Cecilio, con el dos, celebra el título europeo
España vuelve a reinar en Europa con un cordobés brillando
El montoreño Cecilio fue pieza clave para que la selección lograra su octavo título en el Europeo de Fútbol Sala
España vuelve a reinar en Europa. La selección dirigida por Jesús Velasco conquistó el título continental tras imponerse a Portugal en una final vibrante, llena de alternativas y marcada por el carácter competitivo del combinado nacional y el protagonismo del cordobés Cecilio, decisivo en los momentos clave del encuentro.
El partido arrancó a un ritmo vertiginoso. Portugal presionaba con agresividad la salida española y parecía llevar la iniciativa, pero España golpeó primero… y por partida doble. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando Antonio abrió el marcador tras una acción brillante culminada con un pase de tacón de Pablo Ramírez. Sin tiempo para respirar, llegó el segundo: Raya finalizó una jugada que nació de un robo de Cecilio, reflejo de la intensidad con la que el ala cordobés interpretó la final desde el primer segundo.
El guion parecía perfecto para los de Velasco, aunque Portugal nunca se rinde. Los lusos reaccionaron rápido. Afonso recortó distancias en una jugada que llegó al área tras una caída de Cecilio y, apenas dos minutos después, Góis aprovechó un córner para girarse y batir a Dídac, devolviendo la igualdad al marcador y encendiendo el pulso del partido.
Con el 2-2, Portugal ganó confianza y logró incomodar a España con su intensidad defensiva. El juego se inclinó hacia la portería española y el conjunto nacional sufrió para tener posesiones largas. Sin embargo, esa misma energía pasó factura a los portugueses en forma de faltas. A falta de 42 segundos para el descanso, Erick cometió la sexta infracción y Antonio no perdonó desde los diez metros para devolver la ventaja a España antes del intermedio.
Tras la reanudación, España dio un paso adelante y rozó el golpe definitivo. Cortés y Cecilio estrellaron sendos disparos en el palo, y Bernardo Paçó evitó el gol del propio cordobés en un mano a mano que pudo cambiar el rumbo del encuentro. España perdonó… y Portugal castigó. En el minuto 30, Pauleta aprovechó un robo en la presión para firmar el 3-3 y devolver la incertidumbre a la final.
Lejos de venirse abajo, España mostró la madurez de los campeones. Insistió, siguió generando y volvió a encontrarse con la madera, pero el premio llegó a menos de cinco minutos para el final. Cecilio volvió a aparecer, rompiendo líneas y generando la jugada que Antonio convirtió en el cuarto tanto español, un gol que desató la explosión de fe en el banquillo nacional.
Cecilio, en la final del Europeo
Portugal apostó entonces por el portero-jugador, obligando a España a resistir con oficio. Tras otro balón al poste, esta vez de Rivillos, llegó la sentencia definitiva: Adolfo firmó el gol que cerraba la final y certificaba el título europeo para una selección que supo sufrir, competir y creer hasta el último instante.
En una noche de héroes, el nombre de Cecilio brilló con luz propia. El ala cordobés no solo participó en acciones decisivas, sino que sostuvo el ritmo competitivo de España con robos, desborde y personalidad en los momentos más calientes. Un liderazgo silencioso que ayudó a empujar a la selección hacia una nueva corona continental y que, en clave cordobesa, convierte su actuación en una de esas páginas que ya forman parte de la historia del fútbol sala español.