Christopher Fogang
Christopher Fogang, estudiante
«Dios nunca abandona a las personas»
Gracias al proyecto de una parroquia en Córdoba, este joven camerunés ha encontrado una nueva oportunidad en su vida
La historia de Christopher Fogang (Yaundé, Camerún, 2005) es para su tía, misionera dominica del Rosario, un auténtico milagro. Si se mira con atención, aparecen esos renglones torcidos que hilvanan los acontecimientos, y la escritura recta de la providencia, aquella que solo se puede leer desde una sincera humildad.
A los cuatro años de edad sufrió en su tierra un accidente de tráfico que lo dejó en silla de ruedas. Pudo ser tratado en Toledo gracias a la intersección de su tía monja. Con el tiempo desarrolló un bloqueo renal y una escara que había alcanzado el hueso. Todavía pelea con ello.
Pero este muchacho camerunés que ahora está en Córdoba estudiando FP con una sonrisa, es la imagen hermosa de un espejo que en estas semanas ha reflejado la cara más oscura y tenebrosa de la libertad, la que convierte la muerte en derecho indiscutible - más allá del hecho inevitable- y herramienta estatal para aplicar a los que creen haberse dado por vencidos.
Christopher viene de un mundo en el que los que están en su situación sobran. Pero que no nos invite ello a una mirada comparativa autocomplaciente: aquí también se aplica ese criterio disfrazado de progreso. Por ello es muy de agradecer su testimonio, su actitud y su ejemplo.
Christophe Fogang
- ¿Qué recuerda de su infancia en Camerún?
- El tiempo que pasaba con mi familia, con mi hermana. Y también la estancia en hospitales.
- Con cuatro años sufre un accidente automovilístico.
- Sí, y tras él me llevaron a Toledo para una operación y la rehabilitación. Después regresé a mi país, para estar con mi familia y seguir con mis estudios. Cursaba segundo de bachillerato, pero al estar siempre sentado, tuve una escara-
- Y vuelve a España para tratarse.
- Sí, porque en mi país no hay recursos como aquí.
- ¿Cómo acaba en esta parroquia?
- Porque mi tía es monja. Ella está en Madrid, pero vino de misión a Córdoba, durante el Domund. Contó mi historia y había una persona que conoce al padre Miguel. Gracias a eso y al proyecto La Maleta de Luisa estoy aquí. Hace dos años ya.
- ¿Cómo ha sido su vida aquí desde entonces?
. Muy bien, sobre todo por el afecto. He podido recuperar esa parte que había perdido, sobre todo en cariño, porque en mi país descartan a las personas que están en situación de discapacidad.
- Y a España viene a seguir estudiando.
- Y a curarme también (ríe).
- Sin embargo sus estudios previos en Camerún no son convalidables aquí.
- Sí, me lo denegaron todo.
- Decidió plantarse en la embajada de su país en Madrid.
- Sí, para lograr un certificado que demostrara que lo que había estudiado era cierto. Pero el Ministerio español lo ha denegado todo.
Christopher Fogang
- Y tiene que volver a empezar sus estudios.
- Comenzar de cero. Pero como había salido este año un curso de acceso a FP superior, he pensado que podía aprovechar esa oportunidad para seguir estudiando.
- Su situación física le complica un poco eso, ¿no?
- Ya no siento el dolor, pero después de dos horas debo cambiar de postura para aliviar la presión y que no empeore la situación. Es un poco difícil porque por la tarde tengo que estudiar de rodillas. Puedo hacerlo en la cama, pero me puedo quedar dormido, obviamente (ríe). Así que prefiero hacerlo de rodillas.
- Tengo entendido que quiere ser enfermero, ¿por qué?
- Porque es como devolver la suerte que he tenido. Intentar ayudar a aquél que lo necesite más
- ¿Cómo es su día a día en este centro parroquial?
- Tengo una misma rutina. Después de desayunar vamos a estudiar y por la tarde hay un equipo que acompaña a través de una clase de apoyo.
- Pero habla español muy bien.
- Más o menos me defiendo (ríe). No me ha costado porque he estudiado mucho.
Christopher Fogang
- ¿Qué es lo que más le gusta de España?
- Cómo te acogen. El afecto es un poco distinto a mi país. Todo el mundo es muy simpático conmigo. Eso me ha marcado mucho.
Christophe Fogang, visto por Samira Ouf
- Usted tiene a sus padres en Camerún.
- Intento cada día hablar con ellos. Están bien a pesar del momento político difícil que ha atravesado el país.
- Pero aquí también tiene un padre.
- El padre Miguel. Es muy cercano. A través del afecto y el abrazo sabe curar a aquél que lo necesita o a una persona que lo está pasando mal.
- ¿Qué le mueve a seguir hacia adelante cada mañana?
- Yo diría que el amor de Dios. Solo Él sabe por qué me hace pasar por esta situación y sé que nunca abandona a las personas.