El Córdoba CF celebra un gol en Cádiz
Un final de liga para volver a ganar valor
Con objetivos clasificatorios prácticamente conseguidos, los futbolistas buscan también sus retos particulares
Cuando los equipos de fútbol quedan a un puñado de jornadas para el final con los objetivos comunes prácticamente acabados, entran en juego los personales y en ese punto está prácticamente ya el Córdoba CF. A falta de 24 puntos y con doce de diferencia con el play off, es una quimera mirar hacia arriba y con 45 puntos en el casillero general, no parece que la salvación sea ya un problema.
Es ahora cuando entran en juego otros atractivos para nada baladís y que marca mucho el futuro tanto de la entidad como de los jugadores uno por uno. Porque para la entidad no es lo mismo terminar decimoquinto que séptimo, primero porque la clasificación dicta parte de los ingresos por derechos de televisión y segundo porque de cara al mercado de fichajes, no es lo mismo atacar siendo un aspirante a play off que un luchador por la permanencia.
Si se mira desde el punto de vista particular de cada uno, el valor de cada jugador también va al alza conforme mejor termines la liga y puede perder todo el crédito si, por el contrario, acaba mal la liga. Uno de los casos más evidentes es el de Adrián Fuentes. Con doce goles en su casillero -una cifra ya importante- está claro que puede tener opciones de mercado cuanto menos interesantes e incluso de Primera División. Sin embargo, terminar con más de quince goles o incluso acercarse a los veinte, sería redoblar ese valor, tanto en mercado nacional, como internacional.
Además, si el Córdoba termina reteniendo a un futbolista como Fuentes con esa cifra de goles, es también un atractivo de cara al mercado, dado que da valor al equipo y le convierten en una apuesta segura. Nombres como el suyo, Isma Ruiz o Carracedo son ahora mismo el mayor valor que tiene la entidad.
Por eso, lejos de ser un final de temporada intrascendente, el Córdoba CF encara estas últimas jornadas como un escaparate colectivo e individual. Cada punto suma en la tabla, pero también en la reputación, en el mercado y en la construcción del próximo proyecto. Mantener la competitividad hasta el último día no solo reforzará la imagen del equipo, sino que puede marcar la diferencia entre un verano de continuidad y crecimiento o uno de reconstrucción obligada. Porque cuando los grandes objetivos parecen cerrados, es cuando empieza el verdadero examen de ambición y profesionalidad.