Yo acuso
«Miro para afirmar que hoy esa inteligencia no puede ser otra cosa que sinónimo de perversión y obscenidad bastando unos cuantos ejemplos»
Allá por mayo del año pasado me publicaban un artículo que titulé «Sabotaje» en el que hilaba las peripecias de un ministro que ha hecho todos los méritos posibles para que se le asigne esa expresión popular de «ser capaz de acabar con la RENFE», la cual define a los individuos que tienen esa compleja capacidad de destruir todo lo que tocan. Lo curioso y lamentable del caso es que aplicársela a Óscar Puente supone transformar el rico acervo lingüístico español en una dramática realidad, porque literalmente está acabando con una empresa pública que hasta la etapa sanchista era motivo de orgullo patrio.
Dicha realidad nos ha sumergido en un profundo foso de tristeza, indignación y ansiedad en el que confluyen un dolor inmenso, la ira contenida del personal ferroviario, el recelo de la sociedad española hacia el tren y un ansia colectiva de saber la verdad. Una realidad que, a pesar del respeto demostrado por el Partido Popular en su ejercicio de oposición como partido de Estado que es, se embadurna sistemáticamente con la viscosidad fangosa de la mentira calculada y las cortinas de humo creadas ad hoc para tapar la corrupción e incompetencia de este Gobierno infame.
Todo converge en la pregunta que disloca las entrañas y recorre todos los rincones de España como una brisa asfixiante: ¿En qué se gasta el dinero público? Está claro que en aquello que interesa a quienes gobiernan y no en lo que interesa a los ciudadanos a los que se representa. Así, se entiende el deterioro de las redes ferroviarias o las infraestructuras hidráulicas y eléctricas. Así, solivianta las conciencias la petición huérfana de treinta millones de euros por los platos de televisión para darle una oportunidad a la curación del cáncer de páncreas, mientras Sánchez y los suyos despilfarran más de doscientos en propaganda institucional o utilizan todos los recursos del Estado como armas políticas para generar odio hacia el diferente.
Estamos ante un Gobierno y un presidente que desde el principio se olvidaron de la honradez como principio fundamental para gobernar, porque, como decía Platón, genera menos ganancias que la mentira y metieron en los cajones los graves problemas de un país que ha sido abandonado a su suerte, pero con el añadido de incrementar exponencialmente una deuda que lastrará el futuro de muchas generaciones. Lo único que ha importado ha sido acorralar a los más vulnerables para hacerlos dependientes generando la miseria que nos declara campeones de pobreza infantil en los rankings europeos, a la vez que se engendraba una trama corrupta para vergüenza y estupor de tantas y tantas personas honradas a las que se ahoga en impuestos o se les impide recuperar las casas que les ocupan.
Por esto y por muchas cosas más, hoy me declaro más que nunca seguidor de Émile Zola contra la injusticia, y por tanto «Yo acuso». Yo acuso al personaje de Paiporta, visto y no visto en las tragedias de este país, por la falsedad de su rictus hierático y por toda la maldad que encierra una forma de gobernar sin líneas rojas, que divide, confronta y que se amarra al poder con un Manual de Resistencia que crea demasiadas desigualdades, torpedea los cimientos de nuestra democracia, siega de raíz el estado del bienestar, manosea las pensiones de nuestros mayores y encierra a la juventud en un limbo de angustia en el que la precariedad laboral o el acceso imposible a una vivienda disparan su incertidumbre y los problemas de salud mental en la mejor etapa de la vida.
Afirmaba Maquiavelo que «el primer método para estimar la inteligencia de un gobernante es mirar quienes tiene a su alrededor.» Y así miro para afirmar que hoy esa inteligencia no puede ser otra cosa que sinónimo de perversión y obscenidad bastando unos cuantos ejemplos. Por tanto, acuso también al ministro tuitero y verborreico que ya tenía que haber presentado su dimisión o haber sido cesado, cuestiones complicadas para quien carece de honestidad y para quien necesita el cortafuegos que este le garantiza.
Vuelvo a mirar en derredor de «El Jefe de la familia» y percibo el sórdido espectáculo ofrecido por «Una ministra clueca y reincidente» dando codazos para chupar cámara junto a Sus Majestades Los Reyes. Y es que no hay filtro para quien no los tiene, y así acuso igualmente a la candidata socialista en Andalucía que busca el voto de los mismos a quienes pretende robar con el ominoso modelo de financiación que ha engendrado.
Si seguimos oteando el entorno del contorsionista de pasarela no es difícil desenmascarar al que exigía verdad cuando vestía toga y hoy se atraganta en ruedas de prensa ante la más mínima petición de transparencia. También yo le acuso por echarse a la espalda sin esfuerzo alguno una amnistía abyecta, la salida a la calle del asesino Txeroqui condenado a 400 años de prisión o el desmantelamiento de la unidad de élite de la Guardia Civil OCON-Sur para facilitar la noble tarea de los narcos en el Campo de Gibraltar, pero por encima de todo, por huir de esa verdad que tanto exigió. Una verdad que no debe entender de cálculo político, ideologías o territorios, sino de justicia, dignidad e interés de todos los españoles.
En definitiva, botones de una muestra que desprecia la verdad necesaria para no cruzar jamás los límites de una política decente que no degrade la democracia y nuestra convivencia. Una verdad que, indudablemente, avanzará más cada día y conseguirá que se acumulen las mentiras, como escribió Zola. Por eso, en estos días tristes donde los haya, yo acuso, pero igualmente felicito.
Aplaudo a un líder de la oposición que ha demostrado dirigir con templanza y rigor «el partido de las propuestas, no de las protestas», como él lo define, dejando en evidencia los populismos que nos rodean y que solo generan enfrentamiento, miseria y una hiriente demagogia. También felicito a un presidente de la Junta de Andalucía impregnado de lealtad institucional y compromiso con las personas. Un presidente que frente al Manual de Resistencia de Sánchez ha dejado registrado para la historia su Manual de Convivencia.
Bartolomé Madrid Olmo
Diputado nacional y alcalde de Añora