Hace frío, estoy lejos de casa, cantaba Calamaro en Mil horas. La canción ha pasado a la historia de la música por otra frase que no viene al caso, pero la primera define a la perfección lo que sucede a los dos principales equipos de la ciudad, el Córdoba CF y el Córdoba Ptrimonio.
Los primeros viven su particular bache que, unido al trasiego del mercado de fichajes, han hecho del equipo que dirige Germán Crespo un rival previsible y hasta cómodo. Pero como dijo el técnico, el encuentro fue como el tiempo frío. Tan espeso como los días previos en los que el mercado de invierno ha roto el idilio y, aunque todos se hayan equivocado como dijo Juanito, no es menos cierto que habrá que depurar responsabilidades cuando pase enero y la cuesta interminable que ha afrontado un Córdoba, donde los que se quieren ir, llegado el momento, tampoco se reivindican y quizá no sean para tanto, como ellos se creen.
Tampoco anda fino el Patrimonio, que de no ser por el Levante estaría en puestos de descenso y sin visos de que la cosa mejore. Cada partido es el más difícil, siempre hay buenos minutos, pero a la hora de la verdd los puntos no se suman y se llevan acumulados 14 de 51. Perde ya se está convirtiendo en costumbre. Mal síntoma.
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