas», como dice el alcalde, que debíamos cerrar para responder a las necesidades de los ciudadanos.

Sin esa apuesta no tendríamos, por ejemplo, el Centro de Exposiciones, Ferias y Convenciones. Ya estamos comprobando el impacto económico que genera para los taxis, los restaurantes, los guías turísticos o nuestro patrimonio. Quienes vienen a un congreso regresan después con amigos o con sus familias.

Si ahora estamos terminando actuaciones, pagando y gastando, es lógico que el gasto aumente durante este ejercicio. Son diferencias derivadas de unas normas que debemos cumplir. Está bien que existan porque, si mantuviéramos esa tendencia, acabaríamos provocando un problema al Ayuntamiento.

También es prioritario reducir la carga fiscal. Córdoba llegó a ser la número uno en el pago de impuestos y teníamos que cambiar esa situación. Si queremos que lleguen más empresas y que las existentes crezcan, debemos ayudarlas también mediante la reducción de sus cargas fiscales. Todo debe ir acompasado.

—El pago a proveedores también constituye un aspecto importante.

—Es una cuestión importantísima y el Ayuntamiento de Córdoba no está cumpliendo ahora el periodo medio de pago. Yo soy la responsable y es un asunto que me quita el sueño. Tenemos que cumplir ese plazo y nunca lo he negado.

Era necesario realizar un cambio en la Delegación de Hacienda. El programa que teníamos no permite analizar los costes ni ofrece toda la información necesaria para detectar en qué momento está fallando la Administración.

Me reúno directamente con los proveedores que lo necesitan y estudiamos sus casos para evitar que sufran esta situación. Pero el problema existe. Las normas de cierre presupuestario llegan hasta el 30 de diciembre y las facturas que quedan pendientes ya no pueden pagarse hasta que liquidamos el ejercicio, lo que provoca demoras.

Estamos trabajando intensamente para resolverlo. Los empresarios pueden pedirnos que hagamos un seguimiento de su factura. Espero que pronto podamos solucionar el problema. Es uno de mis retos.

Blanca Torrent, vista por Samira Ouf

Blanca Torrent, vista por Samira Ouf

—Usted procede de la empresa privada y ahora conoce la Administración local por dentro. ¿Qué fue lo que más le sorprendió cuando llegó y qué cambiaría si estuviera en su mano?

—Me siento orgullosísima de los técnicos del Ayuntamiento de Córdoba. Son personas que no tienen horarios, aunque muchas veces la burocracia supone un obstáculo.

He tenido la suerte de trabajar en las áreas de Empresa, Cultura, Transformación Digital y Hacienda. En esta última me quito el sombrero ante el trabajo de los informadores tributarios. Cuando propuse crear una línea específica para autónomos y empresas se volcaron de una manera maravillosa.

Algunos empresarios me preguntan si estoy gestionando el Imdeec como una empresa. He intentado involucrar a los técnicos para que seamos muy operativos, demos una respuesta rápida y, si la respuesta es negativa, la comuniquemos cuanto antes. Si es positiva, debemos trabajar con total implicación.

Creo que durante estos siete años el Imdeec se ha ganado su sitio y el reconocimiento de los emprendedores, los viveristas y las empresas. Es un recorrido que ha venido para quedarse, independientemente de que Blanca Torrent continúe o no en la presidencia.

El viernes pasado llamaron cinco personas interesadas en crear una empresa y ya estamos trabajando con ellas. La media mensual ronda los 15 proyectos que se ponen en contacto con el Imdeec. Para mí es una enorme satisfacción, pero es posible porque contamos con un equipo que funciona. Significa que nuestra ciudad da la cara por los empresarios. Lo digo como presidenta del Imdeec y también como delegada de Hacienda: no podemos darles la espalda.

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