Imagen de la restauración del fuste de la Mezquita-Catedral
La Mezquita-Catedral de Córdoba alcanza el 80% de su restauración tras el incendio del año pasado
El monumento tendrá que incorporar dos elementos nuevos, una bóveda y el fuste de una columna, siendo este último trabajo el de mayor complejidad técnica
La restauración de la parte afectada por el incendio del 8 de agosto de 2025 en la Mezquita-Catedral se encuentra ya ejecutada en un 80%, y está a falta de la sustitución de parte de un fuste situado en el vestíbulo de San Nicolás -operación especialmente delicada- para rematar las labores que quedan. «Vamos avanzando buscando la calidad y la excelencia en los trabajos, no la celeridad: no tenemos prisa aunque queremos verlo terminado cuanto antes», ha declarado el deán-presidente del Cabildo Catedral de Córdoba, Joaquín Alberto Nieva, en una visita a la zona dañada por las llamas. Tras esa complicada operación, se procederá a la restauración del propio vestíbulo de San Nicolás, las labores de tejar la zona del comentado fuste o restaurar el retablo de la capilla de la Anunciación. Los trabajos ya han conseguido, entre otras tareas, la recuperación de la bóveda de la capilla de la Anunciación, el retablo de San Nicolás de Bari o la capilla del Espíritu Santo.
El fuste, un elemento crucial
La zona donde se encuentra el fuste cuya restauración es clave implica aproximadamente un peso de 33 toneladas, siendo este elemento pilar fundamental, aunque no único, en sus sostenimiento. De hecho, para poder sustituirlo ha sido necesario un doble apeo, es decir, una doble estructura de soportes temporales. La columna se compone de cuatro piezas, la basa, el fuste, el capitel y el cimacio. «El fuste, que es de mármol negro de la sierra de Córdoba, hay que cambiarlo», ha asegurado el arquitecto y miembro del equipo de conservación y restauración de la catedral, Gabriel Ruiz. Debido a que las canteras de esa zona de la sierra ya están cerradas, el mármol negro sustituto procede de Marquina en Vizcaya. Ruiz ha recordado que hace dos años ya hubo que cambiar una columna en el Patio de los Naranjos debido a que «se rajó de arriba abajo». El arquitecto ha recordado: «en este edificio se han cambiado muchísimas columnas, ya que tienen un tiempo limitado, no son eternas y se acaban rompiendo: los mármoles más duros aguantan más tiempo pero todas se acaban rompiendo».
El arquitecto ha detallado que cuando el fuego afecta a la piedra nunca se sabe en qué medida su estructura molecular se ha podido ver alterada, por lo que, desde el principio, se aplicaron «técnicas clásicas, como una inspección visual de las grietas y las fisuras, y un estudio al sonido, ya que golpeando la piedra se puede averiguar cómo es su estructura interior».
Al respecto, el canónigo obrero de la Mezquita-Catedral, Agustín Moreno, ha explicado que para la rehabilitación de la columna se está realizando un estudio con ultrasonidos en colaboración con la Universidad de Córdoba para determinar que no hay riesgo de rotura ni en el capitel ni en el cimacio. Previamente, ha recordado, hubo labores con láser para quitar el hollín de las naves dos, tres y cuatro. «Con respecto al fuste, y para saber que tenía que ser sustituido, se han hecho estudios científicos y técnicos, especialmente por radiología y de noche, que es el sistema menos invasivo».
Para conservar el original se inyecta resina acrílica
La responsable del equipo de conservación y restauración de la Mezquita-Catedral, Anabel Barrena ha concretado, con respecto a la columna que «estamos sellando y consolidando todas sus piezas mediante inyección de resina acrílica». Esta medida es para poder recuperar específicamente la columna afectada, que se pretende recomponer al margen de que sea sustituida por otra. Una vez completada la sustitución, se tejará la zona y se procederá a restaurar el vestíbulo.
Capillas y retablos
Barrena también ha explicado que otra restauración por venir será la del retablo de la capilla de la Anunciación «que estaba afectado por piezas que se cayeron durante el colapso de la bóveda». Para ello, el equipo que comanda lo ha desmontado para trabajar en él en el taller. «El trabajo irá por fases, tenemos ya acabada la predela, que es la parte baja, y probablemente esté todo terminado en unos meses»
Una de las áreas que el incendio afectó
La responsable del equipo ha rememorado como se restauró el retablo de San Nicolás de Bari, que requirió de una labor de seis meses con limpieza láser. Esta pieza ya se puede ver. También se ha rescatado la capilla del Espíritu Santo «que estuvo afectada por el humo, pero solamente tenía hollín, por lo que se limpió con láser , wishab y medios mecánicos». Wishab es una herramienta de látex sintético diseñada para la limpieza en seco de pinturas, frescos, papel y esculturas. Funciona atrapando el polvo y el hollín mientras se desmorona ligeramente durante el uso, lo que elimina la suciedad sin rayar la superficie ni recurrir al agua o a productos químicos agresivos.
En cuanto a la bóveda de la capilla de la Anunciación, como ha confirmado el arquitecto Gabriel Ruiz «se ha hecho una bóveda exactamente igual que la que había, verdaderamente ha sido un prodigio», ha precisado. «Tenemos en Córdoba la suerte de contar, en el terreno de la carpintería y trabajo con yesos, con gente capaz de hacer una bóveda como se hacía en el siglo XVII, aunque calculada y dibujada con las técnicas de ahora». En este sentido, Ruiz ha especificado que esta bóveda fue la más afectada por el incendio porque no había dado tiempo a restaurarla. Las otras tres perjudicadas por el fuego ya habían contado, como decimos, y antes del siniestro, con una restauración que «cumplía con la normativa que exige que la sección de los maderos de la cubierta -los pares y los tirantes- sean superiores a las que requiere el cálculo, de manera que garantizó un tiempo de estabilidad de la estructura para que no se produzca el derrumbamiento, dando tiempo a que llegasen los bomberos».
La puertas de la zona afectada dejan un hueco por el que irán los cables eléctricos
En cuanto a la restauración del vestíbulo de San Nicolás, el arquitecto ha recordado que era una obra que ya contemplaba el plan director de la Catedral de Córdoba, y a la que se procederá en cuanto se termine con la columna. Por otra parte, ha añadido, la restauración aprovechará para conducir todos los cables de la instalación eléctrica, que antes estaban a la vista, hacia la cubierta, aprovechando un hueco que dejan las puertas del lugar.
Sistemas contra incendios
Por último, el responsable de la comisión de seguridad de la Mezquita-Catedral, Tomás Pajuelo, ha evocado cómo el trabajo conjunto de muchos años con policía y bomberos logró salvar el monumento el año pasado. A partir de ahí ha pormenorizado que el monumento cuenta ya con un mayor número de mangueras y bocas de incendio equipadas. «También hemos introducido bicheros para abrir más fácilmente boquetes que puedan ayudar a la hora de atacar un fuego». Pajuelo ha adelantado que a finales de agosto llegarán las primeras piezas de un sistema de extinción de incendios por agua nebulizada que ya se tenía previsto antes del fuego del pasado año y que se presentó el pasado mes de diciembre. Es similar al que tienen Notre Dame de París, la basílica de San Marcos, en Venecia, o la catedral de San Patricio, en Nueva York. Dicho sistema requerirá de la puesta en marcha de dos conexiones desde las puertas de Caño Gordo y Santa Catalina hacia una cámara ya existente situada en el Patio de los Naranjos. Desde la cámara se impulsará el agua hacia dos lugares de subida, una situada en la Puerta de los Deanes y otra en Santa Catalina. «Aunque la respuesta al fuego salió bien, tenemos que mejorar para que no vuelva a ocurrir», ha determinado Pajuelo.