Noubi celebra el 1-0 para el Deportivo

Noubi celebra el 1-0 para el DeportivoLa Liga

¿Hay alguien ahí? (2-0)

El Córdoba vuelve a perpetrar una actuación indigna, pierde en Riazor y eleva su pésima racha: un punto de los últimos veinticuatro

No se esfuercen. No hay más. El Córdoba está roto y a la espera de que alguien, de una vez, sea capaz de coger el toro por los cuernos y se atreva a ponerle remedio a una situación dantesca. La actuación cordobesista de esta tarde en Riazor, de nuevo, fue indigna de un equipo que está compitiendo en el fútbol profesional. Un punto de los últimos veinticuatro. Es para leerlo detenidamente. Y ese empate, en casa y ante el colista (2-0 ganaba el Córdoba para más aderezo).

Hoy el Córdoba fue un juguete roto. Un mero divertimento en un Deportivo que realizó hasta seis cambios. Como si supiera que para humillar a este equipo le valía cualquiera. Y es que lamentablemente es así. Si hoy los de Hidalgo hubieran necesitado hacer cinco, probablemente hubieran hecho siete. Ese es el nivel actual del Córdoba. Su entrenador seguirá hablando de dinámicas y repitiendo semana tras semana el mismo discurso. Y el CEO del club, con la cabeza debajo de la mesa y sin tomar ningún tipo de decisión. Así luce el pelo.

Errores de regional para dejarlo todo sentenciado en la primera mitad

Lo cierto es que en ningún momento se vio al Córdoba capaz de competir. Ni tan siquiera de meter algo de miedo. El Deportivo era un equipo de Primera y los blanquiverdes un tristísimo sparring. Que aguantó hasta que pudo. Concretamente hasta que el cuadro herculino metió tímidamente su tercera velocidad. No le hizo falta más. Eso y una acción de estrategia que evidenció las carencias de un equipo pésimamente trabajado en la pizarra defensiva. Albarrán se comió su marca y Noubi, completamente solo, cabeceó a placer en el 18’ para avanzarse en el marcador.

La reacción blanquiverde llegó dos minutos después con un cabezazo de Rubén Alves que obligó a Ferllo a realizar una gran parada. Y hasta ahí. Todo lo que vino después fue un carrusel de despropósitos que llevó inevitablemente al 2-0, obra de Quagliata tras centro de nuevo de Altimira. En esta ocasión el que perdió la marca fue Carracedo, aunque en la primera parte bien se pudo decir que el Deportivo jugó con 22 sobre el césped. No se salvó absolutamente nadie.

Tres cambios para arrancar el segundo acto

Y en el inicio de la segunda parte tampoco hubo mucho cambio de guion. Ania apostó de inicio por quitar al completo a la banda izquierda: Jacobo y Bri fuera para que entraran Vilarrasa y Kevin. Igual arriba, donde Adri Fuentes dejó su sitio a Guardiola. El resultado no arrojó nada más allá de cierto bullicio. Peligro real, ninguno. El Deportivo era completamente superior y en cada transición perdonaba el tercero por querer gustarse en exceso. Hoy se podían permitir lo que quisieran ante un equipo completamente muerto.

En ese punto, pasada la hora de juego, Theo y Dalisson saltaron al campo en detrimento de Alberto del Moral y Goti. Para ese momento, el Córdoba estaba en modo kamikaze: 2-1 o partido resuelto. En una buena presión alta, Guardiola se quedó con una opción completamente inmejorable para acortar distancias, pero ni así. Ferllo enmendó su error con una gran parada en el 63’.

El Deportivo economiza esfuerzos y Guardiola roza de nuevo el 2-1

El Deportivo invitaba al Córdoba a tener balón en zona de tres cuartos. Eso le dio al cuadro blanquiverde la opción de construir y forzar varios saques de esquina, pero el que tuvo la oportunidad más clara fue el combinado gallego, que daba toda la iniciativa a los de Ania con un propósito: matar al espacio. Así la tuvo Yeremay en el 72’, pero el canario no resolvió de manera acertada en el mano a mano ante Iker Álvarez. El Córdoba, por su parte, buscaba de la manera que podía meterse en el partido. En el 85’, volvió a tener la opción, pero entre Noubi y el larguero evitaron que Guardiola consiguiera el 2-1.

Al final, nueva derrota para un equipo que no levanta cabeza y, lo que es peor, no ofrece signos de poder hacerlo. Por si fuera poco, el sábado en Cádiz tiene uno de los partidos más importantes de la temporada frente a un rival en una crisis institucional y deportiva más que acuciante. Es el todo o nada. Aunque a Iván Ania no le guste hablar de finales, la del fin de semana lo es. Y bien haría el Córdoba en hacérselo ver a su entrenador. Si es que queda alguien al volante.

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