Las haches del sancHismo
Sostiene Irene Hernández, en un artículo publicado en BBC Mundo, que la H es una letra muy compleja y se cuestiona que, si no suena, por qué demonios existe la H. Igualmente, al ser una letra inútil se pregunta si está ahí con el único propósito de complicarnos la vida. Pues bien, me he propuesto dar alguna respuesta a dichos planteamientos hacheando por el contexto político actual.
El pasado miércoles 11 de marzo el presidente del Gobierno disfrazó la palabra odio con una H convirtiéndola en HODIO. Decía que se trata de una herramienta diseñada para rastrear, medir y combatir los discursos de odio en redes sociales y plataformas digitales. Una herramienta a medida de quien la propone, centrada en combatir mensajes dirigidos fundamentalmente contra mujeres, migrantes y colectivos vulnerables, aunque mucho me temo que el principal objetivo es defender al colectivo más vulnerable y sensible a la crítica en este país, o sea, al Ejecutivo que preside.
No es casual que dentro de los colectivos prioritarios no se contemplen los adversarios políticos, los medios de comunicación no afines, ni la mayor parte de esa población española que está HARTA de la sucesión diaria de escándalos y que pide con HASTÍO la convocatoria de elecciones. Y es que su inclusión conllevaría que el rastreo propuesto señale, sin lugar a duda, a Moncloa y Ferraz 70 como los principales núcleos generadores de HODIO en este país.
Por tanto, ahora odio se escribe con H, con la H del sancHismo, es decir, con la hache de HUMO. Del humo que venden a diario con datos falsos o cocinados ad hoc. Con el humo de las continuas cortinas con las que se afanan en ocultar las miserias, incapacidades y sinvergonzonerías de una casta política, autodenominada progresista, en la que un nuevo tipo de Sapiens ha encontrado su nicho ecológico. Se trata, nada más y nada menos, que del HOMO CORRUPTUS. Así, vamos encontrando cierto sentido a esto de la hache.
En esta especie que ha evolucionado dentro del socialismo patrio existe una marcada tendencia al lujo, la prostitución, determinadas veleidades y a usar como medio de transporte el HELICÓPTERO Puma o el Falcón para lo público y para lo privado (dícese de mítines, bodas o conciertos), sin que el coste de miles de euros por hora de vuelo suponga reparo alguno. Al igual que no lo supone la cancamusa ecologista con la que se atosiga a la ciudadanía y los mensajes de ahorro energético con propuestas tan brillantes como el de la corbata como interruptor del aire acondicionado.
Justifica la mafia silenciosa que el uso de estos medios de transporte tan extraordinariamente caros y tan insostenibles se debe a motivos de seguridad. En esta cuestión he de admitir que algo de razón llevan, ya que para HUIR de focos de conflicto como Paiporta no es suficiente la agilidad del galgo, y que tener medios de evacuación rápidos es mucho más seguro que el paraguas con el que se protegió Su Majestad El Rey, aunque este sea infinitamente más barato y mucho más ecológico. «HAZ lo que yo diga y no lo que yo HAGA», buen lema del sancHismo con haches incluidas.
Pero si hay una palabra H dependiente, que haya alcanzado su cenit en esta etapa HIPÓCRITA del Gobierno de España, esa no puede ser otra que HERMANO. Se ha desplegado un fraternalismo de tal intensidad que solo el carnaval gaditano, con su capacidad para HURGAR en la inmoralidad política, es capaz de describir provocando una sonrisa, que bien digerida rápidamente se transmuta en indignación. Ahí queda para la HISTORIA esta muestra del romancero que le dedican los hermanos Barba al HUESPED de palacio: «Yo viví en La Moncloa empadronado en Portugal. Tenía un conflicto espacio-tiempo, como pa´ ir a trabajar».
En fin, es evidente que cada cual elige con que hache quiere pasar a esa HISTORIA que tanto le preocupa a SáncHez, tal y como contó Maxim Huerta en su despedida política. A lo largo de los siglos ha habido gobernantes que han dejado impreso su nombre para siempre bajo una aureola de HUMILDAD, HONRADEZ, HONESTIDAD y HONORABILIDAD. Otros sin embargo eligieron, y siguen eligiendo, la HIPOCRESÍA como línea de acción para dejar atrás el interés general con prácticas HAMPONAS que solo generan HOSTILIDAD, HARTAZGO, una continua HUMILLACIÓN para nuestro país ante el mundo y demasiado HODIO.
Un HODIO que, en los principios del idioma cuando la H se pronunciaba como una «J» aspirada y con un cambio de acentuación, podía sonar como «jodío» en dialecto andaluz (que no lengua andaluza, como va propagando por esos mundos progresistas una ministra clueca y reincidente), y que traducido al castellano se concreta en «jodido», un adjetivo vulgar y coloquial que describe a alguien en una mala situación (estar jodido).
Pues nada, al final todo cobra sentido y puedo decir que he encontrado respuesta a mi desvarío mental sobre la existencia de la H, porque, ante la opinión de Irene Fernández, creo que las haches de Sánchez sí que están ahí para complicarnos la vida, sí que suenan y las podemos resumir en un aforismo que nos va a perseguir en el futuro inmediato: «los españoles estamos jodidos». Ante esto, y para hacerlo más llevadero, podemos expresar nuestra indignación y pedir que hablen las urnas, o aceptar resignados el deterioro de nuestra economía y de nuestra vida en democracia. De todas formas, para olvidar tanta ignominia y esbozar una sonrisa siempre nos quedarán los hermanos Barba o ver un monólogo del Club de la Comedia con Eva HACHE.
Bartolomé Madrid Olmo es Diputado nacional y alcalde de Añora