Primer día de Feria: una riada hacia el photocall
El Arenal se llena de gente en un día completamente veraniego
La cantante Anabel Dueñas con modelo de Prieto Atelier en la Feria de Córdoba
En su primera acepción, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Cordobesa, define riada como 'dísese der gentío que peregrina dehde todah parteh hasia er Arenah er primer día de Feria'. En el camino que viene desde cualquier barrio de Córdoba, se observan personas de cualquier edad, familias enteras, turistas, avanzadillas de bodas, bautizos y comuniones, jinetes, amazonas, modelos, influencers, trabajadores de las casetas y un sin fin de periodistas y fotógrafos a la búsqueda de la crónica. Las paradas de autobuses repletas de mujeres vestidas de flamenca son el prólogo que salpica el trayecto hacia la portada, transformada en gigantesco photocall.
La portada photocall
Antes de la llegada hay tiempo para meditar sobre el acervo popular, pues las obras del murallón, que de eternizadas se convirtieron en dicho, corren el riesgo de rivalizar con las del tanque de tormentas. Esa sospechosa infraestructura cuyas obras se desarrollan cerca del Avión Cultural -que merece esas mayúsculas por entrañable- llevan tres ferias ya vallando la zona de acceso de Ronda de los Mártires. La angostura del camino por esta causa suele generar problemas cuando hay gran afluencia de público, que queda atrapada entre los primeros puestos de alimentos y el vallado de la zona de taxis. En ediciones anteriores ese vallado terminó en el suelo y esta vez promete acabar igual. Y así, el tanque de tormentas desempeña ya su papel cada vez que finaliza mayo, como una estrella invitada que hace un cameo, en este caso especialmente largo, en una película de sobremesa. Una Feria de Córdoba sin su tanque de tormentas empieza a no ser ella misma.
Una familia hace una foto
La portada ejerce de impresionante imán para las fotos. Sería interesante hacer un cálculo de cuántas se suben por minuto a las redes sociales desde este lugar. Hay familias o parejas que se hacen fotos, y luego piden a otra persona que les haga fotos, y luego viene un fotógrafo de un medio y les hace una foto a todos los anteriores, como en una matrioska fotográfica que jamás termina, porque un turista puede estar haciendo además una foto a todo ello, y otro turista al turista, y una tele local grabando tal representación y a su vez... Esta especie de ilusión de espejos infinitos vuelve a contar con los macetones gigantes que se colocaron el año pasado, y que increíblemente no han sido vandalizados, cuando parecían un reclamo irresistible para el gamberro común cordobés.
Estandarte de la Virgen de la Salud en la portada de la Feria
El primer día cuenta con la llegada del estandarte de la Virgen de la Salud tras la misa flamenca ofrecida en la ermita del mismo nombre, anexa al cementerio, y que ha merecido noticia aparte en La Voz de Córdoba (la tienen justo abajo destacada). Es el símbolo del comienzo de la fiesta.
También es la jornada de los carruajes de tradición, es decir, anteriores a 1940, que realizan previamente una exhibición por los jardines del Alcázar antes de recalar en el ferial, previa parada en la ermita de la Virgen de la Salud para llevar y acompañar al estandarte. Otros son del estilo de doma.
Un carruaje llegando a la Feria de Córdoba
En la zona de portada, con la llegada de tantos carruajes, casi ha habido que lamentar el atropello a una persona, además de la rotura de una pieza de uno de otro de los vehículos, tras quedarse obstruido con un banco, lo que generó bastante nerviosismo en un caballo, que hubo de ser calmado in extremis antes de que su ánimo se hiciera más conflictivo. Sus ocupantes, como se ve en la foto de abajo, prefirieron apearse. Y es que también hay tiempo para la aventura.
El carruaje al que se le rompió una pieza con el caballo ya calmado
Los primeros coros rocieros, las primeras sevillanas, las primeras raciones, los primeros rebujitos y los primeros pilicrines, darán paso a las primeras copas, los primeros mojitos, las primeras bandas tributo y las primeras penúltimas que de verdad ya nos vamos. Quedan muchos días por delante. Pero el primero es el primero.