El Papa León XIV pronuncia un discurso durante la ceremonia de su bienvenida en el Palacio Real,Europa Press

El Papa habla de Córdoba como lugar de «mediación entre lenguas, religiones y saberes»

También ha mencionado a Averroes y Maimónides en su discurso del Palacio Real

El Papa León XIV ha hablado de Córdoba como lugar de «mediación entre lenguas, religiones y saberes» en el discurso que ha ofrecido en el Palacio Real a su llegada a España, dentro de la visita que le llevará a visitar Madrid, Barcelona y Canarias hasta el día 12 de junio. El pasaje en el que ha hablado de la ciudad, se ha dedicado a pedir un salto cualitativo en las inversiones destinadas a educación, universidad, investigación y mediación social.

En ese sentido, León XIV, ha recordado que el islam fue un fenómeno de larga duración y ha apelado al tópico de la convivencia entre las tres culturas, al afirmar que «durante ese periodo no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos».

A partir de ahí ha recordado la importancia de la escuela de traductores de Alfonso X el Sabio, en la que «expertos pertenecientes a las tres religiones colaboraron en la traducción del rico patrimonio árabe, griego y hebreo, contribuyendo a la difusión de textos como, entre otros, los de los filósofos Averroes (1126-1198) y Maimónides (1138-1204)». Esta referencia dos figuras cordobesas, islámica y judía, servía de prólogo necesario para acercarse definitivamente a la ciudad del Guadalquivir.

En ese punto, por tanto, ha llegado la mención a Córdoba, junto a Toledo, como «lugar de mediación entre lenguas, religiones y saberes». Finalmente, el Santo Padre ha concluido: «pero esta es la verdad que cuentan las ciudades europeas, su estratificación histórica, el tejido de solidaridad que a lo largo de los siglos ha conformado sus diferencias, transformando los inevitables conflictos en puntos de partida».

Fragmento de la mención a Córdoba

«Es necesario, sobre todo por parte de quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales, dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural. La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo. Vuestra propia historia lo atestigua. La presencia del islam en la Península ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos. En la escuela de traductores de Alfonso X el Sabio, expertos pertenecientes a las tres religiones colaboraron en la traducción del rico patrimonio árabe, griego y hebreo, contribuyendo a la difusión de textos como, entre otros, los de los filósofos Averroes (1126-1198) y Maimónides (1138-1204). En particular, ciudades como Córdoba y Toledo se convirtieron en lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes. Pero esta es la verdad que cuentan las ciudades europeas, su estratificación histórica, el tejido de solidaridad que a lo largo de los siglos ha conformado sus diferencias, transformando los inevitables conflictos en puntos de partida».