La sede de Unieléctrica con su plantilla a vista de dron
Del enchufe inteligente a la climatización: el plan de Unieléctrica para erradicar el desperdicio de energía
La empresa cordobesa renueva la certificación ISO 50001
La comercializadora de electricidad y gas Unieléctrica ha obtenido de nuevo el certificado del Sistema de Gestión Energética ISO 50001, tras superar una auditoría de Aenor. Durante el proceso, la compañía tuvo que demostrar la aplicación de buenas prácticas hasta en los pequeños gestos cotidianos. Estas medidas abarcan desde el uso de enchufes inteligentes y protocolos para apagar las luces en salas vacías, hasta el mejor aprovechamiento de la luz natural y una regulación de la climatización. Esta norma internacional está destinada a la gestión la energía de forma eficiente, sostenible y con control del consumo. Sirve para detectar dónde se desperdicia energía en una empresa y aplicar medidas para reducir ese gasto y reducir costes.
No es la primera vez que la empresa formaliza su compromiso con el medio ambiente. Según explica Diego Montes, director gerente de Unieléctrica, la firma «quiere predicar con el ejemplo, precisamente porque servimos gas y electricidad a nuestros clientes, la mayoría autónomos y pymes, que saben lo que es ajustarse el cinturón y no derrochar».
El papel de los trabajadores
En esta ocasión, el papel de los trabajadores ha sido fundamental. A través de un concurso interno entre las tres plantas principales de las oficinas, los empleados lograron generar un ahorro del 5% respecto al año anterior. Álvaro Carrera, coordinador de Recursos Humanos, remitió un comunicado a la plantilla señalando que la iniciativa logró «una mayor concienciación y responsabilidad ambiental». Los resultados, añadió, reflejan «un compromiso colectivo con una gestión más eficiente y sostenible de nuestros recursos, reforzando nuestra cultura de sostenibilidad y mejora continua».
Según detalla Aenor, la ISO 50001 es la norma empresarial más utilizada mundialmente y «ayuda a las organizaciones a implantar una política energética y a gestionar adecuadamente los aspectos derivados de su actividad, como son los servicios, instalaciones, productos, etcétera, lo que se traduce en un ahorro real y cuantificable del coste». Durante su implantación, «la empresa obtiene las herramientas necesarias para identificar las actividades que consumen más energía y que suponen una fuga energética». Tras esto, las entidades «activan un plan de medidas para minimizar los consumos energéticos de sus propias instalaciones y sistemas de forma integrada, maximizando al mismo tiempo la eficiencia».