Tractorada
El campo cordobés se movilizará del 26 al 30 de enero por su futuro
Asaja, COAG y UPA protestan contra el acuerdo Mercosur, los recortes presupuestarios, el aumento de costes y la burocracia
La organización agraria Asaja ha anunciado este miércoles que el campo español saldrá a la calle entre el 26 y el 30 de enero en defensa de su futuro y el de la alimentación europea. Las protestas, impulsadas conjuntamente por Asaja, COAG y UPA, tendrán como eje central el rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, la falta de garantías presupuestarias, el incremento de los costes de producción y una burocracia que, según denuncian, asfixia al sector y repercute en los consumidores.
Las movilizaciones se extenderán por todo el territorio nacional con concentraciones, tractoradas y actos reivindicativos. Aunque las tres organizaciones han acordado dar flexibilidad a cada territorio para elegir la fecha y el formato de las protestas dentro de esa semana, han subrayado la importancia de concentrar el mayor número posible de acciones el 29 de enero con el objetivo de lanzar un mensaje claro y unitario desde todo el campo español.
«Queremos que se vea la fuerza del sector agrario en todo el territorio, con una respuesta coordinada frente a decisiones que nos afectan directamente como sector», ha señalado el presidente de Asaja.
Rechazo frontal a Mercosur
El principal detonante de las movilizaciones es el rechazo al acuerdo comercial UE-Mercosur en su forma actual. Asaja considera que se trata de un pacto desequilibrado, sin reciprocidad y que genera competencia desleal. La organización advierte de que el acuerdo pone en peligro sectores clave como la carne de vacuno, el azúcar y la remolacha, los cítricos, la ganadería extensiva, el arroz o la apicultura, y permite la entrada de productos elaborados con sustancias prohibidas en la UE sin controles suficientes en frontera.
Según datos de la propia Comisión Europea, solo se inspecciona físicamente el 0,0082% de los productos agroalimentarios que entran en la Unión Europea, un nivel de control que Asaja considera claramente insuficiente para garantizar el cumplimiento de las normas sanitarias y de seguridad alimentaria. La organización ha recordado que el propio Gobierno de Brasil ha admitido públicamente que no es capaz de controlar de forma efectiva el uso de hormonas en la producción de carne, un reconocimiento que, a juicio de Asaja, invalida cualquier garantía sanitaria incluida en el acuerdo.
«Si el país exportador reconoce que no puede asegurar el cumplimiento de las normas, resulta inaceptable que esos productos entren en el mercado europeo compitiendo con los producidos bajo los estándares más exigentes del mundo», ha señalado la organización.
El aceite de oliva no saldrá beneficiado
Asaja ha querido desmontar el argumento de que sectores como el aceite de oliva o el vino saldrán beneficiados del acuerdo. «Incluso sectores que podrían parecer beneficiados, como el aceite de oliva o el vino, no obtendrán ventajas reales a corto plazo debido a los largos periodos transitorios antes de la plena liberalización», ha explicado el presidente de la organización.
Países como Argentina, Brasil o Uruguay presentan un consumo interno muy reducido de aceite de oliva, lo que limita de forma clara la existencia de un mercado real e inmediato para el producto español. Además, estos países cuentan con producciones propias en crecimiento y con condiciones de producción muy distintas a las exigidas en la Unión Europea. A ello se suma que el acuerdo establece arancel cero para determinadas importaciones, mientras que otros sectores europeos disfrutan de largos periodos transitorios de protección.
«No se puede vender como ventaja lo que, en la práctica, no compensa los desequilibrios que genera el acuerdo», ha señalado el presidente de Asaja, que ha añadido que la balanza comercial agroalimentaria con Mercosur es claramente deficitaria para España: en 2024 se importaron productos por más de 4.100 millones de euros frente a exportaciones que apenas alcanzaron los 463 millones.
Ante este escenario, Asaja exige a los eurodiputados que rechacen de forma clara y sin matices el acuerdo UE-Mercosur en su actual formulación.
Recortes encubiertos en el presupuesto agrario
La organización también ha mostrado su preocupación por el futuro presupuesto agrario europeo. Asaja denuncia la falta de claridad en las cifras, los recortes encubiertos y el riesgo de que los fondos destinados a la agricultura y la ganadería queden diluidos bajo conceptos genéricos vinculados al mundo rural. «La solución es sencilla: poner lo que falta en el presupuesto agrario, mantener el primer y el segundo pilar y evitar recortes que pueden alcanzar el 22%», ha señalado Barato.
El incremento de los costes de producción, especialmente en fertilizantes y energía, es otro de los factores que empujan al sector a movilizarse. Asaja alerta de que cultivos como los cereales pueden quedar abocados a la desaparición si no se adoptan medidas específicas de apoyo. A ello se suma una burocracia creciente que, lejos de simplificar, complica el trabajo diario de agricultores y ganaderos y resta competitividad al sector.