Piso okupa en el barrio Salamanca
Okupan un edificio del barrio Salamanca de Madrid y tensionan la zona con varias reyertas
El miércoles pasado, una pelea multitudinaria estalló tras un corte de luz en el edificio
Un edificio en pleno barrio Salamanca ha sido okupado. De las 16 viviendas que lo conforman, 11 han sido tomadas por okupas desde 2010, un problema más común en los extrarradios, pero que en este caso se ha arraigado en pleno centro urbano. Tal y como informa el diario El Mundo, todo comenzó con la quiebra de la promotora original, el rumor sobre pisos vacíos y la llegada de los primeros ocupantes.
En 2020, la Sareb asumió la propiedad de la mayoría de estos inmuebles en la calle Azcona y, en 2023, puso cinco de ellos a la venta. Las viviendas fueron adquiridas legalmente por familias que hoy conviven con amenazas y episodios de violencia por parte de los okupas.
La tensión se ha intensificado en los últimos meses. El miércoles pasado, una pelea multitudinaria estalló tras un corte de luz en el edificio. Siete okupas fueron detenidos y varios de los involucrados sufrieron heridas por cortes y golpes.
Según los vecinos afectados, cada vez que una vivienda queda vacía, es rápidamente ocupada de nuevo, en parte porque algunas personas dentro del bloque actúan como intermediarios, alquilando ilegalmente los pisos.
Tras el altercado del miércoles, una familia decidió marcharse al día siguiente, cargando todas sus pertenencias en una furgoneta. La Sareb, al enterarse de su salida, intentó instalar el viernes una puerta blindada para evitar una nueva ocupación, pero ya era tarde. Al llegar, encontraron que dos personas habían entrado y se autodenominaban los nuevos inquilinos.
Los enfrentamientos no se limitan a los okupas entre sí. También han agredido a residentes legales, como ocurrió el 13 de diciembre, cuando una mujer fue golpeada hasta sufrir una fractura nasal tras una discusión con una de las okupas. Según la denuncia presentada, la agresora la atacó repetidamente con el puño cerrado.
La víctima logró escapar y avisar a Emergencias, que llegó acompañada de la Policía Nacional. Desde el cuerpo de seguridad confirman que son conscientes de la grave situación y que acuden con frecuencia al edificio.
Uno de los propietarios señala que los episodios más violentos suelen producirse tras un desahucio. En mayo de 2024, tras una de estas expulsiones, los telefonillos del edificio fueron destruidos, cables cortados y botones arrancados.
El perfil de los okupas es variado, con mayoría de familias de origen peruano, aunque también hay españoles vinculados a movimientos anarquistas, así como algunos colombianos y magrebíes. Algunos de ellos son especialmente agresivos, y las amenazas forman parte del día a día.
Además, la mayoría están enganchados ilegalmente a la luz y el agua, lo que ha generado conflictos con las empresas de suministro. Cuando operarios del Canal de Isabel II intentaron cortar las conexiones clandestinas, fueron intimidados por los okupas. Al regresar a su vehículo, descubrieron que les habían pinchado las cuatro ruedas.
El último incidente tuvo lugar este sábado, cuando un grupo bajó al cuarto de contadores y provocó un apagón total en el edificio, afectando incluso a una subestación eléctrica cercana. A todo esto se suman las condiciones insalubres: paredes manchadas con excrementos y golpes constantes en las puertas durante la madrugada.
Los propietarios critican la actitud de ciertos sectores políticos que, según ellos, minimizan o justifican la okupación.