Sopaipas- imagen de archivo
La churrería de Córdoba que te traslada a la infancia con una carta especial y artesana de sopaipas
York queso, con aguacate o atún, son algunas de las especialidades
Las sopaipas o asopaias forman parte de la historia gastronómica de Córdoba y del recuerdo de miles de niños ( y no tan niños). De las meriendas a la vuelta del colegio y de la abuela con el delantal manchado de harina amasando algunas de ellas.
Esta masa frita cuenta historias y conquista incluso los paladares más exigentes con ingredientes tan básicos como la harina, el aceite, la levadura y el agua.
De origen árabe, la receta llegó a España en pleno Al- Andalus y Córdoba se convirtió en la mejor embajadora de un dulce que se consume durante todo el año, pero especialmente durante el carnaval.
A pesar de ello, es muy difícil encontrar un lugar – que no sea la casa de un familiar- donde degustarlas en condiciones, de forma artesanal y a la antigua usanza.
Por suerte, hay una cafetería que estrena local ( y ya van dos) y que acaba de estrenar una carta homenaje a este dulce cordobés.
Sopaipas
Se trata de Moja el Churro (Calle Corregidor Luis de la Cerda, Local 43 + local en el renovado centro comercial El Tablero) que ya incluia en su carta esta delicia y que, gracias a la gran acogida del producto, han decidido aumentar la oferta.
Desde el pasado lunes, además de la sopaipa clásica (2 euros) y la de york queso (4,20 euros), llegan las de aguacate, atún y jamón, entre otros.
Una apuesta firme «y llena de nostalgia y recuerdos» nos cuenta Juan, hijo de Sole ( la responsable y alma de la empresa).
Churros
Haciendo honor a su nombre, el churro -además de las sopaipas- es su producto estrella en todas sus formas: churro relleno de kinder o nutella, de hot dogs, con salmorejo, de lazo, lunaritos (20 mini churros por 3,80 euros), jeringos o porrras y todos «elaborados con masa hecha cada día».
Además, también cuentan con helados artesanales, tostadas de masa madre, gofres belgas y todo « con la mejor materia prima. Apostamos por los productos de calidad. El jamón es ibérico, no serrano y por ejemplo, vienen todos los días a traerme leche fresca».
Historia
La historia de Moja el Churro se remonta a la infancia de su propietaria, Sole Mohedano, quien desde pequeña aprendió el arte de la churrería gracias a su madre, también churrera. Sole creció haciendo churros y jeringos para su familia y amigos, y con el tiempo, su deliciosa masa casera se hizo famosa en su entorno.
Un día, ella y sus hijos decidieron dar el salto profesional y abrir su propia churrería junto a su hermana. Y así nación la churrería del siglo XXI que está revolucionando los desayunos y las meriendas en Córdoba.