Los jugadores del Andorra celebran uno de sus goles

Los jugadores del Andorra celebran uno de sus golesLa Liga

El Andorra descubre todas las carencias del Córdoba CF (3-1)

El conjunto blanquiverde, tras adelantarse en el marcador, dejó con vida a un Andorra que, con el paso de los minutos, descosió totalmente a los de Ania

Si a alguien que viene de un país desconocido le ponemos un partido del Córdoba de la temporada pasada y de la presente, no sabría distinguir si es de la actual o de la anterior. Porque el conjunto blanquiverde repite patrones. Cuando está bien genera muchísimo, pero es extremadamente débil en defensa. O, dicho de otro modo, pretende cortar la carne con un cuchillo de plástico y refugiarse de la lluvia con un paraguas de papel. Y así es complicado pensar en hacer una campaña de éxito.

Y es que hoy, con solo un poquito de acierto, habría cerrado el partido en los primeros quince minutos. Pero no lo hizo y, a raíz de dos errores imperdonables, lo acusó tanto que terminó desapareciendo del mapa para quedarse, con cuatro puntos, en la zona baja de la tabla. Y el calendario que viene, de aúpa: Racing en casa y dos salidas consecutivas a Zaragoza y San Sebastián.

La típica desconexión inexplicable destroza la primera parte

Lo ocurrido en el primer acto se explica como se ha explicado tantas otras veces: falta de contundencia alarmante. En el área contraria y, lo más peligroso, en la propia. Porque no es exagerado decir que, si en los primeros veinte minutos el partido hubiera ido 0-3, a nadie le habría sorprendido. La puesta en escena del Córdoba CF fue la de las grandes ocasiones, dejando atrás la imagen preocupante de la semana anterior y ofreciendo la sensación de poder ante cualquier circunstancia.

Así, logró adelantarse en el minuto dos gracias a un autogol de Petxarroman que, lejos de poder atribuirse a una pájara inicial andorrana, se debió a la insistencia en cargar el área de los de Ania. El combinado tricolor ni olía el balón, lo que aprovechaba el Córdoba para hacer mucho daño al espacio. Kevin Medina, especialmente incisivo, rozó el 0-2 tras una jugada personal en la que fue demasiado generoso (11') primero, y se topó con Yaakobishvili después.

Lo normal era que cayera el segundo, pero llegó el empate en un claro error de Carlos Marín. El almeriense no acertó a despejar un tiro centrado e inocentísimo de Olabarrieta, por lo que los de Ibai Gómez, sin hacer absolutamente nada, se apuntaban el 1-1. La respuesta cordobesista fue contundente: otros quince minutos de asedio. En esa franja, Kevin Medina, Isma Ruiz, Theo, Carlos Isaac y Jacobo dispusieron de ocasiones muy claras de gol. La estadística lo decía todo: un tiro del Andorra por 9 del Córdoba.

¿Llegaría el segundo? No. Más bien el clásico error defensivo de un equipo que arriesga tanto. Mala salida de Fomeyem, pérdida con el equipo fuera de sitio y situación clara para Marc Domenech, que vio de cara cómo Min-su Kim le ganaba la espalda a Carlos Isaac para quedarse solo ante Carlos Marín, sortearle, y hacer el segundo. Inexplicable.

El Córdoba acusó el golpe. Y, pese a ello, rozó la igualada antes del intermedio con dos oportunidades más en las botas de Theo, primero, y en la cabeza de Requena, después.

La intervención de Ania en vestuarios se tradujo en la entrada al campo del debutante Jan Salas y de Carracedo. Fuera se quedaron un desacertado Theo y Kevin, el más agitador del primer acto. La puesta en escena, de nuevo, fue positiva, teniendo Sergi Guardiola dos buenas oportunidades para conseguir el empate. Una, de cabeza, en el 51' y otra, en el 53', con un tiro raso que salió demasiado cruzado.

Sin embargo, el dominio no era ni mucho menos el de la primera parte. Todo estaba mucho más equilibrado. Bajo control. El Andorra, en esas, estuvo a punto de aumentar la renta con una clara ocasión de Minsu en el 55', mientras que Jacobo, en el 64', rozó el 2-2 con un lanzamiento desde media distancia que salió algo desviado.

Villahermosa sentencia a un Córdoba completamente desquiciado

Iván Ania trataba de buscar soluciones en el banquillo dando entrada a Diego Bri, Dalisson y Adrián Fuentes, pero, lejos de obtener rédito, lo único que ocurría en el partido era que los locales habían cogido totalmente el dominio. Del balón y de la situación del encuentro. Los de Ibai Gómez habían desactivado completamente a un Córdoba totalmente desquiciado, por lo que el 3-1 era lo que se veía más cercano.

La grada andorrana coreaba con 'olés' cada posesión tricolor, mientras que la respuesta cordobesista era nula. No había piernas ni para tratar de robar. Y, si Álex Calvo había estado cerca de sentenciar, el que lo terminó haciendo en el 83' fue Dani Villahermosa. La jugada, en sí misma, desnudó el completo despropósito defensivo que es este Córdoba CF.

La derrota final evidencia que a este equipo le falta aún mucho por hacer, pero, irremediablemente, también que se parece mucho, muchísimo, al de la temporada pasada. Con las mismas virtudes, que las hubo, pero incurriendo en los mismos errores. Esos que, normalmente, comete en una proporción mayor al de sus aciertos. Y así, claro, es imposible.

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