De comienzo en comienzoElena Murillo

Traído y llevado debate sobre la carrera oficial

«Lo que parecía un debate cerrado, ahora toma más fuerza que nunca»

Con la llegada al templo mayor de la diócesis de todas las cofradías de Córdoba en el año 2017, parece que se cerraba un debate abierto años atrás. Quien más, quien menos, estaba de acuerdo en que la catedral era el punto natural de paso puesto que esta es el símbolo de la unidad de la Iglesia local y centro de la vida litúrgica bajo la autoridad del obispo. Una vez decidido el paso por la Santa Iglesia Catedral, las voces se planteaban si el acceso sería mejor por Santa Catalina; otros veían la inviabilidad si no había segunda puerta… Todo se resolvió, se abrió la conocida como Puerta de las Cofradías y en los últimos nueve años no ha habido más cambio que el que se producía sólo tres años después cuando una modificación en la finalización del recorrido oficial, simplemente cambiaba con efectos de mejora, para conseguir un tránsito más fluido a la salida del Patio de los Naranjos.

En años anteriores, sin dejar el centro neurálgico de la ciudad como parte fundamental de este trayecto, se aportaron diversas alternativas. Algunas de ellas resultaron ser un experimento surrealista, como aquel recorrido que todos tenemos en la memoria y que Miguel Ángel de Abajo definió de manera impecable, «la carretera oficial», en su pregón de la Semana Santa de 1998. Otros no fueron posibles como el paso por Santa Victoria porque pesó mucho la voz de unos pocos.

Pero lo que parecía un debate cerrado, ahora toma más fuerza que nunca. Ya se asemeja a algo parecido a lo que podríamos llamar un debate eterno. Lo cierto y verdad es que mostramos al mundo unas imágenes espectaculares a vista de dron o a pie de calle en un entorno que es único, aunque se pudieran hacer matices en la configuración del recorrido. Ese atractivo no es el mismo para el penitente que encamina sus pasos desde la Puerta del Puente, que se siente como un toro que entra en los toriles, aunque al menos a éste le quede la recompensa de vivir en interioridad su estación ante el Santísimo o ante la Cruz Guiona.

Una recogida de firmas el pasado verano, por parte de una persona física, fijaba como objetivo la vuelta a la carrera oficial inmediatamente anterior. Intereses fundados o no, me parece una involución. El Vía Crucis Magno del pasado mes de octubre daba pistas sobre las intenciones de un posible recorrido alternativo por el entorno catedralicio cuando todavía no se ha cumplido una década del actual.

Esperemos que las conclusiones ante tanta controversia no nos lleven a tener que suscribir lo que C. S. Lewis escribía en Cartas del diablo a su sobrino: «cuando veo el sufrimiento temporal de humanos que al final se nos escapan, me siento como si me hubiese permitido probar el primer plato de un espléndido banquete y luego se me hubiese denegado el resto. Es peor que no haberlo probado».

Doctores tiene la Iglesia que sabrán responder.

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