La pedradaBartolomé Madrid Olmo

La gallina dijo 'eureka'

Anda en estos días María Jesús Montero correteando Andalucía descosida y desatentada como una gallina clueca. Parece ser que a la ministra que da certificado de autenticidad a aquella frase de Benjamín Franklin de que «nada es seguro excepto la muerte y los impuestos», y a la máxima exponente del anarquismo presupuestario se le ha encendido una bombilla con esto de la quita de la deuda a las comunidades autónomas. Da la impresión de que la señora ha descubierto el elixir de la eterna juventud o la piedra filosofal para convertir en oro el débito autonómico, o simplemente ha puesto un huevo para gritar con exagerados aspavientos ´eureka’ como en la magnífica sátira humorística del grupo argentino Les Luthiers.

Pero no. La cosa no está para mucha comedia, ni para vender como aciertos e ideas propias las exigencias del independentismo chantajista, porque retuerce las entrañas que la imposición de las condiciones de los enemigos de España se traduzcan en un cacareo onírico y verborreico de este ser de plumaje indeterminado pretendiendo hacernos creer que bajo sus alas protege nuestros intereses, cuando lo único que persigue es mantener a buen recaudo un nidal repleto de huevos ajenos para repartirlos al antojo del amo del corral.

No me pregunten por qué surge en mi mente esta asociación entre personaje tan ilustre y un ave en dicho estado, aunque si dicen que una gallina clueca camina nerviosa, cacarea más de la cuenta, se hincha, aletea a ritmo de música electrónica, se desorienta, se empeña en tareas que no le corresponden y las que les corresponden no las hace, el símil está servido.

Montero se ha convertido así en el brazo tonto que articula las estrategias económicas destinadas a revestir de solidaridad territorial los desmanes que mantienen a Sánchez en el trono. La ministra ilusionista a la que Markus Zusak podría llamar ‘La Ladrona de Carteras’ se enroca en el engaño para afirmar con una ‘jeta’ más dura que el hormigón armado que «mientras haya un Gobierno del PSOE en cualquier institución, nunca jamás va a haber privilegio de unos territorios frente a otros».

Y se queda tan plácida y contenta la ministra-candidata-clueca que va y viene por Andalucía desplegando plumas, inflando el pecho y acusando al presidente Juanma Moreno de insolidario por no aplaudir una operación política que premia a quienes incumplen, a quienes tienen en su hoja de ruta la ruptura de la unidad de España y a quienes atacan los cimientos del Estado de derecho.

La esperanza socialista de recuperar San Telmo tiene el impúdico atrevimiento de publicitarse como el gran cambio que necesita esta tierra olvidando una trayectoria política que debería incitarla a esconder la cabeza bajo el ala. Porque lo obsceno no son solo los mensajes con los que intenta disfrazar la limosna que reserva para los andaluces con la falsedad de un regalo caído del cielo, sino también el escenario preparado al efecto y la performance ejecutada con recursos públicos por un Gobierno moralmente difunto y con respiración asistida en cada uno de sus movimientos.

Pero Andalucía ya no es el rehén que el socialismo mantuvo confundido y temeroso durante 41 años. Andalucía hoy destaca entre las regiones de Europa creando riqueza y oportunidades de empleo de la mano de un presidente que por encima de todo ha puesto al servicio de todos los andaluces respeto, trabajo, esfuerzo y dignidad. Por tanto, Andalucía no necesita ocurrencias circenses, ni fórmulas de financiación milagrosas, ni a quien ha perdido el sur, la brújula y el sentido común.

Andalucía necesita una defensa a ultranza de la igualdad real entre los españoles, vivan donde vivan. Andalucía quiere una financiación justa para todas las comunidades autónomas, sin privilegios para unas y sin desprecios para otras. Andalucía aboga por la grandeza de la política anclada en criterios objetivos, en realidades evidentes y no en pactos oscuros con delincuentes y prófugos de la justicia. Andalucía no necesita más auto enmiendas del propio Gobierno sanchista en voz bajita para decirnos hoy que lo que ayer vociferaba sobre la deuda y el gasto social es otra de sus mentiras.

En definitiva, en esta tierra andaluza queremos a muchos Arquímedes con buenas ideas y no gallinas cluecas gritando ¡eureka! Porque como concluye Les Luthiers en su genial pieza «no, nene, no, las gallinitas, no hablan».

Bartolomé Madrid Olmo es Diputado en el Congreso y alcalde de Añora.

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