Edificio okupa en Pozuelo de Alarcón

Edificio okupa en Pozuelo de Alarcón

Okupan su vivienda en Pozuelo y le apedrean provocándole una brecha cuando les corta la luz

El propietario explica que todo comenzó en enero de 2024, cuando un inquilino venezolano abandonó el piso sin pagar y, en su lugar, dejó a varias personas ocupando la vivienda

Un caso de okupación ha puesto en jaque la convivencia de un vecino de Pozuelo de Alarcón en Madrid tras ser agredido por los inquilinos ilegales. Tal y como adelanta Telemadrid, le lanzaron piedras desde una altura de unos nueve metros, una de las cuales le impactó en la cabeza, poniendo en serio riesgo su vida. Los okupas llevan alrededor de un año y medio residiendo en la vivienda de forma ilegal, utilizando electricidad a través de un enganche fraudulento.

Además, cada vez que el dueño corta el suministro, los inquilinos ilegales responden de manera violenta. El último incidente tuvo lugar la tarde del sábado. Carlos, el propietario afectado, asegura que esta ha sido la agresión más grave que ha sufrido hasta ahora. En el lugar del suceso aún pueden observarse restos de sangre como prueba del ataque.

Los okupas están en el segundo piso del inmueble, el cual también cuenta con otras personas que residen allí de manera legal. Telemadrid ha recogido el testimonio de varios de estos inquilinos, quienes coinciden en que los enfrentamientos se intensifican por los enganches ilegales a la red eléctrica que los okupas han realizado.

La ocupación de la vivienda comenzó hace aproximadamente 18 meses. Carlos explica que esta situación no solo le ha dejado secuelas físicas, sino que también ha deteriorado notablemente su estado emocional. «Me han lanzado piedras que casi me matan, esto es un intento de asesinato. Me siento mal, tengo dolores y todavía veo mal por el ojo izquierdo», relata con preocupación.

Aunque esta última agresión ha sido la más grave, Carlos asegura que no ha sido la única. «Estoy completamente alterado, no consigo dormir. Cada vez que vengo, me agreden, me lanzan piedras… Son extremadamente violentos», afirma con angustia.

Carlos detalla que todo comenzó en enero de 2024, cuando un inquilino venezolano abandonó el piso sin pagar y, en su lugar, dejó a varias personas ocupando la vivienda. «Ellos no quieren firmar un contrato ni regularizar su situación. Dicen que le pagaron al anterior inquilino y no quieren saber nada más», comenta.

Los incidentes violentos no cesan. «Nos han intentado apuñalar, han lanzado tapas de alcantarilla. Intentamos hablar con uno de ellos, pero no hubo forma. Los vecinos están alarmados y hartos. Incluso hay coches rayados», declara un miembro de la empresa de desokupación contratada para resolver el conflicto.

Tras año y medio de problemas constantes y aún en proceso de recuperación, Carlos solo pide una cosa: «Que se produzca el desalojo cuanto antes, y que por fin salgan de mi vida».

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