Ganado vacuno
Asaja aplaude el veto a la carne brasileña y exige firmeza «sin prórrogas» a partir del 3 de septiembre
La asociación exige desde Córdoba que haya unas mismas reglas para todos
El 3 de septiembre entra en vigor la suspensión de las importaciones de carne de vacuno de Brasil, adoptada por la Comisión Europea por incumplir este país las normas europeas sobre antimicrobianos. La Asociación de Jóvenes Agricultores (Asaja) lo considera un paso hacia la reciprocidad real y reclama que se aplique con firmeza y sin prórrogas. La asociación valora por tanto positivamente la entrada en vigor de esta suspensión, decidida por la Comisión Europea al no acreditar Brasil el cumplimiento de las normas europeas —ya vigentes— sobre el uso de antimicrobianos. La organización lo considera un avance en una reivindicación histórica del sector: los productos importados deben cumplir las mismas exigencias de seguridad alimentaria, trazabilidad y bienestar animal que soportan los ganaderos europeos.
A su vez, Asaja reclama la aplicación estricta y sin prórrogas de la suspensión, recogida en el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1189, y advierte de que solo tendrá valor si se hace cumplir: el protocolo de certificación brasileño sigue en fase inicial y ninguna granja ha sido certificada. La organización pide reforzar los controles en frontera y ampliar el veto más allá de los antimicrobianos, a todas las irregularidades detectadas en las auditorías comunitarias.
Además, Asaja ha subrayado que Brasil forma parte de Mercosur, por lo que es insostenible el argumento del Gobierno de que esta suspensión nada tiene que ver con el acuerdo UE-Mercosur. La organización recuerda su nota del 31 de julio, cuando denunció que la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, ofreciera el 16 de julio en Sao Paulo, en plena gira por Mercosur, el apoyo de España para que Brasil aportase las garantías exigidas por la UE. Resulta contradictorio allanar el camino a Brasil cuando la primera obligación del Gobierno es defender a sus agricultores y ganaderos.
La credibilidad del sistema europeo de seguridad alimentaria depende de aplicar las mismas reglas a todos. El acuerdo con Mercosur todavía debe ser ratificado por el Parlamento Europeo, y Asaja confía en que hitos como este hagan reflexionar a los eurodiputados españoles. El 3 de septiembre no es un punto final, sino un paso hacia una reciprocidad real y verificable.